90 DÍAS, 90%: EL GOBIERNO KAST LLEGA A LA FRONTERA NORTE CON RESULTADOS REALES Y UNA META PENDIENTE
Subtítulo: A días de cumplir 90 jornadas en La Moneda, el presidente Kast encabezó una gira en la zona norte con ministros clave para mostrar los avances del Plan Escudo Fronterizo. Las zanjas llegaron al 90% de su primera etapa. La aprobación subió al 43% según Cadem. Los proyectos de ley migratorios ya están firmados. Y Martín Arrau se consolidó como el rostro más visible de la agenda de seguridad. El gobierno que prometió orden está cumpliendo la mayor parte de lo que prometió. El detalle que no cumplió al 100% dice más sobre la dificultad del desafío que sobre la voluntad de enfrentarlo.
El martes 10 de junio de 2026, el gobierno de José Antonio Kast cumplirá 90 días desde que asumió el 11 de marzo. Son tres meses que en términos políticos equivalen a un examen parcial: suficiente tiempo para que la ciudadanía evalúe si el gobierno está haciendo lo que dijo que haría, pero insuficiente para juzgar resultados de fondo en materias que requieren años de gestión sostenida.
El presidente eligió hacer ese examen parcial en la frontera norte. No en Santiago, no en La Moneda, no en una cadena nacional. En Chacalluta, parado junto a las zanjas que su gobierno prometió construir, con el biministro Louis de Grange a su lado y el ministro de Seguridad Martín Arrau recorriendo el terreno desde el día anterior.
Es un gesto deliberado que comunica varias cosas al mismo tiempo: el gobierno no le teme al escrutinio de sus propias metas, elige el terreno más exigente para mostrar sus avances y entiende que la credibilidad se construye en el lugar donde los problemas existen, no desde la distancia cómoda de la capital.
¿Qué encontró la gira al norte? Un gobierno que avanzó en casi todo lo que prometió, que llegó al 90% en su meta más simbólica y que enfrenta una oposición que critica la velocidad pero no propone alternativas concretas al desafío de controlar una frontera que durante años fue una puerta abierta.
EL PLAN ESCUDO FRONTERIZO: QUÉ ES Y DÓNDE ESTÁ
El Plan Escudo Fronterizo fue presentado el 16 de marzo de 2026, apenas cinco días después de que Kast asumiera el gobierno. Es la respuesta operativa a una crisis migratoria que lleva años acumulándose: más de 216.000 ingresos por pasos no habilitados entre 2018 y 2024, más de 330.000 extranjeros en situación irregular en el país y una frontera norte que el Estado había dejado de controlar de manera efectiva.
El plan tiene tres componentes principales. El primero y más visible es la construcción de zanjas en los puntos de cruce irregular más frecuentados de la frontera con Perú y Bolivia. Las zanjas son infraestructura física que dificulta el cruce a pie de terrenos que de otro modo son accesibles sin obstáculos. No son una solución definitiva —ningún obstáculo físico lo es— pero aumentan el costo y el riesgo del cruce irregular y redirigen los flujos hacia puntos donde la presencia del Estado es mayor.
El segundo componente es el despliegue de drones de largo alcance para vigilancia fronteriza en sectores de difícil acceso para el personal terrestre. El desierto de Atacama tiene extensiones que hacen imposible la vigilancia continua con medios humanos; los drones permiten cubrir esas extensiones con un costo operativo significativamente menor y con capacidad de detección en tiempo real.
El tercer componente es el reforzamiento de la vigilancia en sectores críticos, con mayor presencia de Carabineros, PDI y personal de las Fuerzas Armadas en coordinación con el ministerio de Defensa, cuyo titular Fernando Barros también integró la gira.
EL 90%: LA HONESTIDAD QUE VALE MÁS QUE EL 100% FICTICIO
El dato central de la gira —y el más honesto políticamente— fue la admisión del biministro Louis de Grange: la primera etapa de 30 kilómetros de zanjas comprometida para el martes no está al 100%. Está al 90%.
Esa admisión merece ser evaluada en el contexto correcto. El estándar para medir el desempeño de un gobierno no es la perfección absoluta en todos los plazos autoimpuestos. Es la dirección del avance, la escala del esfuerzo y la honestidad sobre lo que falta. Un gobierno que llega al 90% de su meta más simbólica en 90 días, lo admite públicamente y sigue trabajando en el 10% restante es un gobierno que está operando con seriedad.
El balance concreto de los avances: 10 kilómetros de zanjas construidos en Arica, 10 kilómetros en Colchane y diversas intervenciones en la frontera de Antofagasta. A eso se suma un tramo ejecutado durante el segundo gobierno de Bachelet que la administración actual mejoró e incorporó al proyecto.
La oposición cuestionó las cifras y el ritmo de ejecución. Es su función y es legítimo. El senador Vlado Mirosevic señaló que "no basta con la zanja." También es una observación legítima: las zanjas son una herramienta, no una solución sistémica. Pero el senador no ofreció en su crítica ninguna alternativa concreta que él o su sector hayan implementado o propuesto con viabilidad real durante los años en que la migración irregular escaló sin control.
