BACHELET "NO ES CONFIABLE EN EL MUNDO": EL VEREDICTO QUE DEJA EL SEGUNDO TRASPIÉ EN LA CARRERA POR LA ONU
El segundo traspié de Michelle Bachelet en la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas no solo la hundió al séptimo lugar en las preferencias del Consejo de Seguridad: dejó además un mapa de reacciones políticas que confirma, para VDI Global, algo que este medio viene sosteniendo desde el inicio de esta candidatura: cuando ni el propio país de origen respalda a su candidata, el mensaje que se envía al mundo es que esa postulación no es confiable, ni sostenible, ni viable.
Las reacciones que exponen el fondo del problema
El diputado republicano Cristián Araya fue el más categórico: calificó la candidatura como "un fracaso, un hazmerreír internacional que demostró que esta imagen que tanto idolatran en nuestro país a nivel internacional no es tal", y pidió cerrar "de una vez por todas este capítulo vergonzoso para las relaciones exteriores de nuestro país". El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, Stephan Schubert (Rep), fue más mesurado, pero coincidió en el diagnóstico de fondo: "lo que vemos hasta ahora es que hay un apoyo bastante escaso a su figura", señaló, dejando en manos de la propia Bachelet la decisión de continuar o no.
Desde el Partido Social Cristiano, la diputada Francesca Muñoz fue clara en delimitar responsabilidades: "el Presidente de la República ya fijó una posición sobre la candidatura. Ahora le corresponde a la expresidenta Bachelet evaluar si tiene viabilidad para seguir adelante o si es momento de declinar".
La oposición insiste en culpar al Gobierno
Desde el PPD y el PS, la lectura fue distinta. El senador Raúl Soto (PPD) sostuvo que la opción de Bachelet "ha sido debilitada por el gobierno de su propio país, que ha decidido no solamente no apoyarla, sino también hacer una verdadera operación en su contra". La senadora Loreto Carvajal (PPD) fue en el mismo sentido: "el mismo día que el Gobierno le dio la espalda a la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU, quedó sellado el destino de esta. Es imposible sostener una candidatura de estas características con el esfuerzo logístico, diplomático y geopolítico sin el apoyo de tu propio país".
El diputado socialista Nelson Venegas fue el más duro contra el oficialismo, acusando al Gobierno y a Republicanos de "traicionar la candidatura de una compatriota" y vinculando la decisión con la cercanía de esos sectores con Donald Trump.
Lectura editorial — VDI Global
Para VDI Global, el intento de la oposición de trasladar la responsabilidad del fracaso al Gobierno de José Antonio Kast invierte la lógica de los hechos. El problema no es que Chile no haya "operado" a favor de Bachelet: el problema es que una candidatura que necesita del aparato diplomático completo de su país de origen para tener alguna opción real, y que aun con eso solo logra el respaldo de dos países en un straw poll de quince miembros, no es una candidatura sólida. Es, precisamente, la definición de una postulación que el mundo no percibe como confiable.
Comprometer el prestigio del Estado chileno para sostener una candidatura sin respaldo internacional genuino habría sido, para este medio, un error de cálculo mucho mayor que la decisión que finalmente tomó el Gobierno. Las palabras del diputado Araya —duras, pero ajustadas a los resultados objetivos del proceso— reflejan lo que la propia consulta preliminar del Consejo de Seguridad ya estableció con cifras: dos "aconsejo" frente a seis "desaconsejo" y siete sin opinión no es un tropiezo circunstancial, es una señal clara de que la comunidad internacional no ve en esta candidatura una opción viable para la Secretaría General.
Es cierto, como plantea la diputada Muñoz, que la decisión final le corresponde a la propia Bachelet y a los países que la patrocinan, Brasil y México. Pero la responsabilidad de haber sostenido públicamente, durante meses, una candidatura que hoy exhibe estos números, no es del actual Gobierno: es de quienes la promovieron sin una lectura realista de sus verdaderas posibilidades.
Lo que corresponde exigir
- Que la oposición deje de instrumentalizar políticamente el resultado de una consulta internacional objetiva, y en su lugar exija a los promotores de la candidatura una evaluación honesta de su viabilidad.
- Que Brasil y México, como países patrocinantes, transparenten su hoja de ruta y si sostendrán la candidatura hasta noviembre pese a los resultados adversos.
- Que, de cara a futuras postulaciones internacionales de figuras chilenas, se establezcan criterios más rigurosos de evaluación de viabilidad antes de comprometer capital político y diplomático, para evitar episodios que terminan, como advierte el propio diputado Araya, en un "capítulo vergonzoso" para la política exterior del país.
Conclusión
El segundo traspié de Bachelet en la carrera por la ONU no es un accidente de recorrido: es la confirmación, con cifras concretas, de que la comunidad internacional no considera esta candidatura confiable. Para VDI Global, la responsabilidad de ese resultado recae en quienes sostuvieron la postulación sin un respaldo diplomático sólido, no en un Gobierno que optó, con realismo, por no comprometer el prestigio del Estado chileno en una apuesta que el propio Consejo de Seguridad ya está calificando como perdida.