BENNETT PROMETE DECLARAR A CATAR "ESTADO ENEMIGO": LA ACUSACIÓN QUE MARCA LA CAMPAÑA ELECTORAL ISRAELÍ
El exprimer ministro y actual líder del partido Together, Naftali Bennett, afirmó este lunes en la Conferencia de Seguridad Nacional de Israel (INSS) que el próximo gobierno israelí declarará a Catar "Estado enemigo", en una de las intervenciones más duras de la campaña rumbo a las elecciones del 27 de octubre. La declaración se produce apenas horas después de que esta misma línea editorial informara sobre las denuncias de injerencia extranjera —de Turquía e Irán— en ese mismo proceso electoral, confirmando que la política exterior hacia actores regionales se ha instalado como uno de los ejes centrales de esta contienda.
La acusación central de Bennett
"Catar es un cáncer antisemita y violento que envía metástasis hacia Occidente e incluso hacia la oficina del primer ministro de Israel, con el objetivo de destruir al Estado de Israel", acusó Bennett ante la conferencia, en un lenguaje de una dureza poco habitual incluso para el estándar de la retórica política israelí. Según el exprimer ministro, Catar es uno de los principales financistas del terrorismo islamista, particularmente de Hamás, cuyas manos están manchadas con "la sangre de muchos israelíes que fueron asesinados, violados, quemados y secuestrados" durante la masacre del 7 de octubre.
"Una máquina global de influencia para eliminar a Israel"
Bennett fue más allá de la acusación de financiamiento terrorista, sosteniendo que Catar ha establecido "una máquina global de influencia orientada a eliminar a Israel", y afirmando que ese país opera y financia Al Jazeera, cadena que ha sido prohibida en Israel por incitar al odio contra el Estado. "Si se hubiera establecido incluso la comisión de investigación más básica sobre el 7 de octubre, esta habría sido una de sus primeras conclusiones", afirmó Bennett. "Catar es un Estado enemigo, y sus líderes quieren eliminar a Israel".
Lo que esta declaración no menciona: el rol de Catar como mediador
Esta columna considera necesario contextualizar esta acusación con un elemento que el propio Bennett no aborda en su intervención: Catar ha actuado, en paralelo a las denuncias sobre su financiamiento a Hamás, como uno de los principales mediadores internacionales en las negociaciones de alto el fuego y liberación de rehenes en Gaza a lo largo de este conflicto, un rol reconocido por sucesivos gobiernos israelíes y por Estados Unidos. Esta doble condición —financista señalado de Hamás por un lado, mediador diplomático aceptado por Israel y sus aliados por otro— es parte de la complejidad real de la posición catarí en la región, y conviene tenerla presente para evaluar el alcance de una eventual declaración formal de "Estado enemigo", que representaría un giro radical respecto de la política exterior israelí actual hacia Doha.
El contexto electoral: seguridad nacional como eje de campaña
La intervención de Bennett se produce en un contexto en que la seguridad nacional y la política exterior se han convertido en los temas centrales de la campaña hacia las elecciones de octubre, las primeras desde la masacre del 7 de octubre y la guerra que le siguió. Como esta columna documentó horas antes, funcionarios de seguridad israelíes ya habían denunciado intentos de injerencia electoral por parte de Turquía e Irán, en un ambiente donde los distintos candidatos compiten también por proyectar la postura más firme frente a los actores regionales percibidos como hostiles a Israel.
Lectura editorial: una posición de campaña, no una política de Estado —por ahora
Esta línea editorial respalda el derecho de Israel a defenderse frente a cualquier actor que financie o facilite el terrorismo contra su población civil, y no minimiza la gravedad de las acusaciones de financiamiento a Hamás que distintos analistas y funcionarios israelíes han formulado contra Catar a lo largo de este conflicto. Corresponde, sin embargo, ser precisos sobre la naturaleza de esta declaración: se trata de una promesa de campaña de un candidato específico, no de una política ya adoptada por el gobierno de Israel, y su eventual implementación tendría implicancias diplomáticas de gran alcance dado el rol mediador que Catar ha ejercido en las negociaciones humanitarias del propio conflicto. Será la ciudadanía israelí, en las urnas del 27 de octubre, la que determine si esta postura se traduce en política de Estado.