CÍNICA CORRUPCIÓN: EL ABOGADO DE HERMOSILLA SALE A "REPARAR EL DAÑO" MIENTRAS SU CLIENTE EVITA LA PRISIÓN PREVENTIVA
Subtítulo: Juan Pablo Hermosilla, abogado defensor de Luis Hermosilla en el Caso Audios, salió del Séptimo Juzgado de Garantía con una declaración que resume con perfecta claridad el nivel de cinismo que el caso ha alcanzado: reconoció el daño al Poder Judicial, dijo que están "colaborando para repararlo" y valoró la resolución de la jueza como "extraordinariamente buena." La misma resolución que dejó a su cliente con arresto domiciliario nocturno en lugar de prisión preventiva. Chile observa.
Hay declaraciones que por su descaro involuntario merecen ser archivadas para la posteridad del análisis político y judicial de un país. La que emitió Juan Pablo Hermosilla —abogado defensor de su hermano Luis Hermosilla, protagonista central del Caso Audios— a la salida del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago el lunes 8 de junio de 2026 pertenece a esa categoría.
Luis Hermosilla es el abogado cuyas conversaciones grabadas revelaron ante el país entero un sistema de tráfico de influencias que operaba en los niveles más altos del Poder Judicial chileno. Conversaciones en que se discutía cómo manejar causas judiciales, cómo acceder a información reservada a través de contactos dentro del sistema, cómo usar la red de conexiones para obtener resultados favorables para clientes en litigios. El Caso Audios fue la radiografía más brutal de la corrupción institucional que Chile había visto en décadas.
Ese lunes, la jueza desestimó la cautelar más gravosa —la prisión preventiva— para Hermosilla y para la exministra Verónica Sabaj, quien quedó con arresto domiciliario total. Luis Hermosilla quedó con arresto domiciliario nocturno.
Y Juan Pablo Hermosilla salió a los micrófonos a decir que la resolución fue "extraordinariamente buena del punto de vista de fondo" y que están "colaborando para tratar de reparar el daño que se ha hecho" al Poder Judicial.
La arquitectura del cinismo de esa declaración requiere ser desmontada pieza por pieza.
LA RESOLUCIÓN "EXTRAORDINARIAMENTE BUENA": PARA QUIÉN
Juan Pablo Hermosilla valoró la resolución de la jueza como "extraordinariamente buena del punto de vista de fondo." Añadió que fue "una resolución bien fundada" y "muy seria del tribunal."
Es una evaluación que tiene una particularidad notable: es el abogado defensor del imputado calificando de "extraordinariamente buena" la resolución que dejó a su cliente en libertad restringida en lugar de en prisión preventiva. Es decir, es "extraordinariamente buena" porque beneficia a su cliente.
La pregunta que esa declaración no responde —y que Juan Pablo Hermosilla no tiene ningún incentivo para responder— es si la resolución es extraordinariamente buena para la sociedad chilena que fue víctima del sistema de corrupción que su hermano ayudó a construir. Para las personas cuyos casos judiciales fueron manipulados. Para los litigantes que no tenían acceso a las redes de Luis Hermosilla y que por lo tanto estaban en una posición de desigualdad estructural dentro del sistema que se supone debe tratar a todos por igual.
La respuesta a esa pregunta es diferente. Y Juan Pablo Hermosilla la conoce, aunque no la formule.
"REPARAR EL DAÑO": LA FRASE MÁS CÍNICA DEL AÑO
La declaración central de Juan Pablo Hermosilla fue la siguiente: "Parte de lo que nosotros estamos haciendo es tratar de reparar y restaurar las confianzas en un sistema sin el cual la sociedad democrática no sirve. No puede haber justicia para más poderosos y justicia para menos poderosos. Tiene que ser una para todo el mundo, y es muy grave deteriorar la justicia. Se afecta la base del pacto social."
Hay que detenerse en la perfección técnica de ese párrafo. Es, en términos de relaciones públicas, una declaración impecable. Contiene todos los elementos correctos: reconocimiento del daño, referencia a valores universales, apelación al pacto social, tono solemne y reflexivo. Si se lee sin contexto, parece la declaración de un ciudadano preocupado por la institucionalidad.
Con contexto, es otra cosa.
El hombre que dañó el Poder Judicial —usando sus conexiones para manipular causas, para acceder a información reservada, para obtener ventajas ilegítimas para sus clientes— ahora está "reparando el daño" mediante la colaboración con la investigación que lo tiene imputado. Es el corruptor que se convierte en reparador de la corrupción que él mismo generó, en el contexto de un proceso judicial donde esa colaboración tiene consecuencias directas sobre las medidas cautelares que se le aplican.
En otras palabras: Luis Hermosilla colabora porque le conviene colaborar. No porque haya tenido una conversión ética. Porque la colaboración con la investigación es parte de la estrategia de defensa que reduce la probabilidad de la prisión preventiva y eventualmente puede influir en la pena.
Llamar a eso "reparar el daño" es un eufemismo que merece el calificativo del titular de este informe: cínica corrupción.
"PRÁCTICAS QUE SE VENÍAN DESARROLLANDO DESDE HACE MUCHOS AÑOS"
Juan Pablo Hermosilla añadió una frase que en su generalidad esconde más de lo que revela: había "prácticas que se desarrollaron y que se venían desarrollando desde hace muchos años, que dañaban el sistema de justicia."
Es un argumento de normalización relativizadora: lo que hizo Luis Hermosilla no fue una innovación criminal sino la continuación de prácticas establecidas. No fue el primero. No fue el único. El sistema estaba así cuando llegó y así seguiría cuando se fuera.
