CANCILLER DESAUTORIZA A EMBAJADOR: PÉREZ MACKENNA SE DESMARCA DE ZALIASNIK Y CONFIRMA QUE CANCILLERÍA LE EXIGIÓ RECTIFICAR
El canciller Francisco Pérez Mackenna tomó distancia pública de las declaraciones del embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik, quien había calificado a la Comunidad Palestina de "pequeña" y acusado a esa organización de "jugar" con sus propias cifras demográficas. El canciller fue categórico: "las declaraciones del embajador Zaliasnik no representan la posición de la Cancillería; se lo hemos hecho saber, le hemos pedido que aclare el punto, cosa que hizo". Pérez Mackenna descartó, eso sí, remover a Zaliasnik de su cargo.
Lo que dijo el canciller: distancia clara, pero sin sanción
Consultado sobre la controversia que VDI Global cubrió en profundidad hace días, el canciller Pérez Mackenna no dejó espacio a ambigüedades sobre la posición oficial de La Moneda: "las declaraciones del embajador Zaliasnik no representan la posición de la Cancillería". Confirmó además que el propio Ministerio se comunicó directamente con el diplomático para exigirle una aclaración pública, la cual —según precisó el canciller— efectivamente se concretó.
Pérez Mackenna añadió que Cancillería tomó una segunda medida concreta: "nos hemos puesto en contacto con la Comunidad Palestina para manifestarles nuestro apoyo y que nosotros estamos por la convivencia pacífica de todos los chilenos". Pese a la firmeza de la distancia tomada, el canciller fue igualmente claro en que no habrá consecuencias formales para el embajador: "como le he contado, le hemos pedido la aclaración, lo que ya ha hecho", zanjó, descartando explícitamente cualquier remoción del cargo.
El contexto: cifras cuestionadas y una organización que "juega" con los números
Como reportó VDI Global oportunamente, Zaliasnik había declarado en el programa "Defending Israel" del canal JBS que la Comunidad Palestina en Chile —una de las más grandes fuera de Medio Oriente— "juega" con sus propias cifras demográficas, señalando que la organización habría pasado de reportar 250 mil integrantes hace veinte años, a 500 mil y luego a 800 mil, sin que exista un censo nacional que distinga origen étnico. Según el embajador, ante esa ausencia de dato oficial, la comunidad "juega con el número porque eso es política".
Tras la reacción generada —incluida la exigencia de aclaraciones formales de la Embajada de Palestina y la carta abierta de la propia Comunidad Palestina de Chile acusando "estigmatización colectiva", ambas cubiertas por VDI Global en su momento—, Zaliasnik emitió una rectificación pública lamentando "términos que pueden resultar ofensivos".
Lectura editorial
Desde VDI Global valoramos que Cancillería haya actuado con la celeridad y la claridad institucional que corresponde: un embajador en ejercicio, cuya misión explícita es reconstruir la relación bilateral con Israel tras años de tensión ideológica bajo el gobierno de Boric, no puede darse el lujo de generar este tipo de fricciones evitables con una comunidad de origen extranjero que, más allá de sus organizaciones dirigenciales, incluye a miles de chilenos de ascendencia palestina plenamente integrados a la vida nacional. El canciller Pérez Mackenna hizo exactamente lo que correspondía: fijar con claridad que las declaraciones no representaban la posición oficial del Estado, exigir una rectificación y tender un puente directo con la comunidad afectada.
Al mismo tiempo, respaldamos la decisión de no remover a Zaliasnik de su cargo. El embajador ya se retractó públicamente, y su misión de fondo —fortalecer la relación con Israel en materia de inversión, capital humano y cooperación tecnológica, encomendada directamente por el propio Presidente Kast— sigue siendo estratégicamente relevante para Chile. Un error de juicio, ya corregido y sancionado con una desautorización pública clara desde la propia Cancillería, no amerita necesariamente el cese de funciones, salvo que se repita.
Es importante reiterar, con el mismo rigor que hemos aplicado en coberturas anteriores sobre este episodio, que la crítica que sostenemos apunta a la conducta institucional del embajador y a la estrategia de presión de la Embajada de Palestina y de la organización Comunidad Palestina de Chile como actores políticos, no hacia la comunidad de origen palestino como colectivo étnico. La actuación del canciller confirma, en ese sentido, un manejo institucional correcto: corregir el error, sin sobrerreaccionar destituyendo a un diplomático cuya labor de fondo el propio Gobierno considera prioritaria.
Lo que corresponde exigir
- Que el Ministerio de Relaciones Exteriores establezca protocolos claros sobre la participación de embajadores en ejercicio en medios de opinión de terceros países, para prevenir episodios similares en el futuro.
- Que se transparente el contenido específico de las gestiones que Cancillería sostuvo con la Comunidad Palestina de Chile tras este episodio.
- Que Zaliasnik mantenga el foco de su gestión diplomática en los objetivos estratégicos encomendados por el Presidente Kast, evitando nuevas controversias evitables.
- Que el debate público sobre estas materias se sostenga con la misma exigencia de rigor tanto hacia declaraciones oficiales chilenas como hacia la instrumentalización política de episodios puntuales por parte de organizaciones locales o embajadas extranjeras.
Conclusión
La rápida desautorización del canciller Pérez Mackenna hacia las declaraciones de su propio embajador en Israel confirma que existen mecanismos institucionales de corrección funcionando dentro del actual Gobierno, sin necesidad de escalar hacia sanciones desproporcionadas. Zaliasnik se equivocó, Cancillería lo corrigió públicamente, y la relación bilateral con Israel —la verdadera prioridad estratégica de esta gestión diplomática— continúa su curso. VDI Global seguirá de cerca el desarrollo de esta relación bilateral.