NO SE CANSAN: LA DERECHITA COBARDE SIGUE SOCAVANDO AL GOBIERNO, AHORA CON KARLA RUBILAR SUMÁNDOSE AL CORO CONTRA KAST
A pocos días de que esta columna documentara cómo dirigentes de RN habrían presionado y sabotado a la exvocera Mara Sedini, y apenas 24 horas después de que la propia UDI dejara al gobierno sin votos en el Senado, otra figura histórica de Chile Vamos, la exvocera de Piñera Karla Rubilar, salió a amplificar
públicamente la crisis interna de La Moneda. En una entrevista con CHV, Rubilar cuestionó el diseño político completo del gobierno de José Antonio Kast y respaldó, en los hechos, buena parte del relato victimista que Sedini instaló hace apenas unos días. El patrón, una vez más, es el mismo: figuras de la derecha tradicional que, en lugar de guardar la crítica para los canales internos de la coalición, la exponen públicamente en televisión abierta, profundizando el desgaste de un gobierno que ellas mismas ayudaron a construir.
El diagnóstico de Rubilar: "cuando se tiene menos política se enreda el proceso"
Rubilar planteó que la controversia de Sedini no puede analizarse solo desde su desempeño individual, sino desde el propio diseño del gabinete definido por Kast, que —a su juicio— privilegió inicialmente un equipo de independientes y técnicos por sobre figuras con experiencia política real. "Cuando se tiene más política se va mejor y cuando se tiene menos política se enreda un poquito el proceso", sentenció, comparando la situación con los propios gobiernos de Piñera y Boric, que según ella también privilegiaron inicialmente perfiles ajenos a la política tradicional antes de tener que incorporar dirigentes con mayor trayectoria.
"¿Por qué me eligieron, entonces?": Rubilar defiende el relato de Sedini
El pasaje más comprometedor para la coalición de gobierno es aquel en que Rubilar, lejos de matizar las quejas de la exvocera, las valida explícitamente. Recordó que Kast y su equipo conocían perfectamente el estilo de Sedini antes de nombrarla, dado su paso previo por la campaña presidencial y la Oficina del Presidente Electo, y fue directa en la pregunta que instala como núcleo del problema: "¿de quién es la responsabilidad de elegir el tono, el estilo y la forma de la vocería de gobierno? Del Presidente de la República, don José Antonio Kast. ¿Qué quería el Presidente cuando eligió a su vocera de Gobierno?".
Rubilar planteó que si Kast buscaba una vocería "dura y confrontacional", la elección de Sedini era coherente con su perfil conocido, pero que el problema surgió cuando después se le pidió moderar ese mismo estilo. Su conclusión, formulada como una interpretación directa de la desilusión de Sedini, es una frase que apunta sin ambigüedad al propio Presidente: "¿por qué, si hicimos un pacto y esto soy yo, me terminaron pidiendo ser otra persona? ¿Por qué me eligieron, entonces?".
El respaldo explícito a la denuncia sobre el Segundo Piso
Rubilar no se limitó a defender a Sedini en el plano comunicacional: respaldó también, con su propia autoridad como exvocera y ex ministra de Desarrollo Social de Piñera, la denuncia central de la exministra sobre el poder desmedido del Segundo Piso. Según su lectura, la entonces titular de Segegob habría tenido "poco poder, influencia y acceso directo al Mandatario", pese a que tradicionalmente ese cargo forma parte central del comité político. Sostuvo que las decisiones habrían sido adoptadas por Kast junto a integrantes del Segundo Piso y luego simplemente comunicadas a la vocera para que las transmitiera públicamente: "eso es muy difícil", advirtió.
Su cierre no deja lugar a dudas sobre el diagnóstico que instala públicamente: "este poderoso segundo piso [...] es una mala dinámica y debe cambiar". Es, en los hechos, el mismo diagnóstico que ya habíamos documentado a partir de las fuentes propias de VDI Global sobre la disputa de poder entre la vocería y figuras como Alejandro Irarrázaval y Cristián Valenzuela, ahora validado públicamente por una figura de peso histórico dentro de Chile Vamos.
Lectura editorial: el mismo patrón, una y otra vez
Esta columna ha documentado, en las últimas semanas, una secuencia que ya no puede leerse como una serie de hechos aislados: la UDI deja sin votos al gobierno en la recta final de la megarreforma; al día siguiente, RN se presenta como "cogobierno" de la reconstrucción sin coordinar con el ministro competente; fuentes propias de VDI Global vinculan a dirigentes de RN con el sabotaje interno que sacó a Sedini de la vocería; y ahora, una figura histórica de esa misma coalición, Karla Rubilar, sale en televisión abierta a validar el relato más crítico posible contra el diseño político del propio gobierno que Chile Vamos integra.
No se trata de negarle a Rubilar, ni a ningún dirigente de la coalición, el derecho legítimo a opinar sobre la gestión gubernamental. El problema de fondo, que esta línea editorial ha señalado de manera consistente, es la elección sistemática del canal: en lugar de plantear estas críticas en las instancias internas de coordinación de la coalición —el comité político, las mesas partidarias, las conversaciones directas con el propio Presidente—, figuras de Chile Vamos optan reiteradamente por instalar el cuestionamiento en televisión abierta y en entrevistas de alto impacto mediático, exactamente en los momentos de mayor fragilidad del gobierno. Eso no es crítica constructiva: es, en los hechos, seguir socavando la gobernabilidad de una administración que la propia derecha ayudó a elegir, cada vez que surge la oportunidad de capitalizar mediáticamente el desgaste ajeno.
Conclusión: la derecha no se cansa de pasarle la cuenta a Kast
El propio patrón que describe Rubilar —gobiernos que empiezan con perfiles técnicos y terminan incorporando figuras políticas de mayor peso— podría ser, en efecto, un diagnóstico razonable si se planteara como un aporte constructivo dentro de la coalición. Pero formulado como lo hizo, en una entrevista de televisión que amplifica la crisis instalada por Sedini apenas días antes, cumple una función bien distinta: profundizar el desgaste público de un gobierno que ya enfrenta la caída de aprobación más acelerada entre las últimas cuatro administraciones chilenas, documentada extensamente por esta columna. La derechita cobarde, una vez más, no se cansa de encontrar nuevas formas de golpear al gobierno que la propia coalición sostiene.