ARRAU: EL MINISTRO QUE TOMÓ LA FRONTERA COMO PROPIA
Uno de los resultados más claros de la gira al norte fue la consolidación de Martín Arrau como el rostro más visible de la agenda de seguridad del gobierno Kast. El ministro de Seguridad Pública fue el primero en llegar a la región, recorrió distintos sectores de la frontera antes de que llegara el presidente y lideró varios operativos en terreno.
Ese protagonismo no es casual. Arrau llegó al ministerio en circunstancias que no eran las ideales: reemplazó a Trinidad Steinert, cuya salida del cargo fue descrita como un traspié inicial del gobierno en materia de seguridad. Desde que asumió, sin embargo, Arrau ha ejecutado la agenda con una consistencia que ha recuperado la credibilidad del ministerio.
El Plan Escudo Fronterizo, los proyectos de ley de retención migratoria, la coordinación con Defensa para el despliegue en la frontera: todo eso lleva la huella de un ministro que entendió que en seguridad la única forma de construir credibilidad es estar en el lugar donde los problemas ocurren.
El senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano y figura de la coalición oficialista, fue explícito: "La seguridad va a tomar un rol protagónico." Es una señal de que el núcleo político de la coalición de gobierno entiende que la agenda de seguridad —migración, crimen organizado, orden público— es el eje que mantiene cohesionada la base electoral del gobierno y que Arrau es la figura que debe llevarla.
LOS PROYECTOS DE LEY: EL COMPLEMENTO LEGAL
La gira al norte no fue solo operativa. Fue también legislativa. Kast firmó en Chacalluta los dos proyectos de ley que VDI Global analizó en detalle en una entrega anterior: la reforma constitucional que amplía el plazo de retención de migrantes irregulares de 5 a 60 días prorrogables hasta 180, y la modificación al Código Penal que convierte en delito el traslado de migrantes irregulares dentro del territorio nacional.
Firmarlos en Chacalluta, frente a la frontera, junto a las zanjas en construcción, fue una decisión de comunicación política deliberada. El mensaje era claro: el gobierno no solo está construyendo infraestructura física, está construyendo también la arquitectura legal que le da sustento institucional a esa infraestructura.
Porque las zanjas sin cambios legales son obras públicas. Las zanjas con la reforma constitucional que permite retener 60 días a quien tiene orden de expulsión son parte de un sistema coherente: dificultar el ingreso, detectar al que ingresa, retenerlo el tiempo necesario para expulsarlo efectivamente y penalizar a quienes facilitan el negocio de la migración irregular organizada.
LA APROBACIÓN EN ALZA: EL CONTEXTO POLÍTICO
La gira al norte ocurrió en un contexto político favorable para el gobierno. La encuesta Cadem publicada el domingo 7 de junio mostró la aprobación de Kast subiendo al 43%, su cifra más alta desde el 24 de marzo. La encuesta Criteria, también citada en la cobertura de la semana, mostró un alza de cuatro puntos al 40%, con una caída de seis puntos en la desaprobación hasta el 47%.
Los números son consistentes con una tendencia: el gobierno de Kast está recuperando terreno en las encuestas después de un arranque complejo marcado por la salida de Steinert y algunas turbulencias en la instalación del gabinete. La agenda de seguridad y orden —zanjas, registro de vándalos, cobranza del CAE, reforma migratoria— está resonando en una ciudadanía que votó por exactamente eso.
El contraste con los primeros 90 días del gobierno de Boric es inevitable. Boric llegó con una aprobación inicial alta que luego cayó aceleradamente. Kast llegó con una aprobación más baja pero que está recuperando terreno de forma sostenida. Son dos trayectorias opuestas que dicen algo sobre la naturaleza de las expectativas que cada gobierno generó y sobre la capacidad de cada uno de administrar la distancia entre promesas y resultados.
LO QUE FALTA: LA PERSPECTIVA DE LOS 90 DÍAS SIGUIENTES
Los 90 días de Kast mostraron un gobierno que ejecuta con seriedad su agenda central, que admite cuando no llega al 100% de sus metas y que entiende que la credibilidad en seguridad se construye en el terreno. Eso es un activo político real.
Pero los próximos 90 días serán más difíciles. La megarreforma va al Senado, donde el gobierno necesita votos que aún no tiene seguros. La acusación constitucional contra el exministro Grau se votó el lunes 8 de junio con un resultado incierto que podría convertirse en un foco de inestabilidad política. Los cuatro meses consecutivos de Imacec negativo dibujan un cuadro económico que el gobierno necesita revertir para que su agenda de orden no quede flotando en un vacío de crecimiento.
Y en la frontera, el 10% de zanjas que falta completar es un recordatorio de que los plazos autoimpuestos tienen costos cuando no se cumplen. La oposición tomará ese 10% y lo construirá como narrativa de promesas incumplidas. El gobierno tendrá que completarlo rápido y comunicarlo bien.
A los 90 días, el gobierno de Kast tiene más razones para la confianza que para la preocupación. Pero las elecciones no se ganan con los primeros 90 días. Se ganan con los que siguen.
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