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ENCUESTA HISTÓRICA EN ISRAEL: EL BLOQUE ANTI-NETANYAHU OBTIENE MAYORÍA PROPIA POR PRIMERA VEZ — LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA ISRAEL, PARA LA GUERRA Y PARA EL FUTURO DEL ESTADO

ENCUESTA HISTÓRICA EN ISRAEL: EL BLOQUE ANTI-NETANYAHU OBTIENE MAYORÍA PROPIA POR PRIMERA VEZ — LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA ISRAEL, PARA LA GUERRA Y PARA EL FUTURO DEL ESTADO

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by Redacción VDI Global

Una encuesta realizada entre el 3 y 4 de junio de 2026 por Tatika Research para Zman Yisrael — sitio hermano de The Times of Israel — muestra por primera vez en meses un resultado que parecía inalcanzable: el bloque sionista anti-Netanyahu lograría 62 escaños en la Knesset de 120 miembros si las elecciones se celebraran hoy, suficiente para obtener mayoría propia sin necesitar el apoyo de los partidos árabes. Los partidos afines a Netanyahu sumarían 50 escaños. Los partidos árabes, 8.

Israel debe celebrar elecciones antes del 27 de octubre de 2026. Puede hacerlo antes. Y el mapa político que esta encuesta describe — con un margen de error de ±4,4% — es el más desafiante que Netanyahu ha enfrentado en el contexto de esta guerra.

Desde Israel, donde VDI Global opera y donde estas cifras no son estadísticas abstractas sino el mapa del poder que determinará cómo termina este conflicto, el análisis requiere precisión sobre lo que este resultado dice, lo que no dice y lo que viene.

Los números desagregados: quién gana, quién pierde, quién sorprende

La distribución de escaños según la encuesta es la siguiente. Del bloque pro-Netanyahu: Likud 23, Shas 9, Judaísmo Unido de la Torá 8, Otzma Yehudit 6, Sionismo Religioso de Smotrich 4. Total: 50 escaños. Del bloque sionista anti-Netanyahu: Juntos de Naftali Bennett 21, Yasher de Gadi Eisenkot 19, Yisrael Beytenu de Avigdor Lieberman 10, Los Demócratas 8, Azul y Blanco de Benny Gantz 4. Total: 62 escaños. Partidos árabes: Ra'am 4, Hadash-Ta'al 4. Total: 8 escaños.

Dos datos llamativos en esta distribución. Primero: el partido Balad y el partido de los Reservistas no alcanzan el umbral electoral del 3,25% necesario para entrar a la Knesset. El partido de los Reservistas — formado por militares de reserva que combatieron en esta guerra y que canalizaban parte del descontento con la conducción militar y política — no logra traducir ese descontento en representación parlamentaria. Sus votos potenciales se redistribuyen hacia otros partidos del bloque anti-Netanyahu, favoreciendo principalmente a Yasher y a Juntos.

Segundo: Azul y Blanco de Benny Gantz entra por un estrecho margen con 4 escaños. El exgeneral que fue al gobierno de unidad con Netanyahu durante la guerra y lo abandonó acusando al primer ministro de priorizar intereses políticos sobre las decisiones militares, sobrevive políticamente pero apenas. Su capital se ha erosionado, parte hacia Bennett y parte hacia Eisenkot.

Bennett vs. Eisenkot: la batalla por el liderazgo del bloque alternativo

El elemento más dinámico de la encuesta es la carrera interna entre Naftali Bennett y Gadi Eisenkot por el liderazgo del bloque sionista anti-Netanyahu.

Bennett encabeza Juntos con 21 escaños y es el favorito natural para ser candidato a primer ministro del bloque. Fue primer ministro entre 2021 y 2022, tiene imagen de integridad personal sólida, credenciales de seguridad incuestionables como excomandante de la Brigada Sayeret Matkal y exministro de Defensa, y ha construido su posicionamiento actual sobre una crítica sistemática a la conducción de la guerra por parte de Netanyahu — especialmente sobre el manejo de los rehenes y la coordinación con los aliados.

Eisenkot, con 19 escaños en Yasher, es el rival más cercano. Exjefe del Estado Mayor de las FDI, fue el primer alto militar israelí en reconocer públicamente el fracaso del 7 de octubre como falla institucional del sistema de inteligencia y defensa. Su posicionamiento es de un liderazgo austero, orientado a la seguridad y sin los matices ideológicos que a veces acompañan a Bennett. La distancia de dos escaños entre ambos es mínima — dentro del margen de error — y la encuesta señala que Eisenkot "sigue acercándose" a Bennett.

Si esa tendencia continúa, el bloque anti-Netanyahu podría llegar a las elecciones sin un liderazgo claro consolidado, lo que históricamente ha beneficiado a Netanyahu en la gestión de las negociaciones de coalición.

Netanyahu y el Likud: 23 escaños y todavía en carrera

Con 23 escaños, el Likud sigue siendo el partido más grande de la Knesset según esta encuesta. Eso no es un dato menor. En Israel, el partido más grande tiene la primera opción de intentar formar gobierno — aunque no la garantía de lograrlo. Y Netanyahu ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad para construir coaliciones que nadie creía posibles.

