DESPARPAJO CONTINUO: BORIC SE REÚNE CON SU GABINETE EN LA FEN MIENTRAS SU EXMINISTRO ENFRENTA LA ACUSACIÓN CONSTITUCIONAL Y SUS PROMESAS DESTRUYERON EL CAE
Subtítulo: Gabriel Boric apareció relajado y sonriente en la Facultad de Economía de la U. de Chile para el lanzamiento del libro de Mario Marcel. Se reencontró con Tohá, Boccardo, Orellana, López y Muñoz. Marcel firmó libros con la corbata de Van Gogh. Pacheco dijo que no le preocupan las críticas del presidente. Y Grau —el único del círculo que enfrenta consecuencias reales— no fue. En el mismo evento, Tohá admitió que "hubo errores" en el CAE y Boric compartió un gráfico sobre la deuda pública para atacar a Kast. El desparpajo tiene su propia estética. Esta noche la mostró en la FEN.
Hay reuniones políticas que dicen más por lo que representan que por lo que ocurre en ellas. La que tuvo lugar la noche del jueves 11 de junio de 2026 en la Facultad de Economía de la Universidad de Chile —en torno al lanzamiento del libro de Mario Marcel, "La montaña rusa. Crónica de una crisis y cómo se superó"— es exactamente ese tipo de reunión.
La descripción que ofrece La Tercera merece ser citada en su sobriedad periodística porque es, en realidad, una radiografía política precisa: Gabriel Boric "se le vio relajado, y dando evidentes muestras de alegría al reencontrarse con quienes trabajó mano a mano durante su administración."
Relajado. Con alegría. En la semana en que la acusación constitucional contra su exministro avanza en la Cámara con 76 votos de base. En la semana en que la Contraloría publicó el informe sobre el Censo 2024 con delincuentes contratados y trabajadores que cobraron sin trabajar. En la semana en que su propio exministro de Educación admitió que la promesa del CAE "tiene un papel, es innegable." En la semana en que la propia Tohá —presente en el evento— admitió que "hubo errores en cómo se manejó esa promesa."
Relajado y con alegría. Eso es el desparpajo continuo.
EL ELENCO: TODOS PRESENTES, GRAU AUSENTE
El detalle más significativo de la noche en la FEN no es quién estaba. Es quién no estaba.
Estaban: Carolina Tohá, exministra del Interior. Giorgio Boccardo, exministro del Trabajo. Antonia Orellana, exministra de la Mujer. Jessica López, exministra del MOP. Juan Carlos Muñoz, exministro de Transportes. Claudia Sanhueza, exsubsecretaria de Hacienda. Matías Meza Lopehandía, exjefe de gabinete. Felipe Melo, exjefe de asesores. Y por supuesto Marcel, con su corbata de Van Gogh, firmando libros y sacándose fotos con seguidores.
No estaba: Nicolás Grau.
El único miembro del círculo central del gobierno de Boric que esta semana enfrenta consecuencias reales por su gestión —una acusación constitucional con 76 votos de base que avanza hacia la Cámara— es el único que no apareció en la reunión del club. Todos los demás estaban. Relajados. Celebrando el libro.
La ausencia de Grau no fue accidental. La Tercera lo confirma explícitamente: "estuvo ausente el sucesor de Marcel en Hacienda, Nicolás Grau, que por estos días enfrenta la ofensiva de la derecha para enjuiciarlo políticamente."
El hombre que enfrenta el juzgamiento no fue a la reunión de los que no enfrentan nada. El hombre que tiene que responder con Patricio Zapata como abogado y 10 días para sus descargos no fue a ver a Marcel firmar libros con la corbata de Van Gogh. Esa geometría dice todo sobre la diferencia entre la posición de Grau y la de todos los demás que sí fueron.
PACHECO, BORIC Y LA CORBATA DE VAN GOGH
El mismo Pacheco que el mismo día dijo que no le preocupan "las opiniones del Presidente de la República" mientras 6.322 trabajadores de Codelco deben devolver US$14,3 millones en bonos cobrados sobre cifras infladas, también fue parte del universo de ese evento. No se menciona explícitamente en el texto de La Tercera como asistente al lanzamiento del libro, pero VDI Global documentó que sus declaraciones de esa noche ocurrieron "tras participar de la presentación del libro de Mario Marcel."
Marcel, por su parte, usó la corbata de "La noche estrellada" de Van Gogh —la misma del día en que salió del gobierno por motivos familiares— como señal de continuidad entre su salida y este momento de regreso simbólico a la palestra pública. La corbata como narrativa: el hombre que atravesó la montaña rusa ahora puede mirarla con distancia suficiente para escribir sobre ella.
Boric apareció de camisa celeste y chaqueta verde oscuro. La Tercera lo describe con una precisión que debería ser leída como lo que es: "se le vio relajado, y dando evidentes muestras de alegría."
