AYUDA HUMANITARIA ISRAELÍ LLEGA A UN PAÍS QUE LE CERRÓ LA PUERTA HACE 17 AÑOS: ORGANIZACIONES DE ISRAEL YA OPERAN EN VENEZUELA MIENTRAS LA CIFRA DE DESAPARECIDOS ESCALA A 68.900 PERSONAS
Mientras la cifra oficial de muertos por el doble terremoto que devastó Venezuela esta semana llegó a 1.430, con familias denunciando la desaparición de al menos 68.900 personas, organizaciones humanitarias israelíes ya iniciaron operaciones sobre el terreno: SmartAID tiene voluntarios distribuyendo suministros básicos con ciudadanía estadounidense, venezolana e israelí-venezolana, e IsraAid se prepara para aterrizar un equipo adicional. Lo singular de este despliegue es que ocurre en un país que rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2009, a raíz de la Operación Plomo Fundido en Gaza, y que hasta ahora no ha dado señales de que vaya a aceptar una delegación oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, aunque ese ministerio ya anunció "preparativos inmediatos" para un eventual envío.
La cifra que redefine la magnitud de la tragedia
Esta cobertura ya había documentado, en su informe inicial sobre el doble terremoto que sacudió Venezuela, el balance oficial de 32 muertos y más de 700 heridos, con la propia presidenta encargada Delcy Rodríguez admitiendo que esa cifra todavía no incluía los datos completos de La Guaira, la zona más devastada. Lo que confirma este nuevo reporte, apenas tres días después del sismo, es la magnitud real que esa advertencia anticipaba: la cifra oficial de muertos ya asciende a 1.430, y las familias venezolanas denuncian la desaparición de al menos 68.900 personas.
Es una escalada que confirma, de manera trágica, la proyección que el Servicio Geológico de Estados Unidos había formulado en sus primeras horas: que la cifra final de víctimas podría situarse, según su modelo automático, en un rango de miles a decenas de miles de personas. La cifra de desaparecidos —68.900— es de una magnitud que, de mantenerse incluso parcialmente en las próximas semanas, situaría a este terremoto entre los desastres naturales más letales de la historia reciente de América Latina.
SmartAID: voluntarios con triple nacionalidad sobre el terreno
La organización israelí SmartAID, especializada en integrar tecnología en la respuesta humanitaria, confirmó que ya cuenta con voluntarios operando dentro de Venezuela, con un perfil particular: ciudadanía estadounidense, venezolana, y doble nacionalidad israelí-venezolana. Esos voluntarios están distribuyendo artículos básicos de higiene y otros suministros a familias que perdieron sus hogares en el sismo.
El fundador y director ejecutivo de la organización, Shachar Zahavi, resumió el principio que guía la operación con una frase deliberadamente despolitizada: "Nuestro principal objetivo es ayudar como seres humanos." Es una formulación que cobra un significado particular dado el contexto diplomático que rodea esta intervención, como se detalla más adelante.
En las próximas horas, el equipo de búsqueda y rescate voluntario SmartAID-Magen 17, actualmente en Panamá, ingresará a Venezuela con permiso del propio gobierno venezolano, para colaborar con los equipos locales que continúan buscando sobrevivientes bajo los escombros.
Lo que viene: energía, agua e internet satelital, donados por empresas estadounidenses
Zahavi identificó cuál es, a su juicio, el problema más urgente más allá de la búsqueda de sobrevivientes: "La verdadera crisis es que no hay electricidad, internet ni agua potable." En respuesta a ese diagnóstico, SmartAID planea importar desde Estados Unidos, en los próximos días, equipos de generación de energía limpia, sistemas de suministro de agua para zonas sin acceso a la red eléctrica, y servicios de internet satelital de Starlink.
Ese equipamiento fue donado por empresas estadounidenses con las que SmartAID USA mantiene acuerdos de colaboración desde hace años, y actualmente está siendo embalado por voluntarios en el almacén de la organización para su transporte. Según Zahavi, el equipo viajará a Venezuela para ser instalado en hospitales, clínicas y diversos centros de primera respuesta, en coordinación tanto con el gobierno local como con organizaciones benéficas comunitarias venezolanas.
El resto del ecosistema humanitario israelí: IsraAid, Natan y el Comité de Distribución Conjunta
SmartAID no es la única organización israelí movilizada. IsraAid, una de las entidades humanitarias israelíes con mayor despliegue internacional, tiene un equipo en el aire esperando aterrizar en Venezuela, mientras que su equipo con base en Colombia ya se encuentra en la zona del desastre, lo que sugiere que la proximidad geográfica regional permitió una respuesta más rápida que la de equipos enviados directamente desde Israel.
El equipo médico de la organización Natan partía hacia Panamá esta misma noche, aunque todavía no había recibido el permiso correspondiente para ingresar a territorio venezolano. El equipo del Comité de Distribución Conjunta, por su parte, permanece en Israel, trabajando de forma remota a través de socios locales venezolanos, en lo que representa una forma de asistencia que no depende de la presencia física directa de personal israelí en el terreno.
La pregunta diplomática de fondo: ayuda humanitaria sin relaciones diplomáticas
El elemento más singular de todo este despliegue es su contexto político. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel anunció el jueves que realizaba "preparativos inmediatos" para el posible envío de una delegación de ayuda a Venezuela. Pero, según confirma el propio reporte, no había indicios de que efectivamente se fuera a enviar una delegación oficial, precisamente porque Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Israel a raíz de la Operación Plomo Fundido en Gaza, ejecutada entre 2008 y 2009.
Es decir: mientras organizaciones no gubernamentales israelíes ya operan dentro de Venezuela con autorización directa del gobierno venezolano —como confirma el caso específico del equipo SmartAID-Magen 17—, el propio Estado de Israel no tiene, casi dos décadas después de la ruptura diplomática, un canal oficial claro para enviar una delegación gubernamental de ayuda al mismo país. Esa disociación entre la acción humanitaria de la sociedad civil israelí y la parálisis diplomática entre ambos Estados confirma que, incluso en medio de una catástrofe humanitaria de la magnitud que hoy enfrenta Venezuela, las heridas políticas abiertas por el conflicto de Gaza siguen condicionando qué tipo de ayuda puede llegar, y por qué canal.