"NO HICE NADA BIEN Y LO LAMENTO": BORIC REAPARECE EN EL LANZAMIENTO DEL LIBRO DE TOHÁ — Y SU "AUTOCRÍTICA" ES TAN INSUFICIENTE COMO SU GOBIERNO
La primera aparición pública de Gabriel Boric en Chile tras dejar La Moneda fue en el lanzamiento del libro de Carolina Tohá — la exministra del sumario antedatado, del PPD de Soquimich y del Caso Monsalve. Dijo que "no interpretaron las advertencias de la ciudadanía." Que hay que "sanar heridas." Que las discusiones del progresismo "hoy día no mueven a la sociedad." Una autocrítica tan tibia como su gestión — y tan autoindulgente como el evento donde la hizo.
Gabriel Boric eligió el lanzamiento del libro de Carolina Tohá para hacer su primera aparición pública en Chile tras dejar La Moneda. Es una elección que dice más sobre él que cualquier discurso que pudiera haber dado.
No eligió un acto popular. No eligió un barrio de Santiago donde gobernó. No eligió una comunidad afectada por el Caso Convenios, por la inseguridad que se disparó durante su administración, por la crisis de vivienda que heredó y empeoró. Eligió la Universidad de Chile, rodeado de la misma tribu política que estuvo con él en La Moneda, para hablar sobre el libro de una de sus exministras más cuestionadas — mientras el Caso Monsalve sigue abierto, mientras la acusación de antedatar el sumario administrativo permanece sin resolverse y mientras Tohá predica que no fue privilegiada.
El contexto lo dice todo. La autocrítica ocurrió en una burbuja. Y las burbujas no cuentan como autocrítica real.
LO QUE DIJO Y LO QUE SIGNIFICA
Boric reconoció que su gobierno "no interpretó las advertencias de la ciudadanía." Dijo que ya en las elecciones parlamentarias de 2021 había señales claras que no se leyeron bien — y que él es "el principal responsable de aquello." Llamó al progresismo a "sanar heridas" rápido porque de eso depende "la construcción del proyecto político futuro." Y reconoció que las discusiones que el progresismo tiene en sus espacios "son muy importantes, son muy enriquecedoras, pero hoy día no mueven a la sociedad."
Esas frases, dichas en cualquier otro contexto, podrían pasar por una autocrítica genuina. En el contexto del miércoles 14 de mayo de 2026 — en el lanzamiento del libro de Tohá, ante un auditorio de correligionarios, sin prensa crítica en la sala, con el aplausómetro de los propios — son algo muy distinto.
Boric no dijo qué hizo mal concretamente. No dijo que el Caso Convenios fue su responsabilidad como jefe de gobierno. No dijo que la inseguridad se disparó bajo su gestión y que su respuesta fue insuficiente. No dijo que el gasto público creció sin control, que el déficit fiscal que Kast heredó fue construido bajo sus presupuestos, que los $90.000 millones a fundaciones amigas fueron una traición a los más vulnerables. No dijo que Monsalve era su subsecretario del Interior y que ese caso ocurrió bajo su guardia.
Dijo que "no interpretaron las advertencias." Eso es como el capitán del Titanic diciendo que "no leyeron bien las señales del océano."
"SANAR HERIDAS" — ¿QUÉ HERIDAS Y DE QUIÉN?
La frase que más llama la atención es el llamado a "sanar heridas" dentro del progresismo. Boric dijo que hay que sanarlas "rápido" porque de eso depende "la construcción del proyecto político futuro."
Eso revela algo sobre cómo Boric procesa la derrota. No como un mandato ciudadano para cambiar de rumbo. Como un problema de cohesión interna del progresismo que hay que resolver para volver a ganar.
Las "heridas" de las que habla Boric son las peleas entre el FA y el PC, entre Tohá y la izquierda más dura, entre los que quieren reformar el progresismo y los que quieren mantenerlo igual. Son heridas dentro de la tribu — no las heridas que el progresismo le infligió a los chilenos durante cuatro años.
Los chilenos que esperaron años por sus cirugías mientras el Estado gastaba en fundaciones. Los chilenos que vivieron el deterioro de la seguridad en sus barrios. Los chilenos de la región de Valparaíso que vieron quemarse sus casas en el incendio más devastador de la historia reciente del país — bajo su guardia. Los chilenos que confiaron en el Caso Convenios y vieron a sus representantes políticos desviar fondos públicos hacia organizaciones de amigos.
Esas son las heridas que el progresismo produjo. Boric no las mencionó.
"LAS DISCUSIONES QUE TENEMOS NO MUEVEN A LA SOCIEDAD"
Esta es la frase más honesta de la noche — y también la más reveladora de la limitación de Boric como líder político.
"Me doy cuenta que las discusiones que tenemos en esos espacios son muy importantes, son muy enriquecedoras, pero hoy día no mueven a la sociedad."
Cuatro años en La Moneda. El poder ejecutivo más grande de Chile. El aparato del Estado, los ministerios, los presupuestos, la agenda legislativa. Y al final, la conclusión es que las discusiones del progresismo "no mueven a la sociedad."
¿Por qué no la mueven? Porque cuatro años de gobierno de Boric demostraron que el progresismo chileno no tiene respuestas reales para los problemas reales de los chilenos. Tiene sensibilidades, tiene narrativas, tiene identidades, tiene redes sociales. Pero cuando tuvo que gobernar — con el poder completo, con el Congreso inicialmente favorable, con la expectativa ciudadana más alta en décadas — produjo el Caso Convenios, el Caso Monsalve, el déficit fiscal, el aumento del crimen organizado y la mayor derrota electoral de la izquierda en décadas.
Eso es lo que "no mueve a la sociedad." No las discusiones internas. El fracaso de gestión concreto y documentado de cuatro años de gobierno.
BORIC, TOHÁ Y EL EVENTO QUE LO DICE TODO
Hay algo profundamente revelador en que la primera aparición pública de Boric en Chile haya sido en el lanzamiento del libro de Tohá. No en un comité de base. No en un acto de rendición de cuentas. En la presentación de un libro escrito sobre una ministra cuestionada, en la Universidad de Chile, ante un auditorio de afines.
Tohá presentó su libro diciendo que no fue privilegiada — y VDI Global documentó que presidió el PPD cuando SQM de Ponce Lerou le entregó $57 millones al partido y que firmó los documentos que habilitaron ese financiamiento. Boric estuvo en ese acto aplaudiendo.
Ese es el progresismo que "quiere sanar heridas." El que no reconoce sus privilegios. El que no rinde cuentas reales. El que hace autocrítica genérica ante los propios y evita la rendición de cuentas específica ante quienes lo eligieron y fueron defraudados.
Boric cobrará $17 millones al mes como expresidente durante toda su vida. Seguirá teniendo influencia en el mundo político de la izquierda chilena. Y continuará buscando la manera de "volver a ser mayoría en Chile."
El problema es que para volver a ser mayoría, primero habría que entender por qué se dejó de serlo. Y la respuesta a esa pregunta no estaba en el auditorio de la Universidad de Chile el miércoles por la noche.
Estaba en los barrios de La Araucanía. En los pasillos de los hospitales con lista de espera. En los municipios donde los alcaldes del PS robaban los fondos para los niños más pobres. En los archivos del Caso Convenios. En el arresto domiciliario de Monsalve.
Ahí está la explicación de la derrota. Boric estuvo en el lanzamiento del libro de Tohá.
Análisis elaborado por el equipo de VDI Global desde Israel y Chile. Suscríbete, solo información que vale la pena leer.