COLOMBIA VOTA EL 31 DE MAYO: PETRO QUIERE PERPETUARSE VÍA CEPEDA, DE LA ESPRIELLA ES EL BUKELE-MILEI DEL MAGDALENA Y PALOMA VALENCIA ES LA ÚNICA APUESTA INSTITUCIONAL — Y NADIE GANARÁ EN PRIMERA VUELTA
El domingo 31 de mayo de 2026, Colombia vota. Y lo hace en uno de los contextos más tensos de su historia reciente: con 48 muertos por combates entre disidencias de las FARC en los días previos a las elecciones, con un expresidente Gustavo Petro que intenta perpetuar su proyecto a través de su candidato, con un outsider construido desde la confrontación mediática permanente y con una candidata uribista que representa el único anclaje institucional disponible en un tablero de tres relatos incompatibles.
Desde Israel, donde VDI Global opera y analiza la geopolítica latinoamericana con la perspectiva que da la distancia, Colombia el 31 de mayo es mucho más que una elección local. Es el siguiente termómetro del progresismo latinoamericano coordinado después de los golpes que ese movimiento encajó esta semana: Evo Morales fugitivo en el Chapare, Zapatero imputado en España con dinero venezolano, Sánchez con cinco casos de corrupción simultáneos. ¿Puede Petro transferir su popularidad a Cepeda y mantener el poder? Las encuestas dicen que sí en primera vuelta. La historia reciente de la región dice que los milagros de transferencia de poder son menos frecuentes de lo que el Foro de São Paulo quisiera.
Los tres candidatos y sus tres Colombias
La elección colombiana del 31 de mayo no es una competencia entre programas económicos similares con matices distintos. Es una disputa entre tres visiones del país que el sociólogo Hernando Gómez Buendía resume con precisión: "Tres relatos paralelos, y casi incompatibles, sobre lo que Colombia necesita."
Iván Cepeda (38%): El heredero político de Petro. Hijo del sindicalista Manuel Cepeda Vargas, asesinado por paramilitares en 1994, construyó su carrera desde los derechos humanos y llegó al Senado con el Polo Democrático. Su programa — "El poder de la verdad" — centra el discurso en reforma agraria, reparación de víctimas y continuidad del proyecto petronista. El dato que nadie en el progresismo latinoamericano quiere reconocer: ha logrado lo que el propio Uribe con 80% de aprobación no pudo en 2008 — transferir intención de voto desde el mandatario saliente hacia su candidato. "Es casi un truco de magia bien logrado", dijo el politólogo Juan Fernando Giraldo. El problema: se ha negado a participar en debates. Eso le protege en primera vuelta. Puede ser fatal en segunda.
Abelardo de la Espriella (28%): El fenómeno que los analistas describen como "mitad Bukele, mitad Milei." Abogado mediático que construyó notoriedad defendiendo a figuras como Álex Saab — presunto testaferro de Maduro — y al exjefe paramilitar Salvatore Mancuso. Ha cuidado físicamente su imagen para asimilarse a Bukele y construye su campaña con IA, videos virales, referencias bíblicas y la retórica del outsider que combate a "la casta." Su candidato vicepresidencial es el exministro de Economía José Manuel Restrepo — una señal clara de que el outsider ya tiene un pie dentro del establecimiento que dice combatir. Los analistas lo advierten: "Los 'outsiders' en la política son como los 'one hit wonders' de los años ochenta."
Paloma Valencia (18%): La apuesta institucional. Bisnieta del poeta y expresidente Guillermo Valencia, formada en Los Andes y Nueva York, representa la continuidad del legado uribista actualizado. Propuso al expresidente Uribe como ministro de Defensa — que es tanto una fortaleza en su base como una vulnerabilidad en el centro que necesita para segunda vuelta. Eligió como candidato vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, abiertamente homosexual, en señal de apertura hacia el electorado de centro. Es la única que no necesita antagonistas para construir su identidad: construye su relato sobre la recuperación institucional del Estado.
El dato que cambia todo: 48 muertos por las FARC antes de la elección
Los análisis electorales colombianos de esta semana se concentraron en los porcentajes de las encuestas y los estilos comunicacionales de los candidatos. Lo que VDI Global coloca en el centro del análisis — porque es lo más relevante para entender qué Colombia está votando — son los 48 muertos en combates entre disidencias de las FARC registrados en los días previos al 31 de mayo.
Colombia tiene una "larga historia de conflicto armado y unos desafíos poco comparables en la región", como señala el artículo de France24. Esa frase contiene cuatro décadas de guerra, más de 200 mil muertos, millones de desplazados y una paz negociada con las FARC que el gobierno de Petro administró con resultados que sus críticos califican de desastrosos y sus seguidores de insuficientemente apoyados por las élites.
Los 48 muertos en combates entre disidencias de las FARC a días de las elecciones no son un accidente de la cronología. Son el recordatorio más brutal de que el conflicto armado colombiano no terminó con la firma de la paz en 2016 y que las disidencias — los grupos que no se desmovilizaron o que rearmaron — siguen operando con capacidad letal en los territorios donde Cepeda promete reforma agraria y De la Espriella promete mano dura.
El escenario de segunda vuelta y lo que importa
Las tres encuestas disponibles coinciden en que ninguno alcanzará el 50% en primera vuelta. El balotaje es el escenario base. Y en el balotaje, la dinámica cambia radicalmente. Cepeda en segunda vuelta necesita que los votos de Valencia no vayan masivamente a De la Espriella. De la Espriella en segunda vuelta necesita que los votos de Valencia — más institucionales, más moderados — le prefieran a él sobre el candidato de Petro. Valencia en segunda vuelta necesita crecer desde el 18% hacia el 30%+ que la pondría en competencia real.
El escenario más probable según las encuestas actuales es Cepeda vs. De la Espriella en segunda vuelta. Una Colombia que se mira al espejo en dos extremos incompatibles: el heredero de Petro que quiere saldar deudas históricas con reforma agraria y el outsider-Bukele que promete orden, castigo y mercado. En ese escenario, el electorado de centro — Fajardo, López, Valencia — define el resultado. Y el electorado de centro colombiano tiene una tradición histórica de incomodidad con los extremos que ninguna encuesta captura completamente.
Lo que Colombia dice sobre América Latina
La elección colombiana del 31 de mayo es un test sobre tres cosas simultáneas. Primero: ¿puede el Foro de São Paulo seguir construyendo gobiernos en la región a pesar del deterioro de sus figuras y de la evidencia acumulada sobre cómo gestionan el poder? Segundo: ¿tiene el fenómeno Bukele-Milei suficiente tracción en Colombia como para convertirse en la alternativa al progresismo que el uribismo clásico no logró ser en 2022? Tercero: ¿tiene la derecha institucional latinoamericana — representada en Paloma Valencia — el perfil comunicacional que el electorado del siglo XXI exige, o sigue siendo el candidato serio que pierde ante el candidato viral?
Desde Israel, donde VDI Global opera, la respuesta a esas tres preguntas determinará no solo quién gobierna Colombia sino qué señal envía América Latina al mundo sobre la dirección política del continente en la segunda mitad de esta década.
El 31 de mayo lo sabremos.
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