"LAS FUERZAS ARMADAS NO ESTÁN PARA EL ORDEN PÚBLICO": EL GENERAL EN RETIRO CRISTIÁN VIAL RESPALDA LA REFORMA CONSTITUCIONAL, PERO PONE UNA LÍNEA ROJA QUE EL GOBIERNO AÚN NO RESUELVE
El senador Cristián Vial, del comité del Partido Republicano y general en retiro del Ejército, ofreció en el programa de streaming "Desde la Redacción" de La Tercera la defensa más sólida y técnicamente fundamentada que ha recibido hasta ahora la reforma constitucional de seguridad que esta columna ya siguió en su tramitación completa. Pero Vial, precisamente por su propia trayectoria militar, trazó una línea roja que el gobierno todavía no resuelve, y que esta columna ya había identificado como pendiente en su cobertura sobre el texto ingresado al Congreso: la ambigüedad sobre el mando del nuevo estado de excepción.
"El cáncer y el bisturí": la metáfora que define su respaldo a la reforma
Vial fue categórico en su respaldo al fondo de la iniciativa, utilizando una metáfora médica que esta columna considera la síntesis más elocuente de todo el debate: "el crimen organizado es el cáncer que tenemos y la agenda de seguridad que se presenta con la reforma constitucional es el bisturí. Vamos a ver quiénes están de acuerdo con aplicar el bisturí en esto". Consultado directamente sobre si es necesaria una reforma constitucional —la misma pregunta que motivó el desmarque de Guillermo Ramírez que esta columna documentó extensamente—, Vial ofreció una defensa clara: "podríamos dejar consagrado en la Constitución, en el primer artículo, la responsabilidad del Estado de hacer frente a un mal, a un fenómeno que si no lo detenemos hoy, podríamos no recuperar a Chile. Esas son las proporciones". El senador fue, además, generoso con el propio Ramírez, augurando su eventual respaldo: "creo que Guillermo Ramírez va a estar con nosotros. Tampoco conoce esto y sin duda creo que va a ser de los que van a aportar en este sentido" —una predicción que esta columna ya confirmó como acertada en su cobertura sobre el "terremoto" interno de la UDI—.
El punto de quiebre: "definitivamente, no"
Esta columna considera que el momento más revelador de toda la entrevista es el giro categórico que se produce cuando Vial es consultado específicamente sobre el rol de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública. Ante la pregunta directa "¿le gusta que las FF.AA. estén en la calle para funciones de seguridad pública?", su respuesta fue tajante: "definitivamente, no". Consultado por el motivo, fue igualmente categórico: "las Fuerzas Armadas no están para el orden público. En seguridad pública las Fuerzas Armadas están, por ejemplo, en la frontera norte desplegadas y doblaron la cantidad de efectivos. Están en la Macrozona Sur, en el Biobío, en La Araucanía, sus capacidades se asocian. En el orden público, que es finalmente el respeto de la ley para la convivencia cotidiana, la manifestación, la protesta, eso es una función policial. Las Fuerzas Armadas no están para eso".
El rechazo al mando policial: "va a generar simplemente interferencias mutuas"
Esta columna considera que la posición de Vial sobre este punto específico confirma, con la autoridad de quien fue general del propio Ejército, exactamente la misma objeción doctrinal que esta columna ya documentó en su cobertura sobre los reparos militares a la ACOT. Consultado sobre si comparte que las Fuerzas Armadas queden bajo mando de las policías, su respuesta fue igual de categórica: "por supuesto que no. No es necesario ni prudente. Cuando uno tiene dos organizaciones jerárquicas, subordinar la una a la otra va a generar simplemente interferencias mutuas". Propuso, en cambio, una fórmula alternativa: "en el articulado podríamos suponer algo como apoyo de las capacidades de las Fuerzas Armadas en la labor de las policías. En Chile, a pesar de la amenaza que tenemos, la naturaleza del conflicto es todavía policial, no es militar".
