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EL BORICISMO SE CONFIESA: TOHÁ ADMITE "HUBO ERRORES" EN EL CAE Y EL GOBIERNO QUE PROMETIÓ SIN PODER CUMPLIR EMPIEZA A ASUMIR LO QUE NO ASUMIÓ CUANDO PODÍA CAMBIARLO

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EL BORICISMO SE CONFIESA: TOHÁ ADMITE "HUBO ERRORES" EN EL CAE Y EL GOBIERNO QUE PROMETIÓ SIN PODER CUMPLIR EMPIEZA A ASUMIR LO QUE NO ASUMIÓ CUANDO PODÍA CAMBIARLO

Subtítulo: En el lanzamiento del libro de su pareja Mario Marcel, Carolina Tohá reconoció que durante el gobierno de Boric "hubo errores en cómo se manejó esa promesa" del CAE. Es la segunda figura del gobierno en cuatro días en hacer esa admisión. Antes fue Cataldo: "hay un papel, es innegable." La semana en que el exministro Grau enfrenta la acusación constitucional, su propio gobierno está construyendo el argumento en su contra.


Carolina Tohá eligió un momento y un lugar que no pueden ser más cargados de simbolismo para hacer la admisión más honesta que una figura del gobierno de Boric ha hecho sobre el CAE desde que terminó su mandato. Lo hizo en el lanzamiento del libro de Mario Marcel —su pareja y exministro de Hacienda, el hombre cuya gestión fiscal también es objeto de debate político y constitucional esta semana— y lo hizo sobre una promesa que fue central en la campaña del gobierno del que ella fue parte.

"Claramente en el gobierno hubo errores en cómo se manejó esa promesa, es verdad."

Es la frase más honesta sobre el CAE que se ha pronunciado desde el campo del boricismo en toda esta crisis. No viene de un analista externo ni de un académico que estudió el fenómeno desde fuera. Viene de la mujer que fue ministra del Interior de Boric durante los cuatro años completos del gobierno. La segunda figura de poder del ejecutivo después del propio presidente.

Cuatro días antes, Cataldo —el exministro de Educación— había dicho: "Hay un papel, es innegable. Probablemente los anuncios presidenciales incentivaron a dejaran de pagar." Ahora Tohá dice: "hubo errores en cómo se manejó esa promesa."

Son dos admisiones distintas que apuntan en la misma dirección: la promesa de condonación del CAE fue manejada incorrectamente. Generó consecuencias reales. Y esas consecuencias tienen responsables.

EL LUGAR DEL CRIMEN: EL LANZAMIENTO DEL LIBRO DE MARCEL

Que Tohá haya elegido hacer esta admisión en el lanzamiento del libro de Marcel no es un detalle menor. "La montaña rusa. Crónica de una crisis y cómo se superó" es el libro en que el exministro de Hacienda narra su propia gestión durante el gobierno de Boric. Es, en los términos que el profesor Osorio describió en su columna, la operación de Marcel para "resguardar la vigencia técnica" dejando a Grau "expuesto al descampado."

En ese mismo evento, el martes, Pacheco había dicho que no le preocupaban las críticas del presidente. Y al día siguiente, en otro evento relacionado con el mismo círculo político, Tohá admitió que hubo errores en el manejo del CAE.

Es el círculo político del gobierno de Boric procesando en tiempo real —y en actos públicos— la presión que los embargos de la TGR, la acusación constitucional contra Grau y el informe de Contraloría sobre el Censo 2024 están generando sobre su legado. La estrategia parece ser admitir lo que ya es imposible negar —que hubo errores— mientras simultáneamente atacan la forma en que el gobierno de Kast está ejecutando la corrección de esos errores.

LA ESTRUCTURA DE LA ADMISIÓN: LO QUE DICE Y LO QUE OMITE

La admisión de Tohá tiene una arquitectura política que merece ser analizada con precisión, porque no es una capitulación total sino una concesión táctica diseñada para reencuadrar el debate.

La concesión es la primera parte: "Claramente en el gobierno hubo errores en cómo se manejó esa promesa, es verdad." Es una admisión de error en la gestión de la promesa —en cómo se comunicó, en cómo se administraron las expectativas— más que en la promesa misma. El énfasis está en el "cómo se manejó", no en que la promesa en sí era irresponsable.

El contraataque viene inmediatamente después: "Está gobernando, entonces les toca cobrar, pero no pueden hacerlo de la manera en que lo están haciendo." Tohá admite el error del gobierno anterior para luego criticar al gobierno actual por la corrección de ese error. Es la misma maniobra que hizo con los embargos de la TGR: reconocer el problema para inmediatamente pasar a atacar la solución.

Y luego el cierre que intenta elevar el debate: "Tenemos un desafío como país con el tema del CAE y ojalá lo empecemos a enfrentar de otra manera." Es el llamado a la conversación colectiva que evita que la responsabilidad recaiga específicamente en el gobierno de Boric: "hagamos un esfuerzo compartido para resolver esto en lugar de pelear."

Es política hábil. Y no es suficientemente honesta.

