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BORIC Y SUS EXMINISTROS VUELVEN A LA AGENDA: DEFENSAS, MEA CULPA Y LA HERENCIA QUE NO QUIEREN ASUMIR

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by Redacción VDI Global
BORIC Y SUS EXMINISTROS VUELVEN A LA AGENDA: DEFENSAS, MEA CULPA Y LA HERENCIA QUE NO QUIEREN ASUMIR

Hay algo revelador en la semana política chilena que terminó el domingo 14 de junio: el expresidente Gabriel Boric y sus principales exministros volvieron al centro del debate público, no para proponer soluciones a los problemas que dejaron, sino para defenderse de las consecuencias de sus propias decisiones. Y lo hicieron con una combinación de argumentos que VDI Global no puede dejar sin análisis: algo de mea culpa, mucho de traslado de responsabilidad, y ninguna respuesta concreta sobre lo que harían diferente.

El detonante fue doble: los embargos de la Tesorería General de la República a deudores del CAE, y la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Dos frentes que, vistos en conjunto, describen con precisión el tipo de legado que el gobierno de Boric dejó al país: promesas incumplidas que generaron consecuencias reales para ciudadanos reales, y una gestión fiscal cuestionada que ahora enfrenta el escrutinio institucional.

Boric y el CAE: criticar lo que él mismo provocó

El martes de esta semana, Gabriel Boric publicó en X una crítica a los embargos que la Tesorería está ejecutando contra deudores del CAE que no han pagado ni repactado sus convenios. Su argumento central: el gobierno actual está "vaciando las cuentas corrientes intempestivamente, generando graves situaciones de crisis en las economías familiares."

Es un argumento que tiene algo de verdad en su descripción del impacto en las familias. Pero tiene un problema de origen que Boric eligió no mencionar: la morosidad masiva del CAE que hoy obliga al gobierno de Kast a ejecutar esos cobros fue construida, en parte significativa, por la promesa reiterada del propio Boric de condonar esa deuda.

El biministro de Interior y Segegob, Claudio Alvarado, fue directo: "Él hizo un llamado permanente durante su gobierno a que iba a condonar el CAE. Si no lo cumplió, no es problema de este gobierno que las personas hayan dejado de pagar."

Ese es el punto que Boric evitó en su intervención. Criticar los embargos sin reconocer que la promesa de condonación que él sostuvo durante cuatro años fue el principal incentivo para que miles de deudores dejaran de pagar es, en el mejor de los casos, una omisión conveniente. En el peor, es trasladar la responsabilidad de sus propias decisiones al gobierno que debe administrar sus consecuencias.

Boric no tenía planificada su intervención, pero decidió aprovechar la oportunidad para criticar los embargos el mismo día que la derecha votó en contra de levantar el secreto bancario, trasladando la responsabilidad por su manejo del tema al oficialismo. El timing no fue casual. Fue una operación política de distracción en el momento más conveniente.

Tohá: el mea culpa a medias

La exministra del Interior Carolina Tohá reconoció que "en el gobierno anterior hubo error en la manera en que se manejó esa promesa." Es un reconocimiento que merece valorarse como gesto de honestidad — es inusual en la política chilena que una figura de peso admita errores con esa claridad. l gobierno de Kast "no puede cobrar de la manera en que lo está haciendo", trasladando parte de la crítica hacia adelante. Y participó esta misma semana en la defensa de Grau frente a la acusación constitucional, argumentando que las AC se usan "como herramienta de la contienda política muy apartada de lo que define la Constitución."

Hay una tensión en esa postura que vale señalar: reconocer el error en el CAE y al mismo tiempo defender al ministro de Hacienda que administró las finanzas durante el período en que ese error tuvo sus consecuencias más graves no es una postura fácil de sostener con coherencia.

Cataldo y la causalidad que admite a medias

El exministro de Educación Nicolás Cataldo reconoció que la promesa de condonación "tiene un papel, es innegable", en el crecimiento de la morosidad del CAE, aunque argumentó que no es "ni por lejos el único factor", atribuyendo parte del fenómeno a la pandemia y a las condiciones económicas del período 2022-2025.