Ese argumento tiene dos problemas fundamentales.
El primero es jurídico: el hecho de que una práctica corrupta sea antigua y extendida no la hace menos delictiva ni reduce la responsabilidad individual de quien la ejerce. Si la compraventa de influencias judiciales lleva décadas ocurriendo en Chile, eso agrava el problema sistémico que el país debe enfrentar. No exculpa a ninguno de sus participantes individuales.
El segundo es moral: la afirmación de que "todos lo hacían" es la coartada clásica del corrupto que busca diluir su responsabilidad en la masa de los que hacían lo mismo. No funciona en el derecho y no debería funcionar en el debate público. Luis Hermosilla no fue víctima de un sistema corrupto que lo arrastró a participar. Fue un operador activo y beneficiario directo de ese sistema. Sus conversaciones grabadas no son las de alguien que participa a regañadientes en algo que lo incomoda: son las de alguien que maneja el sistema con soltura, que conoce los resortes y que los usa con confianza.
LA EXMINISTRA SABAJ Y EL SISTEMA QUE "TODOS CONOCÍAN"
El Caso Audios no involucra solo a Luis Hermosilla. La exministra Verónica Sabaj quedó con arresto domiciliario total tras la misma audiencia. Es la figura que en las grabaciones aparece en conversaciones que implican su conocimiento y eventual participación en la red de influencias que Hermosilla operaba.
Que una exministra de Estado tenga arresto domiciliario total por presunta participación en una red de tráfico de influencias judiciales dice algo sobre la profundidad con que ese sistema había penetrado no solo el mundo privado del derecho sino el aparato del Estado mismo.
Juan Pablo Hermosilla habló de "prácticas que se venían desarrollando desde hace muchos años." Para que esas prácticas funcionen con la fluidez que revelan las conversaciones grabadas, deben involucrar no solo a abogados del sector privado sino a personas dentro del sistema —jueces, fiscales, funcionarios— y a personas con acceso al Estado —asesores, ministros, operadores políticos.
La pregunta que el proceso judicial debe responder en sus etapas siguientes es exactamente esa: ¿hasta dónde llegaba la red? ¿Cuántos nodos tenía? ¿Quiénes más participaban en un sistema que, según el propio abogado defensor, venía operando "desde hace muchos años"?
LA COLABORACIÓN COMO ESTRATEGIA: LO QUE "REPARAR EL DAÑO" SIGNIFICA EN REALIDAD
El sistema penal chileno, como la mayoría de los sistemas penales modernos, contempla la colaboración con la investigación como atenuante de responsabilidad penal. Es una herramienta legítima que tiene justificación práctica: permite a la Fiscalía obtener evidencia y testimonios que de otro modo serían inaccesibles, a cambio de condiciones más favorables para el imputado que colabora.
Luis Hermosilla está colaborando con la investigación. Juan Pablo Hermosilla reconoce que esa colaboración es parte de la estrategia de defensa: "En esta etapa tenemos ciertas obligaciones y compromisos de colaborar con la investigación... tenemos que tener una actitud más humilde, colaborando."
La honestidad de esa formulación es apreciable. Juan Pablo Hermosilla no pretende que la colaboración sea un acto de conciencia cívica desinteresada. La llama "obligación" y la enmarca en la estrategia procesal del caso. Es la colaboración del imputado que calcula que cooperar le da mejores resultados que resistir.
Lo que no es honesto es envolver esa misma colaboración estratégica en el lenguaje de la reparación moral: "tratar de reparar y restaurar las confianzas en un sistema." Eso no es lo que está ocurriendo. Lo que está ocurriendo es que Luis Hermosilla está dando información a la Fiscalía porque eso reduce sus probabilidades de terminar en la cárcel. El Poder Judicial no se repara con la colaboración de uno de sus corruptores en el contexto de su propio proceso penal. Se repara con reformas estructurales que eliminen las condiciones que hicieron posible que ese sistema de corrupción funcionara durante décadas.
LO QUE CHILE NECESITA Y LO QUE ESTÁ OBTENIENDO
El Caso Audios es, potencialmente, la oportunidad más importante que Chile ha tenido en décadas para hacer una reforma profunda del sistema judicial. Para entender cómo funciona realmente la justicia cuando se aplica con dos varas, para quiénes y bajo qué condiciones. Para diseñar los mecanismos institucionales que impidan que las conexiones personales de un abogado determinen el resultado de una causa judicial.
Para que esa oportunidad se materialice, el proceso penal necesita llegar hasta el fondo de la red. Necesita identificar a todos los participantes, no solo a los más visibles. Necesita documentar el alcance real del sistema. Y necesita producir condenas que sean proporcionales a la gravedad del daño causado a la institucionalidad chilena.
Lo que Chile obtuvo el lunes 8 de junio fue a Luis Hermosilla con arresto domiciliario nocturno y a su abogado declarando que están "reparando el daño." No es lo mismo. No es equivalente. Y la distancia entre lo que Chile necesita y lo que está obteniendo es exactamente la medida del trabajo que el sistema judicial aún tiene pendiente.
Juan Pablo Hermosilla tiene razón en algo: "No puede haber justicia para más poderosos y justicia para menos poderosos." La pregunta es si la resolución de la jueza del lunes se acercó o se alejó de ese principio.
La respuesta la tiene cada chileno que alguna vez fue al sistema judicial sin tener las conexiones de Luis Hermosilla.
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