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LOS "BROTES VERDES" DE MILEI: LAS TRES GRANDES CALIFICADORAS ELEVAN LA NOTA CREDITICIA DE ARGENTINA

LOS "BROTES VERDES" DE MILEI: LAS TRES GRANDES CALIFICADORAS ELEVAN LA NOTA CREDITICIA DE ARGENTINA

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by Redacción VDI Global

Moody's, Standard & Poor's y Fitch coincidieron en elevar la nota crediticia de Argentina tras indicadores que apuntan a una estabilización macroeconómica bajo el gobierno de Javier Milei, en lo que la propia prensa internacional describe como los primeros "brotes verdes" tras las reformas del Ejecutivo argentino. El propio Milei celebró la noticia con uno de sus acrónimos favoritos en redes sociales: "TMAP", en referencia a su lema "Todo Marcha Acorde al Plan". Pero el crecimiento sigue siendo irregular, y el principal riesgo, según coinciden los propios analistas consultados, ya no es económico sino político.

Lo que dicen las calificadoras: "el riesgo de impago ha disminuido sustancialmente"

Moody's fue la agencia que motivó la reacción presidencial: la semana pasada subió la nota crediticia de Argentina desde Caa1 a B3, y mejoró su perspectiva desde "estable" a "positiva", sumándose a la tendencia de Standard & Poor's y Fitch, que ya habían elevado sus calificaciones en respuesta a las últimas señales de estabilización y recuperación de la economía argentina. El fundamento de Moody's fue explícito: "el riesgo de impago de Argentina ha disminuido sustancialmente a medida que la estabilización macroeconómica ha avanzado más allá de la fase de ajuste inicial", destacando el superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y la continuidad del proceso de liberalización económica bajo el gobierno de Milei. La agencia agregó que el gobierno "está mejorando el entorno empresarial y promoviendo un reequilibrio gradual en la composición de la inversión y la actividad económica hacia un modelo de crecimiento económico impulsado por mayor medida del sector privado".

En el propio gobierno argentino, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, celebró el reporte: "esto confirma que vamos en la dirección correcta (...) por primera vez en más de una década las tres grandes calificadoras quedaron alineadas en B-, un nivel todavía altamente especulativo, pero que las aleja del abismo y abre la puerta a una reducción del costo de financiamiento y la entrada de inversionistas".

Un crecimiento en forma de "serrucho"

Los indicadores económicos de Argentina muestran, sin embargo, un escenario de estabilización macroeconómica y desaceleración inflacionaria acompañado de un comportamiento inestable en la actividad económica mensual, con subidas y caídas fuertes que han llevado a algunos analistas a hablar de un crecimiento con forma de "serrucho". El director del Magíster en Economía de la Universidad de Buenos Aires, Juan Carlos Hallak, describió la situación con precisión: "es verdad que la economía argentina está mostrando signos de estabilización. Muchas variables tienen una evolución más predecible, más prolija, y no está sometida en este momento a tanta volatilidad. Todo eso es muy bueno". Pero matizó de inmediato: "pero la economía está estancada hace un año. Va y viene, sube y baja, pero está básicamente estancada".

Hallak fue igualmente honesto sobre el diagnóstico de fondo: "creo que la razón principal es que el gobierno ha abierto la economía de forma demasiado drástica y demasiado rápida. Están muchas restricciones a la economía y es positivo que se remuevan, pero muy rápido. Entonces estamos viendo los costos de la reconversión de una economía cerrada a una más abierta. Y eso lleva tiempo y hay fricciones: lo que se destruye, se destruye fácil, pero lo que se construye, tarda en construirse".

El riesgo país cae, pero sigue por encima de la región

El índice de riesgo país de Argentina, elaborado por J.P. Morgan, se ubica actualmente en el rango de entre 400 y 430 puntos, todavía alto respecto al promedio latinoamericano (249 puntos) y lejos de los niveles de la región: Brasil (215), Uruguay (60) y Chile (80) —los mejores de la región desde 2018—. Pese a esa brecha, el economista Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), pone el dato en perspectiva histórica: "hay que tener en cuenta de dónde venimos. Argentina venía de un riesgo país de casi 2.000 puntos y realmente en estos dos años ha logrado una baja significativa (...) claramente hoy Argentina, si uno mira objetivamente los datos de la macro, debería tener un riesgo país similar al de países de América Latina".

El auge de Vaca Muerta y la energía

Un motor concreto de esta recuperación es el sector energético: el yacimiento de Vaca Muerta ha significado una fuente importante de inyección de dólares y ha concentrado los proyectos de inversión extranjera. El mes pasado, Chevron, una de las principales petroleras del mundo, presentó una solicitud bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) —el mismo régimen que esta columna analizó en profundidad en su cobertura previa sobre el contraste entre Argentina y Chile en materia de invariabilidad tributaria— para un nuevo proyecto en Neuquén, con una inversión estimada de US$13.800 millones.

