BORIC OBSESIONADO CON ISRAEL: EL REGRESO DE UN EXPRESIDENTE QUE NO SUPERA SU OBSESIÓN CON ISRAEL
A seis meses de haber dejado La Moneda, Gabriel Boric reactivó con fuerza su presencia pública, según reconstruye La Tercera: participación activa en el chat de exautoridades de su gobierno, reposteos críticos en redes sociales contra la agenda del Presidente Kast, y una serie de apariciones —la presentación del libro de Eugenio Tironi, el lanzamiento del libro de Mario Marcel en Punta Arenas, un acto en Montevideo— donde ha ido construyendo un relato de defensa de su gestión y de crítica frontal al actual Gobierno. Para VDI Global, ese regreso confirma que el expresidente no logra desprenderse ni de su instinto por disputar protagonismo dentro de su propio sector, ni de una de las obsesiones más marcadas de su gobierno: la hostilidad hacia Israel.
El malestar dentro de la propia oposición
El regreso de Boric no ha sido bien recibido por completo dentro de la coalición opositora. Según reconstruye La Tercera, la directiva del PPD reaccionó con molestia unánime a comentarios del expresidente que, a su juicio, minimizaban el aporte del Socialismo Democrático —y en particular de la exministra Carolina Tohá— durante su gobierno. El presidente del PPD, Raúl Soto, incluso buscó articular una respuesta conjunta con la directiva del PS, aunque ese partido optó por no abrir el debate internamente.
El trasfondo, según fuentes consultadas por el reportaje, no sería tanto una estrategia calculada del Frente Amplio, sino cierta ansiedad de Boric por recuperar protagonismo político tras seis meses fuera del poder, en un contexto donde —según un exministro citado en la nota— "ninguno de los partidos está dando el ancho" dentro de la oposición.
La agenda de fondo: crítica a la reforma de seguridad de Kast
Más allá de las tensiones internas de la oposición, Boric ha concentrado buena parte de sus intervenciones públicas recientes en cuestionar la reforma constitucional de seguridad impulsada por el Gobierno de José Antonio Kast, calificándola como un riesgo para las libertades civiles y llamando a la oposición a tomar una postura "franca, respetuosa, pero abierta, clara y firme" frente a ella. También ha señalado que la actual gestión económica del Gobierno generaría déficit fiscal, cuestionando la responsabilidad de la reforma tributaria aprobada por el actual Ejecutivo.
El comentario sobre Israel que no puede faltar
En su intervención en Montevideo, durante el lanzamiento de la revista Nueva Sociedad, Boric volvió a un terreno que marcó buena parte de su gobierno: la acusación contra Israel. Al definir lo que para él significa ser socialista, el expresidente afirmó que ello implica establecer "de manera muy clara" que el Estado de Israel está cometiendo un genocidio en Gaza.
Para VDI Global, esta declaración no es un exabrupto aislado, sino la reiteración de una postura que este medio ha cuestionado sistemáticamente durante toda la gestión de Boric: la utilización de acusaciones extremas y jurídicamente controvertidas —como "genocidio" o "apartheid"— para caracterizar las acciones de un Estado que enfrenta amenazas reales y verificables a su seguridad y a su derecho a existir. Que Boric elija, en pleno relanzamiento de su liderazgo político, volver a este mismo terreno discursivo confirma que no se trata de un error de comunicación puntual, sino de una convicción ideológica de fondo que seguirá marcando su rol dentro de la oposición chilena.
Lectura editorial — VDI Global
Para VDI Global, el regreso de Boric a la primera línea política expone dos problemas distintos que conviene no confundir. El primero es de orden interno para la oposición: la disputa de liderazgo entre el expresidente, el Frente Amplio y el Socialismo Democrático revela que ese sector aún no logra ordenar un proyecto común de cara a los próximos ciclos electorales, y que el vacío de conducción que —según fuentes citadas en el reportaje— el propio Boric percibe en su sector, lo empuja a intentar llenar ese espacio él mismo, en un ejercicio que más recuerda una disputa de poder que un aporte programático.
El segundo problema es de fondo ideológico: la insistencia de Boric en calificar de "genocidio" las acciones de Israel en Gaza, en momentos en que busca reconstruir su imagen pública, demuestra que esa postura no fue una concesión táctica a su coalición más radical durante su gobierno, sino una convicción genuina que seguirá proyectando hacia el debate público chileno. Este medio seguirá, como lo ha hecho consistentemente, cuestionando ese tipo de caracterizaciones extremas y defendiendo el derecho de Israel a existir y a defenderse frente a las amenazas que enfrenta en la región.
Lo que corresponde exigir
- Que la oposición chilena resuelva sus disputas internas de liderazgo con altura de miras, sin que ello derive en una disputa permanente que le impida articular una alternativa programática seria de cara al Gobierno de Kast.
- Que las declaraciones de figuras políticas de alta relevancia pública sobre conflictos internacionales complejos, como el de Gaza, se hagan con el rigor y la prudencia que exige un tema con enormes implicancias diplomáticas y humanitarias, evitando calificaciones jurídicas extremas sin sustento en un proceso judicial internacional que las haya establecido.
- Que el debate sobre la reforma constitucional de seguridad del Gobierno se dé en el Congreso con argumentos técnicos y constitucionales, y no se reduzca a un enfrentamiento de figuras políticas en busca de protagonismo mediático.
Conclusión
El regreso de Gabriel Boric a la escena pública chilena confirma, para VDI Global, que el expresidente no ha abandonado ni su instinto de liderazgo dentro de una oposición fragmentada, ni la postura ideológica sobre Israel que caracterizó buena parte de su gobierno. Mientras la oposición chilena discute quién debe conducir su reconstrucción, Boric ha optado por reafirmar, una vez más y en un escenario internacional, una caracterización de Israel que este medio seguirá rechazando con el mismo rigor con que lo ha hecho desde el inicio de su gestión.