LA PORFÍA DE UNA PERDEDORA: BACHELET SE AFERRA A LA ONU PESE A QUEDAR SÉPTIMA DE OCHO, CON APENAS DOS VOTOS DE ALIENTO
Michelle Bachelet se reunió este martes en Brasilia con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y acordó con él mantener su candidatura a la Secretaría General de la ONU pese a un segundo sondeo preliminar del Consejo de Seguridad que la dejó en el séptimo lugar entre ocho candidatos, con apenas dos votos de "aliento". Según la prensa brasileña, la expresidenta se comprometió a sostener la campaña al menos hasta un tercer sondeo, cuando recién definirá si continúa o se retira.
Séptima de ocho, con dos votos
El resultado del segundo sondeo preliminar del Consejo de Seguridad, de carácter secreto, confirmó el deterioro sostenido de la candidatura chilena: Bachelet quedó en el séptimo lugar de ocho postulantes, respaldada por apenas dos votos de "aliento" (encouragement), la categoría más baja que contempla este tipo de consulta informal. El golpe es doble, porque compromete directamente el respaldo formal que hasta ahora sostenían México y Brasil, los dos países que patrocinan oficialmente su postulación.
Pese a ese antecedente, y según reportó la prensa brasileña que cubre esta carrera, Bachelet habría acordado con Lula sostener la campaña al menos hasta un tercer sondeo, momento en el cual recién se tomará una decisión definitiva sobre su continuidad. Desde su entorno, la única declaración pública hasta ahora ha sido escueta: "fue una buena reunión".
Las voces chilenas: entre la contemplación y la búsqueda de un culpable
En Chile, las reacciones políticas oscilaron entre la cautela y la búsqueda de responsables externos. El senador DC Iván Flores restó dramatismo al mal resultado: "yo no veo la necesidad que haya de bajarla ahora. Veremos si esto se repite en otros sondeos y ahí creo que se deberían tomar decisiones, pero no ahora". La senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic, coincidió en que la decisión corresponde a Bachelet junto con México y Brasil, pero fue más allá al señalar un responsable directo del fracaso: "la falta de apoyo del gobierno del presidente Kast, evidentemente, es, creo yo, el principal problema que enfrenta la candidatura desde un principio".
La sombra de Washington: Trump no quiere a Bachelet por su cercanía con China
Un antecedente adicional, reportado por The Washington Post, agrega otra capa de complejidad al fracaso de esta candidatura: la administración de Donald Trump estaría realizando gestiones activas para que la ONU elija a un secretario general "sintonizado con sus intereses", y según fuentes citadas por el propio medio estadounidense, esa administración no vería con buenos ojos a Bachelet, precisamente por su cercanía histórica con China.
Lectura editorial
Desde VDI Global consideramos que el intento de la senadora Vodanovic de culpar al gobierno de Kast por el fracaso de esta candidatura es, sencillamente, una excusa que no resiste el menor análisis. Bachelet no quedó séptima de ocho candidatos ni obtuvo apenas dos votos de aliento por falta de apoyo del actual Gobierno chileno: quedó ahí porque la comunidad internacional, incluidas potencias con peso de veto en el Consejo de Seguridad, simplemente no la considera la opción idónea para liderar Naciones Unidas en este momento geopolítico. El propio reporte del Washington Post lo confirma sin ambigüedades: es su historial de cercanía con China, no la política exterior del actual Gobierno chileno, lo que genera resistencia en Washington.
Lo que estamos presenciando, en rigor, es la porfía de una candidata que se niega a leer las señales evidentes de una carrera perdida. Séptimo lugar de ocho, con solo dos votos de aliento en un sondeo secreto diseñado precisamente para medir el apoyo real antes de la votación formal, no es un tropiezo menor ni una anomalía estadística: es un veredicto contundente de la comunidad internacional. Insistir en sostener la campaña "al menos hasta el tercer sondeo", como parece haber acordado con Lula, no es perseverancia política: es la incapacidad de aceptar que esta candidatura, tal como la conocemos, ya no tiene camino real hacia la Secretaría General.
Valoramos, eso sí, que voces de su propio sector, como el senador Flores, mantengan al menos un tono de prudencia respecto a los tiempos de definición, en contraste con el intento más burdo de Vodanovic de trasladar la responsabilidad del fracaso hacia el Gobierno actual, cuando la evidencia apunta claramente hacia factores geopolíticos e ideológicos que preceden ampliamente a la administración Kast.
Conclusión
Michelle Bachelet insiste en una candidatura que, según el propio sondeo secreto del Consejo de Seguridad, prácticamente ya fue descartada por la comunidad internacional. Su reunión con Lula no cambió los números: solo compró tiempo hasta un tercer sondeo que, salvo un giro inesperado, probablemente confirmará lo que ya es evidente. La verdadera pregunta que VDI Global seguirá planteando es cuánto más tiempo, y a qué costo político y de imagen país, Chile sostendrá esta candidatura antes de que la propia realidad obligue a bajarla.