Es el mismo Boric que el día anterior había compartido en Instagram un gráfico sobre la deuda pública bruta de los últimos 20 años para señalar que el gobierno de Kast proyecta un crecimiento de la deuda de cinco puntos porcentuales durante su mandato. Lo que el gráfico también muestra —y que Boric no mencionó— es que durante su propio gobierno la deuda pública pasó del 37,8% al 41,5% del PIB, un aumento de 3,7 puntos en cuatro años. El gráfico lo mostraba. La publicación solo destacaba lo de Kast.
Es la estética del desparpajo en su versión digital: compartir el gráfico que me acusa junto con el adversario como si el gráfico solo hablara del adversario.
LA SEMANA QUE EL BORICISMO ELIGIÓ CELEBRAR
Para entender el desparpajo del jueves en la FEN hay que poner en perspectiva la semana que el boricismo eligió convertir en celebración.
El lunes 8 fue ingresada la acusación constitucional contra Grau. El martes Cataldo admitió que la promesa del CAE "tiene un papel, es innegable." El miércoles la comisión revisora de la AC quedó con mayoría de oposición —pero los números en sala siguen dando 76 votos de base favorables a la AC. El mismo miércoles Boric publicó en X "¿dónde están las prioridades?" sin admitir nada sobre su propia responsabilidad. El jueves la Contraloría publicó el informe del Censo 2024. El mismo jueves el biministro Mas apuntó a Grau por las irregularidades del INE. Pacheco dijo que no le preocupan las críticas del presidente. Tohá admitió que "hubo errores" en el CAE.
Y en la noche del jueves, en medio de todo eso, se lanzó el libro de Marcel en la FEN. Con Boric sonriente, los exministros reunidos y la corbata de Van Gogh.
El desparpajo no es insensibilidad. Es algo más complejo. Es la convicción de que el legado propio no tiene que responder al escrutinio del presente porque el presente es transitorio y el legado permanecerá. Es la seguridad del actor político que sabe que el ciclo histórico le devolverá el protagonismo. Es, también, la incapacidad de conectar emocionalmente con las consecuencias reales que las decisiones de ese gobierno tuvieron sobre personas concretas.
Los 6.322 trabajadores de Codelco que deben devolver millones. Los 423 mil morosos del CAE que dejaron de pagar siguiendo la señal que ese gobierno envió. Los 515 censistas que cobraron sin trabajar. Los ciudadanos cuyos hogares fueron visitados por personas con antecedentes penales por robo en nombre del Estado.
Esas personas no estaban en la FEN el jueves. Los que sí estaban se veían relajados y con alegría.
LO QUE EL LIBRO DE MARCEL REPRESENTA
La narrativa de "La montaña rusa" que Marcel ofrece en su libro es la de un gestor técnico que navegó crisis extraordinarias —estallido, pandemia, inflación— con rigor y competencia. Es la narrativa del profesional que hace su trabajo bien en condiciones adversas y que sale del gobierno con el legado intacto.
Es también, como señaló el constitucionalista Osorio en su columna, la operación de quien "se replegó a escribir sus memorias para resguardar la vigencia técnica, dejando al aprendiz expuesto al descampado." El aprendiz es Grau. El descampado es la acusación constitucional.
Que el libro se lance precisamente esta semana —la semana en que la AC contra Grau avanza, la semana en que las irregularidades del gobierno de Boric se acumulan en el debate público— no es coincidencia de calendario. Es la maniobra del técnico que consolida su narrativa de legado en el momento en que el político que lo sucedió está siendo juzgado.
Marcel firma libros con la corbata de Van Gogh. Grau no fue. Y Tohá admitió que "hubo errores." Todo en la misma noche.
EL DESPARPAJO COMO CULTURA POLÍTICA
El desparpajo que el titular de este informe nombra no es una característica individual de Boric ni de Marcel. Es una característica del ecosistema político del que forman parte.
Es el mismo desparpajo de Pacheco que dice que no le preocupan las críticas del presidente mientras sus propias cifras infladas generan la obligación de devolución de millones para miles de trabajadores. Es el mismo desparpajo de Cataldo que admite la causalidad pero la rodea de suficientes atenuantes para no asumir la responsabilidad real. Es el mismo desparpajo de Tohá que admite "errores" para inmediatamente criticar al gobierno actual por corregirlos.
Y es el desparpajo de Boric que comparte un gráfico sobre la deuda pública mostrando la proyección del gobierno de Kast sin mencionar su propio incremento de 3,7 puntos en cuatro años, en la misma semana en que su exministro de Hacienda está siendo acusado constitucionalmente por la deuda no reportada que ese gobierno dejó.
El desparpajo tiene su propia estética. Es la sonrisa relajada en la reunión del club cuando el club no enfrenta consecuencias. Es la corbata de Van Gogh en el lanzamiento del libro. Es la alegría del reencuentro mientras el único que no pudo ir enfrenta el proceso constitucional solo, con Patricio Zapata como su única compañía.
Chile merece mejor que esto. Y merece nombrarlo por su nombre: desparpajo continuo.
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