SCHALPER Y OSSANDÓN, DETRÁS DE LA PRESIÓN Y EL SABOTAJE A SEDINI
Las declaraciones de Mara Sedini contra "dirigentes de un partido" que la habrían presionado y saboteado desde dentro de su propia coalición no solo hicieron arder los chats internos de Renovación Nacional esta semana: según fuentes de VDI Global, los intrigantes detrás de las peticiones de cargos y la posterior campaña de desprestigio contra la exvocera fueron Diego Schalper y Ximena Ossandón, ambos dirigentes de Renovación Nacional. Esta columna cruza esa información con los antecedentes ya públicos recogidos por la prensa especializada, y la enmarca donde corresponde: en la crítica sostenida que esta línea editorial mantiene contra la "derechita cobarde", aquel sector de Chile Vamos que antepone el cálculo interno y el cuoteo partidario a la lealtad hacia un gobierno que integra.
Lo que Sedini dijo, y lo que no dijo
En su entrevista con Sin Filtros, Sedini fue deliberadamente ambigua al describir a los responsables de lo que ella calificó como sabotaje. Relató dos episodios distintos: en el primero, una persona le habría hecho llegar el currículum de un candidato para un cargo específico; al optar ella, junto al Presidente, por otra persona, "a cinco días de gobierno ya me estaba destruyendo". En el segundo episodio, "otra persona muy importante de un partido, con cargo", le exigió telefónicamente un puesto en una región determinada y, ante su negativa, la amenazó: "te pedí esto y, como no me lo vas a cumplir, a partir de hoy salgo a destruirte en los medios". Sedini precisó que ambas personas pertenecían "casualmente" al mismo partido, sin nombrarlo. Ante la insistencia del conductor Fernando Solabarrieta por saber si se refería a figuras de Renovación Nacional, la exministra guardó silencio.
Los chats de RN: el pánico interno tras la entrevista
La reconstrucción hecha por la prensa especializada del chat interno de dirigentes y militantes de RN confirma que la propia colectividad entendió de inmediato que las flechas de Sedini apuntaban hacia adentro: "dijo algo de Chile Vamos?", preguntó un dirigente apenas minutos después de iniciada la entrevista. "Sí, nos sacó la cresta a RN", le respondieron. Las miradas dentro del propio partido se dirigieron hacia cuatro nombres con voz crítica documentada contra la gestión de Sedini en fechas específicas: Diego Schalper (22 de marzo, en Canal 13), Ximena Ossandón (25 de marzo, en La Tercera), Paulina Núñez (27 de marzo, en Radio Infinita) y María José Gatica (mayo, en Emol).
Según fuentes de VDI Global, esa cronología de críticas públicas no fue casual, sino la fachada visible de una operación de mayor alcance protagonizada específicamente por dos de esos cuatro nombres: Diego Schalper habría sido quien exigió directamente a Sedini la designación de personas de su confianza en cargos específicos del gobierno, en los mismos términos que la propia exvocera relató sin nombrarlo. La campaña de desprestigio posterior en medios habría sido ejecutada, siempre según nuestras fuentes, por Ximena Ossandón, coincidiendo en el tiempo con la fecha que documentó la prensa para sus críticas públicas contra la gestión de Sedini.
Es necesario precisar, con el rigor que esta columna exige en cualquier atribución de responsabilidad, que ni Schalper ni Ossandón han sido nombrados públicamente por la propia Sedini, y que fuentes de RN consultadas por otros medios "niegan tajantemente" las acusaciones de amenazas y sabotaje. La identificación de ambos como los intrigantes centrales de este episodio proviene de fuentes propias de VDI Global, bajo la responsabilidad editorial de esta redacción.
El otro frente: el Segundo Piso que Kast tuvo que desarmar
Paralelamente al frente partidario, la entrevista de Sedini expuso un problema de diseño institucional que el propio Kast ya se vio forzado a corregir. El esquema original del gobierno entregó al jefe de asesores presidenciales, Alejandro Irarrázaval —vecino de Kast en Buin e integrante de su círculo más cercano—, la coordinación política con los ministros y la toma de decisiones, mientras que Cristián Valenzuela, como director estratégico de comunicaciones, bajaba los ejes y mensajes del gobierno y controlaba la Secom, orientando las vocerías de Sedini mediante minutas y directrices. Fue este mismo esquema el que produjo, entre otras controversias, la fallida minuta sobre un "Estado en quiebra" que debió corregirse públicamente.
Tras las quejas de todos los partidos oficialistas —principalmente del propio timonel republicano, Arturo Squella—, Kast debió reordenar el diseño: delegó formalmente la coordinación política al biministro Claudio Alvarado, comenzó a sostener bilaterales frecuentes con sus ministros, e Irarrázaval dejó de asistir hace más de un mes a las reuniones del comité político ampliado de los lunes. El propio jefe de asesores, aunque sigue siendo consejero cercano del Presidente, ya no participa en la primera línea de la coordinación política.
Lectura editorial: los intrigantes de la derechita cobarde
Esta columna sostiene que la identificación de Schalper y Ossandón como los responsables directos de las presiones y el sabotaje contra Sedini confirma, con nombre y apellido, el diagnóstico que hemos sostenido de forma consistente sobre la "derechita cobarde": dirigentes de Renovación Nacional que, en lugar de respaldar con lealtad a una vocera del gobierno que su propia coalición sostiene, condicionaron su apoyo a la entrega de cargos específicos y ejecutaron una campaña de desprestigio mediático al no obtenerlos. Se trata de un comportamiento que antepone el cuoteo partidario y el ajuste de cuentas interno a la gobernabilidad de un proyecto político que la propia RN ayudó a elegir, en momentos en que el gobierno de Kast atraviesa además la caída de aprobación más acelerada entre los últimos cuatro gobiernos chilenos, según hemos documentado en nuestra cobertura previa sobre este mismo fenómeno.
Lo que corresponde exigir
Frente a una atribución de esta gravedad, esta columna considera necesario que tanto Diego Schalper como Ximena Ossandón tengan la oportunidad de responder directamente, y se compromete a publicar cualquier desmentido o aclaración que quieran entregar. Mientras tanto, el patrón que sí está plenamente confirmado por fuentes públicas —la crítica coordinada en fechas específicas de dirigentes de RN contra la gestión comunicacional de Sedini, y la existencia de un diseño de Segundo Piso que el propio Kast debió desarmar por presión de toda su coalición— ya es, por sí solo, evidencia de que la gobernabilidad de este gobierno depende tanto de resolver sus problemas de diseño interno como de contener el fuego amigo de sus propios socios de coalición.