El contraste con Colombia: la distinción doctrinal más precisa de todo el debate
Esta columna considera que el ejemplo comparativo que ofrece Vial es el argumento técnico más sólido de toda esta cobertura sobre el debate militar-policial: "Colombia lleva décadas con sus FF.AA. involucradas en seguridad pública interior porque el conflicto traspasó el umbral de lo policial y es militar". Y explicó la diferencia de paradigma con una precisión que esta columna considera decisiva: "el policía busca en una manifestación retener a la persona para poder llevarla ante la ley, el militar de todos los ejércitos del mundo busca destruir al adversario, es otro paradigma. No puedes someter al Ejército a eso, porque también desnaturaliza la profesión".
El costo ya pagado por Carabineros: el argumento más incómodo
Esta columna considera el pasaje final de la entrevista el más incómodo y, a la vez, el más honesto de todo el debate público sobre esta reforma. Consultado sobre la presión creciente para que los militares tengan un rol más protagónico en seguridad pública —la misma presión que esta columna documentó en su cobertura sobre las exigencias de Vanessa Kaiser respecto de los indultos—, Vial trajo a colación el propio costo que ya pagaron los Carabineros por asumir ese tipo de funciones: "Carabineros que fueron mandatados por el Estado a proteger a la ciudadanía, salieron ante una amenaza como no la habíamos visto, me refiero al estallido, a la revuelta, y se vieron con sus vías destruidas, encarcelados". Y remató con un argumento que conecta directamente con el propio debate sobre los indultos que esta columna ya siguió en profundidad: "a través de la ACOT, estamos generando entregarle la confianza a los que tienen que hacer este trabajo de sacarnos este cáncer. ¿Cómo voy a tener presos a los que hicieron eso cinco o seis años antes? Es un contrasentido, colisiona".
Lectura editorial: la voz más autorizada confirma el diagnóstico que esta columna ya adelantó
Esta columna considera que esta entrevista aporta el respaldo técnico y doctrinal más sólido posible a la advertencia que ya formulamos en nuestra cobertura sobre los reparos militares a la ACOT, y en nuestra cobertura sobre el texto final ingresado al Congreso: la ambigüedad sobre el mando del nuevo estado de excepción no es un detalle menor que pueda resolverse en el trámite legislativo sin mayor debate, sino una tensión doctrinal de fondo que incluso un senador oficialista y general en retiro —perteneciente, además, al Partido Republicano, el socio fundacional del propio proyecto de gobierno de Kast— considera una línea roja innegociable.
Esta columna respalda plenamente el criterio de Vial: la fórmula de "apoyo de las capacidades de las Fuerzas Armadas en la labor de las policías", sin subordinación jerárquica entre ambas instituciones, es la solución técnica correcta que el propio texto constitucional debería consagrar de manera explícita, en lugar de la ambigüedad actual que solo menciona "un oficial general" sin especificar su procedencia institucional. Que esta objeción provenga de un senador que respalda con entusiasmo el resto de la reforma —incluyendo el propio estado de excepción y la reforma constitucional en su conjunto— confirma que no se trata de un obstruccionismo político disfrazado de argumento técnico, sino de una convicción doctrinal genuina sobre la naturaleza distinta de ambas instituciones.
Conclusión: el consenso amplio, con una condición que el Congreso debe resolver
Esta columna concluye que el testimonio de Cristián Vial ofrece, al mismo tiempo, el respaldo más sólido y la advertencia más autorizada que ha recibido hasta ahora esta reforma constitucional. VDI Global considera que el Congreso tiene la responsabilidad de resolver, durante la tramitación de este proyecto, la ambigüedad sobre el mando del nuevo estado de excepción exactamente en el sentido que propone Vial: apoyo mutuo entre instituciones, sin subordinación jerárquica de las Fuerzas Armadas a las policías, preservando la naturaleza doctrinal distinta de cada una. Seguiremos de cerca si esa definición se incorpora finalmente al texto durante su tramitación en el Senado.