¿HASTA CUÁNDO EL ABUSO? UNA FLOTA DE 300 BARCOS CHINOS "TIEMBLA" FRENTE A CHILE, Y EL 95% DE LA PESCA INDUSTRIAL EN EL PACÍFICO SUR YA ES DE BANDERA CHINA
La Armada de Chile detectó cerca de 70 pesqueros extranjeros —con un grueso de la flota que supera los 300 barcos más al norte— operando a 900 millas náuticas de la costa, en su mayoría de bandera china, dedicados a la extracción de calamar gigante, pez espada y atún. La operación, realizada el viernes 4 de septiembre al norte de Rapa Nui, confirma un patrón que organizaciones internacionales como Global Fishing Watch documentan desde hace años: en 2020, el 95% de la flota industrial detectada en alta mar frente a Sudamérica correspondía a embarcaciones de bandera china.
Una "ciudad flotante" a 1.670 kilómetros de la costa
La Operación de Fiscalización Pesquera Oceánica (OFPO) desplegó un avión P-3 Orión, la fragata Almirante Cochrane y el remolcador de alta mar Galvarino para monitorear una zona que, desde el aire, se asemeja a una ciudad levantada en medio del océano: decenas de embarcaciones separadas por kilómetros, algunas inmóviles, otras en plena faena, iluminadas por hasta 150 lámparas por barco para atraer calamares durante la noche, una intensidad lumínica tan alta que puede detectarse desde satélites.
Durante el operativo se observaron directamente 21 embarcaciones y un buque factoría. Pero el verdadero tamaño del fenómeno es mucho mayor: más al norte, la flota alcanza varios centenares de barcos, principalmente de bandera china, según confirmaron los registros internacionales revisados por BioBioChile.
Las cifras que confirman la escala del problema
Según la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (SPRFMO), durante 2024 China mantuvo 528 buques poteros dedicados a la captura de calamar gigante dentro de su área regulada, acumulando 114.475 días de pesca en un solo año. Pese a ese esfuerzo extractivo creciente, las capturas cayeron cerca de un 45%, y la productividad tocó un mínimo histórico de apenas 2,4 toneladas por barco y día, una señal de sobreexplotación del recurso que compromete su sostenibilidad futura.
Un análisis anterior de Global Fishing Watch sobre la flota industrial que operó en 2020 en alta mar frente a Sudamérica identificó 615 embarcaciones, de las cuales el 95% correspondía a barcos de bandera china, acumulando más de 876 mil horas de pesca. El mismo estudio detectó embarcaciones transmitiendo posiciones falsas e inconsistencias entre los sistemas de identificación oficial y los barcos observados realmente operando, hallazgos que —aunque no pueden atribuirse automáticamente a la flota fiscalizada esta semana— explican la desconfianza sostenida de las autoridades sudamericanas.
La frontera de las 200 millas: legal en el papel, alarmante en la práctica
Es importante ser jurídicamente precisos: la actividad se desarrolla fuera de la Zona Económica Exclusiva chilena, que se extiende hasta las 200 millas náuticas, por lo que no constituye, en sí misma, una infracción a la ley chilena. Más allá de esa línea comienza la alta mar, sujeta a los tratados internacionales y a las regulaciones de organismos como la propia SPRFMO, que en junio de 2026 implementó una nueva medida de conservación específica para el calamar gigante.
Pero el hecho de que la actividad sea formalmente legal no la vuelve inocua. El propio capitán de fragata Eduardo de la Cerda, a cargo de la operación aérea, explicó que la aeronave debe descender hasta 200 metros para identificar matrículas, y que al intentar comunicación radial con las embarcaciones "no siempre hay respuesta", y cuando la hay, "suele producirse en idiomas extranjeros" que dificultan la fiscalización efectiva.
Según Global Fishing Watch, esta misma flota de aguas distantes se desplaza sistemáticamente por todo el continente: frente a Ecuador y Galápagos, hacia Perú y Chile, y en extensas travesías hacia aguas internacionales frente a Argentina, siguiendo los recursos pesqueros allí donde se encuentren.
Lectura editorial
Desde VDI Global consideramos que estas cifras justifican plenamente la alarma: una industria pesquera de un solo país que representa el 95% de toda la flota industrial detectada en alta mar frente a Sudamérica, con capturas cayendo 45% pese a un esfuerzo extractivo creciente, es la definición misma de sobreexplotación insostenible de un recurso compartido por toda la región. El problema no es la nacionalidad de quienes tripulan estos barcos, sino la falta de regulación efectiva por parte del Estado chino sobre su propia industria pesquera de aguas distantes, combinada con la ausencia de mecanismos internacionales de fiscalización realmente vinculantes en alta mar.
Esta no es la primera vez que documentamos este patrón: en julio ya reportamos denuncias de seis ingresos de buques chinos a la Zona Económica Exclusiva chilena, y existen antecedentes similares en Argentina, donde medios locales han denunciado que el Estado "no supervisa" y da prácticamente "chipe libre" a estas flotas. El patrón regional es evidente: mientras la industria pesquera china de aguas distantes crece año tras año, los mecanismos de control de los países sudamericanos —incluido Chile— siguen dependiendo de operativos puntuales con capacidad limitada frente a la escala del fenómeno.
Valoramos que la Armada de Chile mantenga vigilancia activa y sostenida sobre esta zona, y compartimos el diagnóstico final del propio reportaje: fortalecer las capacidades de vigilancia aeromarítima y acelerar el reemplazo de los submarinos de la Armada son decisiones estratégicas urgentes, no opcionales, frente a una presión pesquera que solo crecerá con el aumento de la población mundial, particularmente en Asia.
Lo que corresponde exigir
- Que Chile impulse activamente, junto a otros países sudamericanos afectados —Perú, Ecuador, Argentina—, una posición conjunta ante la SPRFMO para endurecer las medidas de conservación del calamar gigante, dado el colapso de productividad ya documentado.
- Que se exija a China, como Estado de bandera, mayor transparencia y cooperación en la identificación de sus embarcaciones, dadas las inconsistencias ya documentadas por Global Fishing Watch.
- Que se acelere el programa de reemplazo de submarinos y el fortalecimiento de capacidades de vigilancia aeromarítima de la Armada, como plantea el propio análisis de BioBioChile.
- Que se refuerce la cooperación regional sudamericana en materia de monitoreo satelital y intercambio de información sobre estas flotas, dado que se desplazan de forma continua entre las costas de todo el continente.
Conclusión
Una flota de cientos de barcos, mayoritariamente de bandera china, opera a las puertas del Pacífico sudamericano con un nivel de intensidad extractiva que ya muestra señales claras de sobreexplotación del calamar gigante. La actividad, formalmente legal en alta mar, exige de Chile y de la región una respuesta que combine presencia naval efectiva, cooperación internacional y presión diplomática sostenida sobre China como Estado de bandera, antes de que la caída de productividad ya documentada se convierta en un colapso irreversible del recurso. VDI Global seguirá de cerca este frente.