LO QUE TOHÁ NO DICE QUE DEBERÍA DECIR

La admisión de Tohá es incompleta en un punto central que el análisis no puede ignorar. Dice que hubo "errores en cómo se manejó esa promesa." No dice que la promesa en sí fue irresponsable. No dice que prometer la condonación de una deuda de US$11 mil millones sin tener la mayoría legislativa para hacerlo fue una decisión política que generó un daño fiscal y social previsible. No dice que la señal de condonación se mantuvo activa durante cuatro años —incluso después de que quedó claro que no había votos para aprobarla— porque era políticamente costoso admitir que no se podía cumplir.

Lo que Tohá llama "error en cómo se manejó" el exdirector de Presupuestos Acevedo lo llama con más precisión: una señal que incentivó a dejar de pagar a quienes racionalmente decidieron esperar la condonación que nunca llegó. Y esa señal hizo que la morosidad subiera del 28% al 53% en cuatro años, que 260 mil personas adicionales dejaran de pagar y que la deuda acumulada creciera a $4 billones.

"Error en cómo se manejó" suena a un problema de comunicación. Lo que documentan los números es un problema de política pública de consecuencias fiscales masivas.

Cataldo estuvo más cerca de la verdad cuando dijo "hay un papel, es innegable." Tohá retrocedió hacia el eufemismo. Pero incluso el eufemismo es una admisión. Y esa admisión, sumada a la de Cataldo, forma un cuadro que el debate político no puede ignorar.

LA SEMANA EN QUE EL BORICISMO SE CONFIESA

Esta semana el boricismo está haciendo algo inusual en la política chilena: admitir responsabilidades, aunque sea parcialmente y con atenuantes. No porque hayan tenido una conversión ética. Sino porque la presión de los hechos —los embargos, la AC, el Censo, el informe de Contraloría— hace que seguir negando todo sea políticamente insostenible.

La semana comenzó con Boric en X preguntando "¿dónde están las prioridades?" y ofreciendo "solidaridad" a los morosos. Sin mencionar su propia responsabilidad. Es la posición original del boricismo: todo es culpa del gobierno actual.

Luego vino Cataldo con "hay un papel, es innegable. Probablemente los anuncios presidenciales incentivaron a dejar de pagar." Es la primera admisión de causalidad directa.

Y ahora Tohá con "hubo errores en cómo se manejó esa promesa." Es la confirmación desde la segunda figura del gobierno del error que generó el problema.

Boric todavía no admitió nada. Pero dos de sus ministros más importantes ya lo hicieron. Y la presión de la acusación constitucional contra Grau —que convierte el manejo del CAE y las finanzas públicas en materia de juzgamiento constitucional— hará que esa semana de confesiones incompletas sea recordada como el momento en que el relato del boricismo comenzó a agrietarse desde adentro.

LO QUE EL GOBIERNO DE KAST DEBERÍA HACER CON ESTO

Las admisiones de Cataldo y Tohá son políticamente valiosas para el gobierno de Kast no porque lo exoneren de sus propias responsabilidades actuales —que las tiene— sino porque confirman el argumento de fondo que el gobierno ha sostenido desde el inicio: la crisis de morosidad del CAE tiene responsables identificables en el gobierno anterior.

El gobierno no necesita exagerar esas admisiones ni usarlas como arma de ataque permanente. Lo que necesita es incorporarlas al debate sobre el diseño de la solución de largo plazo que Tohá misma dijo que el país necesita.

Tohá tiene razón en que Chile necesita una conversación diferente sobre el CAE. Lo que ella no dice —y que el gobierno de Kast debería decir explícitamente— es que esa conversación no puede comenzar ignorando quién generó el problema. Puede haber diseño compartido de soluciones. No puede haber amnesia compartida sobre las causas.

Las admisiones de Cataldo y Tohá son el principio de ese reconocimiento. "Hubo errores en cómo se manejó esa promesa." Ese es el punto de partida honesto. Lo que viene después —la reforma del CAE, el diseño del nuevo sistema, los mecanismos de cobro proporcionales— es la conversación que Chile necesita tener. Pero tiene que tenerla desde ese punto de partida, no desde la narrativa de que los 260 mil morosos adicionales son "víctimas" sin responsabilidad alguna en el lado que eligieron.

EL BORICISMO Y EL ESPEJO

Lo que esta semana está ocurriendo en el boricismo es un proceso doloroso y necesario que todas las fuerzas políticas deben atravesar cuando dejan el gobierno: mirarse en el espejo de sus propios errores sin el escudo del poder ejecutivo para protegerse de las consecuencias.

El boricismo gobernó cuatro años con la promesa de condonar el CAE. No lo hizo. Dejó una deuda de $4 billones en impagos. Y ahora sus figuras más importantes empiezan a admitir —en el lanzamiento del libro del exministro de Hacienda, en debates televisivos, en puntos de prensa— que "hubo errores."

Eso es lo que la rendición de cuentas produce: el reconocimiento tardío de lo que debería haberse reconocido a tiempo. Cataldo lo dijo. Tohá lo dijo. Boric todavía no.

La semana que viene, con la AC contra Grau avanzando en la Cámara, esa deuda de honestidad se hará más difícil de seguir evadiendo.


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