Los aliados tradicionales de Netanyahu — Shas, Judaísmo Unido de la Torá y Otzma Yehudit de Ben-Gvir — suman juntos 23 escaños adicionales, para un total de 46 en el núcleo duro de la coalición actual sin Smotrich. Con Sionismo Religioso, llegan a 50. Eso no es mayoría, pero es una base de negociación que Netanyahu conoce cómo ampliar si las circunstancias lo favorecen.

Los escenarios que podrían mejorar la posición de Netanyahu de aquí a octubre son identificables: un acuerdo nuclear con Irán que él pueda presentar como victoria, un acuerdo sobre los rehenes en Gaza, o el inicio del retorno masivo de residentes al norte de Israel. Cualquiera de esos resultados podría cambiar significativamente los números de esta encuesta.

La crisis de liderazgo post-7 de octubre: el contexto que explica la encuesta

Para entender por qué Israel está en este punto — con el bloque anti-Netanyahu alcanzando una mayoría inédita en las encuestas — hay que entender el peso político del 7 de octubre y sus consecuencias acumuladas.

El 7 de octubre de 2023 fue el peor fracaso de seguridad en la historia del Estado de Israel. 1.200 personas masacradas. Más de 250 secuestradas. El nuevo jefe de Inteligencia Operacional de las FDI lo reconoció explícitamente en su discurso inaugural el 3 de junio de 2026: "Fracasamos en nuestra misión más importante." Ese reconocimiento institucional del fracaso no exonera al liderazgo político. Y una parte creciente del electorado israelí considera que Netanyahu tuvo responsabilidad directa en ese fracaso — por la política de "gestión" del conflicto con Gaza que permitió el fortalecimiento de Hamas, por el desfinanciamiento del sistema de inteligencia en el sur, y por la atención dividida entre la crisis judicial que desgarraba al país y la vigilancia de las amenazas reales.

A eso se suma la percepción — documentada en encuestas anteriores — de que Netanyahu ha manejado aspectos de la guerra con un ojo puesto en su propia supervivencia política y judicial. El mantenimiento de Ben-Gvir y Smotrich en la coalición, las tensiones con el Estado Mayor sobre estrategia operacional, las fricciones con Washington que culminaron en la llamada donde Trump lo llamó "un maldito loco" — todos estos elementos han erosionado la imagen de Netanyahu como el único líder capaz de conducir a Israel en tiempo de guerra.

Lo que esto significa para la guerra

Hay una dimensión de este resultado que trasciende la política interna israelí: su efecto sobre las decisiones de guerra y diplomacia que se toman en los próximos meses.

Netanyahu sabe que tiene menos de cinco meses hasta las elecciones. Cada decisión que tome de aquí en adelante será procesada también a través del filtro de su impacto electoral. Eso puede significar mayor disposición a llegar a acuerdos que le den victorias proclamables — un acuerdo de rehenes, un acuerdo con Líbano más definitivo, un acuerdo nuclear con Irán que pueda presentar como resultado de su firmeza. O puede significar lo contrario: que en un contexto donde las encuestas lo muestran perdiendo, prefiera escalar el conflicto para reforzar la narrativa de que solo él puede conducir a Israel en tiempo de guerra.

Desde Israel, donde VDI Global opera, el análisis es el siguiente: la democracia israelí está funcionando. En medio de una guerra en múltiples frentes, con misiles cayendo en el norte y operaciones activas en el Líbano, los israelíes siguen construyendo preferencias electorales y están dispuestos a cambiar su gobierno si consideran que el liderazgo actual no ha estado a la altura. Eso no es debilidad. Es exactamente lo contrario: es la vitalidad de una democracia que no suspende su proceso político aunque el país esté en guerra.

Bennett y Eisenkot son figuras del establishment de seguridad israelí. No son pacifistas ni contrarios a las operaciones militares que han ocurrido. Son militares que creen que la guerra se debe conducir mejor, con más coherencia estratégica y con menos interferencia de cálculos políticos de corto plazo. Si uno de ellos llega a ser primer ministro en octubre, la guerra contra Irán y sus proxies continuará. Cambiará el estilo. Cambiará la relación con Washington. Pero el objetivo estratégico — un Israel seguro, sin Hezbolá armado en la frontera norte, sin programa nuclear iraní operativo — seguirá siendo el mismo.

La posición de VDI Global

Una encuesta no es una elección. Netanyahu ha sobrevivido a encuestas adversas antes. El margen de error de ±4,4% hace que los 62 escaños del bloque anti-Netanyahu sean estadísticamente inciertos. Pero el patrón que esta encuesta confirma — que la ventaja que Netanyahu tenía gracias al contexto de guerra está erosionándose — es una señal que la política israelí ya está procesando. Las elecciones llegarán antes del 27 de octubre. Y entre ahora y entonces, cada misil que caiga en el norte de Israel, cada negociación en Washington y cada decisión sobre los rehenes de Gaza construirá o demolerá las posibilidades de los actores en juego. Desde Israel, VDI Global seguirá ese proceso en tiempo real.

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