QUÉ MAL ESTÁ CHILE... NO RESPETAN NADA: ROBARON EL BRONCE DE LA FUENTE ALEMANA DEL PARQUE FORESTAL — Y EL ORGANISMO QUE DEBÍA PROTEGERLA LE HABÍA NEGADO LA REJA AL ALCALDE
Expertos del Consejo de Monumentos Nacionales constataron cortes en las patas del cóndor de bronce y el robo de una uña completa de la garra derecha. También robaron el remate del caduceo del dios Mercurio. El alcalde Desbordes lo dijo con todas sus letras: "El CNM era un obstáculo en la protección, más que una ayuda." Una historia de vandalismo, burocracia y un patrimonio que Chile no se merece perder.
Hay noticias que indignan por lo que dicen y hay noticias que indignan más aún por lo que revelan. La vandalización de la Fuente Alemana del Parque Forestal de Santiago pertenece a la segunda categoría. No es solo que alguien haya cortado con sierra el bronce de un monumento de 1912. Es que el alcalde de Santiago pidió autorización para instalar una reja que lo protegiera, la subsecretaria anterior y el Consejo de Monumentos Nacionales se la negaron, y el resultado previsible de esa negativa está documentado hoy en el informe técnico que terminó en la Fiscalía.
La Fuente Alemana no es una decoración cualquiera. Es un monumento con 114 años de historia, donado por la comunidad alemana de Chile con motivo del primer centenario de la Independencia en 1910 e inaugurado el 13 de octubre de 1912. Fue creada por el escultor alemán Gustav Eberlein. Es Monumento Nacional. Es patrimonio de todos los chilenos. Y en 2026 alguien llegó con herramientas de corte, trabajó metódicamente sobre el bronce, y se llevó piezas que pertenecen a la historia del país.
Los daños: precisos, deliberados, con herramienta
El informe técnico del equipo de la sección de Patrimonio Histórico del Consejo de Monumentos Nacionales — compuesto por expertas conservadoras restauradoras — no deja espacio para la ambigüedad sobre la naturaleza de los daños.
En el cóndor de bronce ubicado en la parte posterior del monumento, sobre las rocallas, se identificaron cortes en las patas. Uno de esos cortes seccionó completamente la uña central de la garra derecha, que fue sustraída. Otros cortes se identificaron en la zona superior de esa misma garra, tanto por el frente como por la parte posterior, con una profundidad de al menos un centímetro, sin llegar a completar la sección — es decir, quien lo hizo empezó a cortar y no terminó, posiblemente porque fue interrumpido o porque la pieza resultó más difícil de separar de lo esperado.
En la escultura del dios Mercurio de bronce, ubicada en la popa de la embarcación que forma parte del monumento, se constató el robo del remate superior del caduceo — la vara con dos serpientes entrelazadas que porta la figura. El remate, que estaba fijado mediante tornillo a la vara, fue sustraído. A diferencia del cóndor, en esta zona no hay cortes porque el sistema de fijación permitió desmontar la pieza sin necesidad de serrucharla.
Lo que los peritos describen no es el vandalismo impulsivo de alguien que pasa y rompe algo por rabia o por provocación. Es una operación deliberada, con herramientas específicas, ejecutada sobre un monumento de bronce con la intención de extraer material que tiene valor comercial como chatarra. El bronce se vende. Y hay un mercado para él — informal, sin registros, que recibe sin hacer preguntas el metal que alguien cortó de una fuente de 1912 en el Parque Forestal.
La historia que explica el vandalismo: la reja que no dejaron instalar
El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, fue directo al nombrar la responsabilidad institucional en lo que ocurrió: "Pedimos autorización para instalar una reja amplia y de estándar alto en términos estéticos, y la anterior subsecretaria junto al consejo se negaron. Y hoy tenemos vandalizado ese monumento y el de los héroes de Iquique un poco más al poniente. Lamentablemente el CNM era un obstáculo en la protección, más que una ayuda."
Esa frase necesita contexto para entenderse en toda su dimensión. El Consejo de Monumentos Nacionales tiene entre sus funciones proteger el patrimonio histórico y cultural del país. Para eso tiene facultades de autorización sobre intervenciones en monumentos nacionales — incluyendo la instalación de elementos de seguridad como rejas o cerramientos. Esa facultad, ejercida con criterio, tiene sentido: no se puede dejar que cualquiera instale lo que quiera alrededor de un monumento protegido.
El problema es cuando esa facultad se ejerce sin criterio de realidad. Cuando la burocracia patrimonial le niega al alcalde de Santiago la autorización para proteger con una reja un monumento que está siendo vandálicamente deteriorado en un parque público de acceso abierto. No porque la reja fuera arquitectónicamente inaceptable — Desbordes especificó que era "de estándar alto en términos estéticos." Sino porque el organismo de protección del patrimonio decidió que la reja no correspondía, y punto.
