DERECHA INÚTIL Y OPORTUNISTA: NADIE EN CHILE VAMOS, REPUBLICANOS NI EL PNL SE HACE CARGO DEL FRACASO DE LA AC CONTRA GRAU QUE ELLOS MISMOS ARMARON
El Senado rechazó por amplia mayoría los cuatro capítulos de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Pasadas apenas horas del resultado, ningún sector de la oposición se atribuye la responsabilidad del fracaso. Todos se acusan entre sí. Republicanos culpan a Chile Vamos. El Partido Nacional Libertario culpa a los republicanos por no haber sabido cuadrar al resto. Y RN y la UDI, molestos, se defienden diciendo que la acusación nunca fue idea de ellos. El resultado es una derecha que no logra ponerse de acuerdo ni siquiera para repartirse la derrota.
El libelo que nadie quiere haber firmado
Treinta y cinco días atrás, las bancadas de diputados del Partido Nacional Libertario y del Partido Republicano decidieron, por separado, anunciar que presentarían una acusación constitucional contra Grau. Este martes, los cuatro capítulos de ese libelo fueron rechazados en el Senado. Con el resultado ya en mano, nadie en el sector que la impulsó se quiere atribuir el fracaso.
Lejos de una autocrítica, el Partido Republicano endosa la derrota a los descuelgues de Chile Vamos. Desde el momento del anuncio, esa coalición —sobre todo Renovación Nacional— había hecho ver que difícilmente estarían los votos en el Senado para que el libelo prosperara.
Los descuelgues que vienen de adentro
De RN provino buena parte de los descuelgues dentro del propio oficialismo de derecha, incluso en la Cámara de Diputados: Diego Schalper, Ximena Ossandón, Luis Pardo y Andrés Celis decidieron no aprobar el libelo, a contrapelo de lo que resolvió la mayoría de su sector. El desmarque no terminó ahí. En el Senado, también optaron por rechazar la presidenta de la colectividad, Andrea Balladares, y Paulina Núñez, quien preside la Cámara Alta.
En el Partido Republicano consideran que esa reticencia, presente desde el inicio, terminó por debilitar la acusación. Por eso hoy apuntan a esos parlamentarios como responsables del fracaso, pese a que —en privado— algunos dirigentes de la propia colectividad republicana habían reconocido que la acusación, a su juicio, no tenía fundamento.
De hecho, la votación también dejó en evidencia fisuras dentro del comité republicano: los senadores Rodolfo Carter y Cristián Vial rechazaron dos de los cuatro capítulos del libelo que su propio partido impulsó.
"No es culpa de la izquierda": la autocrítica que sí existió, aunque incómoda
No todas las voces republicanas evitaron la autocrítica. El diputado Ignacio Urcullú fue el más directo: "El Senado acaba de rechazar la AC. Esto no es culpa de la izquierda: fueron senadores de nuestro propio sector, de Chile Vamos, que prefirieron mirar para el lado (...), no incomodar a los amigos. Nosotros seguiremos fiscalizando, aun cuando a personas de nuestro propio sector les moleste".
El PNL culpa a los republicanos por no cuadrar al resto
El Partido Nacional Libertario, por su parte, delega la responsabilidad en los republicanos. Su lectura es que, como partido ancla del gobierno, correspondía a los republicanos dedicarse a cuadrar al oficialismo de derecha detrás de la iniciativa. Es la razón por la que, según explican, se coordinaron directamente con esa colectividad una vez anunciada la acusación. De todas formas, los libertarios mantienen una postura crítica hacia Chile Vamos y su comportamiento frente al libelo.
El presidente del PNL, Johannes Kaiser, fue especialmente duro: "Los senadores que votaron por él (Grau) lo trataron de inútil, de descuidado, de penca e incompetente, pero llegaron a la conclusión que malinformar al Congreso y gestionar el presupuesto nacional como si fuese una fritanguera haitiana es constitucional. Impunidad. Es así como bajamos otro peldaño hacia lo bananero, en lo que otrora fue un país serio".
Chile Vamos: "esto no nació de nosotros"
En la coalición que reúne a la UDI y RN rechazan de plano los emplazamientos. No se quieren hacer responsables de una iniciativa que, insisten, no nació de ellos, y critican que el Partido Republicano haya optado por alinearse con los libertarios —que no forman parte del gobierno— para llevar adelante la acusación. La incomodidad interna llega incluso hasta el propio gabinete: dos ministros del presidente José Antonio Kast, Claudio Alvarado y José García, reconocieron abiertamente que el libelo generaba ruido innecesario en medio de la tramitación de la megarreforma.
La diputada y vicepresidenta de RN, Ximena Ossandón, resumió la molestia de su sector: "Este resultado nos da la razón a los que, informadamente, votamos en contra de esta AC siendo de derecha. El llamado a republicanos, libertarios y Partido De la Gente es a dejar el territorio digital, con sus presiones, y a conectar con la realidad de las familias chilenas".
Una guerra de acusaciones que viene de antes
RN resiente, en particular, lo que consideran un trato hostil por parte de los republicanos durante toda la tramitación del libelo. La lista de episodios que citan es larga: la diputada republicana Stephanie Jéldrez habló de la "derechita cobarde" para referirse a quienes dudaban de la acusación. Cristián Araya usó el término "semioficialismo". Y Agustín Romero advirtió que Chile Vamos tendría que darle explicaciones a su electorado si no respaldaba el libelo.
Esa retórica se mantuvo hasta el último minuto. La noche del lunes, el diputado republicano Leandro Kunstmann respondió por X al senador Manuel José Ossandón (RN), quien había anunciado que rechazaría el libelo si no estuviera en gira junto al presidente Kast: "Esta acusación constitucional es justa, y que usted (Ossandón) esté en contra solo reafirma por qué la gente está cansada de la cocina política, de los cobardes y de los amarillos. Basta de cálculos. Y, por último, quédese en Chile y defienda su postura votando, no desde la distancia".
Frente a ese tipo de ofensivas, RN debió exigir respeto de manera formal al Partido Republicano. Fue Andrea Balladares quien lo planteó en el último comité político ampliado realizado en La Moneda. La comisión política de RN, además, emitió una declaración denunciando "el trato hostil y agresivo" por parte de diputados de la tienda que lidera Arturo Squella.
El resultado que deja a todos mal parados
Lo que queda, horas después del rechazo, es un cuadro poco favorecedor para el sector que impulsó la acusación: un libelo que nació con dudas desde adentro, que se tramitó entre acusaciones cruzadas de cobardía y deslealtad, que ni siquiera logró la unidad de sus propios promotores —dos senadores republicanos rechazaron parte de los capítulos de su propia acusación— y que terminó hundido sin que ningún sector de la derecha esté dispuesto a decir "esto fue nuestro error". Todos señalan a otro. Nadie asume el costo político de haber impulsado, tramitado y perdido una acusación constitucional que, según reconocen en privado incluso algunos de sus propios promotores, nunca tuvo el fundamento necesario para prosperar.