Impulsado principalmente por el sector energético, el primer semestre las exportaciones argentinas alcanzaron un récord histórico de US$49.454 millones, un crecimiento de 24% interanual, lo que ayudó a que el superávit comercial —la diferencia entre exportaciones e importaciones— cerrara el semestre en casi US$14.000 millones, el más alto en 17 años. Otros sectores económicos, sin embargo, siguen resentidos: la pesca (-29% interanual), la industria manufacturera (-5,7%) y el comercio minorista (-4,3%). Pese a la desaceleración de la inflación, el consumo tuvo una caída de 2,9% este primer semestre.

La radiografía comercial del "termómetro" de recuperación

Un indicador cualitativo, pero elocuente, de esta recuperación ha sido la apertura de franquicias internacionales de ropa en Argentina, como H&M, Mango, Paul & Shark, Kiabi y Dolce & Gabbana. El economista Dante Sica describe el fenómeno en términos de transición estructural: "Argentina está pasando de un régimen de una economía muy cerrada, muy trabada, con distorsiones macro muy fuertes, en el que el modelo era impulsado por el consumo interno y subsidiado por el sector público, a un modelo donde las variables que van a traccionar son la inversión y la exportación, y donde el consumo interno va a acompañar este proceso. Estamos en un proceso de transición", explicando que actualmente hay un cambio en la "composición del consumo", porque si en un escenario de alta inflación los presupuestos familiares priorizaban la compra de alimentos, hoy están gastando más en bienes durables, como los automóviles. "No tenés que mirar la foto, tenés que mirar la tendencia", resume Sica, destacando que Argentina tiene sectores como el energético, el minero y el agropecuario creciendo a tasas de 15 y 17%, como no ocurría hace 30 años, mientras otros sectores volcados al consumo interno o la manufactura "están en proceso de reconversión".

El verdadero riesgo, según Moody's: "el regreso de un gobierno intervencionista en 2027"

El elemento más relevante de todo el reportaje, y el que esta columna considera central para cualquier lectura seria del fenómeno argentino, es que la propia Moody's advirtió sobre el riesgo político como la principal amenaza a esta recuperación: la posibilidad del regreso de un "gobierno intervencionista" en 2027. Hallak fue explícito sobre esta "daga pendiente": "hay una daga pendiente, que son las elecciones del año que viene. Estamos en un punto de inflexión ahora, porque a medida que se acerca esa fecha empieza la incertidumbre sobre qué medida puede pasar en esa votación".

El propio Hallak advirtió sobre un "fantasma" adicional: "el gran fantasma es la posibilidad de que descontento social —porque hay una cara B de todo esto, y es que este ordenamiento macroeconómico ha sido a un costo muy alto— derive en la posibilidad de que se vote a otra expresión política que desande este camino en lo fiscal, en lo monetario y en lo comercial". Y agregó un riesgo internacional específico: "si sube la tasa en EEUU, o si pierden Donald Trump y los republicanos. Porque el alineamiento que tiene Argentina con EEUU tiene una garantía implícita de que EEUU salga a rescatar a Argentina, como lo hizo el año pasado, ante una situación de turbulencia financiera (...) la situación económica va a depender mucho del termómetro político, y eso es lo que teme el mercado".

Lectura editorial: la lección que Chile no debería ignorar

Esta columna ya documentó en su investigación previa sobre el RIGI cómo Argentina construyó, en apenas 18 meses, un régimen de certeza jurídica que Chile todavía intenta replicar con años de retraso. La confirmación de las tres grandes calificadoras crediticias sobre la trayectoria de estabilización macroeconómica argentina refuerza esa misma lectura: la disciplina fiscal sostenida y la apertura económica, aun con los costos sociales y las fricciones de transición que los propios economistas argentinos reconocen sin ambigüedad, están produciendo resultados verificables y medibles por organismos internacionales independientes.

Pero el propio riesgo identificado por Moody's —la posibilidad de que la incertidumbre electoral de 2027 derive en un giro hacia un "gobierno intervencionista"— es la advertencia más importante de todo el reportaje, y trasciende la coyuntura argentina: ningún proceso de estabilización económica, por sólido que parezca en sus indicadores, está exento del riesgo de reversión política si el malestar social generado por el costo de la transición no encuentra un correlato de legitimidad democrática sostenida. Es una lección que tanto Argentina como Chile —enfrentando este último su propia caída de aprobación presidencial documentada extensamente por esta columna— deberían tomar con la misma seriedad.

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