El resultado está documentado en el informe técnico que hoy está en la Fiscalía. La uña del cóndor fue robada. El remate del caduceo del Mercurio fue sustraído. Y el Consejo de Monumentos, que impidió la medida preventiva, ahora tiene que oficiarle al Consejo de Defensa del Estado para que evalúe acciones legales contra quienes hicieron lo que era perfectamente predecible que iba a pasar.
El contexto del Parque Forestal: un espacio recuperado que vuelve a deteriorarse
El gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, puso el caso en un contexto más amplio que merece atención: "En octubre logramos devolverle este tesoro a la ciudadanía después de años de restauración y esfuerzo público. Pero no avanzaremos nunca si cada espacio recuperado termina nuevamente destruido al poco tiempo."
Esa frase describe con precisión un patrón que cualquier santiaguino reconoce: la restauración de un espacio público, el esfuerzo y los recursos invertidos, la inauguración con discursos sobre la recuperación del patrimonio — y luego, semanas o meses después, el deterioro progresivo que vuelve a dejar las cosas peor que antes. El ciclo se repite porque las causas de fondo no se atacan.
¿Cuáles son esas causas? La primera es la ausencia de control efectivo del espacio público. El Parque Forestal es un parque de acceso libre, como corresponde a un espacio público en una ciudad democrática. Pero acceso libre no significa ausencia de vigilancia. Un monumento de 1912 que está siendo cortado con herramientas de metal en un parque de Santiago debería tener la presencia de patrullaje suficiente como para que eso no ocurra. No la tuvo.
La segunda causa es el mercado informal de chatarra y metales que absorbe sin preguntas el bronce, el cobre y el hierro que alguien cortó de un espacio público. Mientras ese mercado opere sin controles, habrá incentivo económico para vandálizar los monumentos de la ciudad. El problema no es solo de seguridad pública — es de regulación económica.
La tercera causa, que el caso de la Fuente Alemana ilustra con una claridad poco habitual, es la burocracia institucional que obstruye las soluciones preventivas. Que el organismo encargado de proteger el patrimonio le niegue al alcalde la autorización para instalar una reja es un ejemplo de lo que ocurre cuando las instituciones pierden de vista su objetivo y se convierten en guardianas de sus propios procedimientos.
Desbordes lo dijo sin eufemismos: "era un obstáculo en la protección, más que una ayuda." Y tenía razón.
El nuevo subsecretario y la oportunidad de hacer las cosas diferente
El nuevo subsecretario de Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, señaló que están a la espera del ingreso del proyecto de cierre del Parque Forestal anunciado por la Municipalidad de Santiago para evaluarlo a la brevedad. Describió el caso como "muy complejo" y se comprometió a trabajar conjuntamente con el municipio para resguardar los bienes culturales del parque.
La pregunta que corresponde hacerle al nuevo subsecretario — con respeto pero con firmeza — es qué va a ser diferente esta vez. La subsecretaria anterior también tenía la facultad de autorizar la reja. La negó. El resultado está en el informe pericial. ¿Qué garantía hay de que el nuevo subsecretario no va a repetir la misma lógica burocrática que llevó a este resultado?
La respuesta que el alcalde y los chilenos necesitan no es una declaración de buenas intenciones ni un anuncio de "trabajo conjunto." Es una decisión concreta sobre la instalación del cerramiento que proteja la fuente y los demás monumentos del Parque Forestal mientras se tramitan los recursos legales contra los responsables del vandalismo.
Lo que esto dice sobre Chile
La Fuente Alemana fue donada en 1910 por la comunidad alemana de Chile para celebrar el centenario de la Independencia. En ese gesto había una confianza en que Chile era un país que cuidaba sus espacios públicos, que respetaba el patrimonio, que tenía la institucionalidad necesaria para preservar lo que recibía.
Ciento catorce años después, alguien llegó con una sierra y cortó la uña del cóndor de bronce. Y el organismo que tenía la misión institucional de prevenir eso le había negado al alcalde la reja que lo habría evitado.
El gobernador Orrego lo describió como "una señal brutal de degradación e impunidad que Santiago no puede seguir tolerando." Tiene razón en el diagnóstico. La pregunta es si las instituciones chilenas tienen la voluntad y la capacidad de pasar del diagnóstico a la acción preventiva — o si van a seguir esperando a que el próximo monumento sea vandálizado para reunir al equipo de peritos y presentar la denuncia ante la Fiscalía.
Porque el ciclo que describe el caso de la Fuente Alemana es precisamente ese: daño, peritos, denuncia, anuncio de medidas, demora burocrática, nuevo daño. Mientras ese ciclo no se rompa con prevención efectiva, Santiago seguirá perdiendo, pieza por pieza