"DEJÓ EL SERVICIO EN UN ESTADO DE DESASTRE": SAUERBAUM DESNUDA LA HERENCIA QUE THAYER DEJÓ EN MIGRACIONES — 260.000 SOLICITUDES PENDIENTES Y SISTEMAS DE LOS AÑOS 80
El jueves 4 de junio de 2026 se conoció que Frank Sauerbaum, designado como director del Servicio Nacional de Migraciones por el gobierno de Kast, aún no ha sido oficializado en el cargo por la Contraloría General de la República. El retraso en la toma de razón tiene consecuencias prácticas: quienes hoy se desempeñan en el Sernamig podrían enfrentar sanciones al no estar totalmente visada la designación, y hay actos que no se han podido concretar, incluyendo declaraciones de patrimonio e intereses de los profesionales del servicio.
Sauerbaum fue claro sobre el estado del proceso: "Se mandaron todos los documentos a tiempo y en forma, así que estamos esperando resolución" de parte de Contraloría. Y sobre los comentarios de su antecesor Álvaro Thayer, el exdirector que dejó el cargo el 11 de marzo, fue igualmente directo: "Al señor Thayer yo le pediría que fuera más prudente en sus comentarios, porque dejó el Servicio en un estado de desastre."
Y luego la frase que lo dice todo: "Estamos tratando de que el sistema que él nos dejó computacional de los años 80 pueda funcionar para contestar las 260.000 solicitudes pendientes que nos dejó."
Sistemas de los años 80. Doscientas sesenta mil solicitudes pendientes. Ese es el Servicio Nacional de Migraciones que Thayer entregó al gobierno de Kast.
El contexto que los medios no conectan
Para dimensionar la gravedad de lo que Sauerbaum describe, hay que conectar esta información con el cuadro migratorio más amplio que el gobierno heredó y que el biministro Alvarado describió al anunciar el Plan Retorno: 330.000 migrantes en situación irregular, más de 40.000 decretos de expulsión pendientes de ejecución y miles de solicitudes de nacionalización sin resolver.
Esas 260.000 solicitudes pendientes que menciona Sauerbaum no son un número abstracto. Son solicitudes de personas que esperan una respuesta del Estado chileno sobre su situación migratoria — regularización, residencia, nacionalización. Y que no la tienen porque el servicio que debía gestionarlas fue entregado con sistemas informáticos de los años 80 que no tienen la capacidad de procesar el volumen de demanda acumulada.
Eso no es ineficiencia burocrática menor. Es el resultado de cuatro años de gobierno que habló permanentemente de "migración ordenada, segura y regular" mientras el Sernamig acumulaba solicitudes sin procesar y operaba con infraestructura tecnológica que pertenece a otra era.
Thayer y los "comentarios" que generaron la respuesta de Sauerbaum
Sauerbaum pidió a Thayer "más prudencia" en sus comentarios. Según alertas publicadas, el exdirector había señalado públicamente que la demora en la toma de razón podría generar problemas de legalidad en las actuaciones del servicio mientras el cargo no esté formalmente ratificado.
La respuesta de Sauerbaum es la de alguien que encontró un servicio en condiciones que no le permiten margen de error en la gestión y que no está dispuesto a recibir lecciones de quien dejó ese estado de cosas. "Cuando le llegan un mail, todavía hay que explicarse de dónde viene ese retraso informático que tenemos" — una descripción que sugiere que el estado del sistema hace que incluso las comunicaciones básicas funcionen con anomalías.
El PC y el FA — partidos representados en el gobierno de Boric que supervisó al Sernamig — exigen transparencia y eficiencia al gobierno de Kast. Lo hacen con un servicio heredado que tiene sistemas informáticos de los años 80, 260.000 solicitudes pendientes y 40.000 órdenes de expulsión sin ejecutar. Esa es la base desde la que Sauerbaum tiene que construir la gestión migratoria que el Plan Retorno y el Plan Frontera Segura requieren.
Lo que esto significa para la agenda migratoria del gobierno
El Plan Retorno anunciado en la Cuenta Pública — 180 días para salida voluntaria de migrantes irregulares — y el Plan Frontera Segura requieren un Sernamig funcionando con capacidad operacional real. Una plataforma digital para inscripciones, procesamiento de datos, coordinación con PDI, Carabineros y los consulados en los países de origen. Ese es el estándar operacional que el plan necesita.
Y Sauerbaum está intentando construirlo sobre la base de sistemas computacionales de los años 80 y 260.000 solicitudes sin procesar. Eso no es excusa para un rendimiento deficiente: es el contexto que los chilenos deben conocer cuando evalúen el ritmo de implementación de la agenda migratoria del gobierno.
El gobierno de Boric habló de migración ordenada. El Sernamig que dejó no puede ordenar ni sus propios correos electrónicos sin que haya que explicar el retraso informático. Esa brecha entre el discurso y la realidad institucional heredada es exactamente la que el gobierno de Kast está nombrando — con datos concretos, con nombres propios y sin eufemismos.
La posición de VDI Global
Frank Sauerbaum encontró en el Sernamig sistemas de los años 80, 260.000 solicitudes pendientes y 40.000 órdenes de expulsión sin ejecutar. Thayer habla de demoras en la toma de razón. Sauerbaum le recuerda que debería ser más prudente dado el estado en que dejó el servicio. Esa es la conversación que Chile necesita tener sobre migración: no el discurso de la "migración ordenada" sino la realidad de un servicio que no podía procesar lo básico. El gobierno de Kast heredó ese desastre. Está nombrándolo. Y ahora debe resolverlo.
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