El argumento de la pandemia tiene algo de sustento empírico. Pero tiene un límite: la pandemia terminó. La morosidad del CAE siguió creciendo durante 2023, 2024 y 2025, años en que la economía chilena se fue recuperando. Atribuir ese crecimiento sostenido exclusivamente a la pandemia requiere ignorar el efecto documentado de la promesa presidencial de condonación.

Lo que Cataldo admitió a medias es, en realidad, lo que el propio gobierno de Kast ha demostrado con datos: la promesa de Boric fue el principal desincentivo para el pago, y sus consecuencias son las que la Tesorería está ahora obligada a administrar de la única manera que la ley permite.

Marcel y la carta que defiende a Grau

El exministro de Hacienda Mario Marcel se plegó a una carta firmada por cuatro extitulares de esa cartera —Manuel Marfán, Nicolás Eyzaguirre y Andrés Velasco— que critica la acusación constitucional contra Grau bajo el título "Una acusación que daña a Chile."

El argumento central de la carta es institucional: por primera vez desde el retorno a la democracia, se acusaría a un exministro de Hacienda por diferencias en proyecciones fiscales, abriendo una senda que debilitaría la institucionalidad económica.

Es un argumento que merece ser tomado en serio. Las acusaciones constitucionales basadas en proyecciones fiscales —datos que anticipan lo que puede pasar, no hechos consumados— tienen un problema conceptual real. Tohá lo señaló con precisión: se está acusando a Grau por proyecciones, no por resultados verificados.

Sin embargo, la acusación tiene cuatro cargos concretos: subestimación del déficit fiscal efectivo proyectado para 2026, no incorporación del financiamiento del reajuste del sector público, inconsistencia aritmética en la proyección de la deuda pública e incumplimiento de la meta de balance estructural. Esos no son errores de proyección menores. Son cuestionamientos a decisiones técnicas con consecuencias fiscales documentadas.

VDI Global no anticipa el resultado de la AC — eso corresponde a la Cámara. Pero sí señala que la defensa de "una acusación que daña a Chile" es más convincente cuando viene de quienes no tienen interés directo en el resultado. Que los exministros del mismo gobierno defiendan a su colega es comprensible. Que eso constituya el argumento definitivo es otra cosa.

El patrón que define la semana

Lo que une todos estos episodios es un patrón que VDI Global ha señalado consistentemente: la dificultad de la izquierda chilena derrotada para asumir las consecuencias de sus propias decisiones sin trasladar parte de la responsabilidad hacia adelante, hacia atrás o hacia factores externos.

Boric critica los embargos del CAE sin mencionar su promesa de condonación. Tohá reconoce el error pero cuestiona cómo se cobra. Cataldo admite "un papel" de la promesa pero lo diluye en la pandemia. Marcel firma una carta que llama "daño a Chile" a la rendición de cuentas de un exministro.

Ninguno de ellos propuso esta semana una solución concreta para los deudores del CAE que hoy tienen sus cuentas embargadas. Ninguno ofreció una respuesta sobre qué harían diferente si pudieran volver atrás. Ninguno abordó la pregunta más incómoda: si la promesa de condonación fue un error, ¿por qué se sostuvo durante cuatro años?

El gobierno de Kast administra hoy las consecuencias de esas decisiones. Con las herramientas que la ley le da, cobrando lo que la ley obliga a cobrar, ejecutando los embargos que la ley permite. Puede discutirse si lo hace con el tino y la sensibilidad social que el caso requiere — y esa es una crítica legítima que VDI Global puede hacer cuando corresponda. Pero lo que no es aceptable es que quienes crearon el problema se presenten como sus críticos más vehementes sin asumir su parte de la historia.

Chile merece una oposición que aprenda de sus errores. Esta semana mostró que todavía falta camino por recorrer.

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