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HASTA DONDE SE DEJARÁ MANIPULAR EL GOBIERNO: LA MONEDA BUSCA ACUERDO CON LA CENTROIZQUIERDA EN EL SENADO — Y EL PS Y LA DC YA LE CERRARON LA PUERTA EN LA CARA

HASTA DONDE SE DEJARÁ MANIPULAR EL GOBIERNO: LA MONEDA BUSCA ACUERDO CON LA CENTROIZQUIERDA EN EL SENADO — Y EL PS Y LA DC YA LE CERRARON LA PUERTA EN LA CARA

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by Redacción VDI Global

El gobierno quiere que la Megarreforma pase el Senado con mayoría amplia. El PS y la DC dijeron que votarán en contra de la idea de legislar. El PPD tiene un solo senador que no ha fijado postura — y el gobierno lo trata como "luz de esperanza." Mientras tanto, la oposición coordinó este lunes a las 9 AM en la sede del PS. La pregunta que nadie en La Moneda quiere responder: ¿cuánto está dispuesto a ceder el gobierno por votos que la oposición ya adelantó que no va a dar?


El gobierno del Presidente Kast tomó una decisión estratégica que se explica con una sola cifra: el Senado tiene 50 escaños, el empate técnico entre el bloque de gobierno y la oposición es real, y para que la Megarreforma pase en la Cámara Alta sin quedar al borde del naufragio legislativo necesita más que los votos propios. Necesita que alguien del otro lado cruce la línea.

Esa decisión tiene una lógica política comprensible. Una reforma que pasa por un voto de diferencia en el Senado llega a la Cuenta Pública del 1 de junio — y a las elecciones municipales y regionales que vienen — con el estigma de la polarización, sin el respaldo del "acuerdo amplio" que le da estabilidad y proyección en el tiempo. La senadora Provoste lo dijo sin eufemismos la semana pasada: "Ganar por uno o dos votos instala incertezas." El gobierno escuchó.

El problema es lo que encontró cuando fue a buscar esos votos.


El PS: "Votaré en contra mientras siga esta megarreforma"

Paulina Vodanovic, presidenta del PS, no dejó espacio para la ambigüedad. "No estoy disponible para votar a favor el proyecto como está porque va contra los intereses del país." Y convocó para este lunes a las 9 AM — en la sede del PS, con timoneles y secretarios generales de toda la oposición — una coordinación para alinearse frente al proyecto que llega al Senado.

Ese detalle del lunes a las 9 AM merece atención. El gobierno todavía está negociando en la Cámara cuando la oposición ya coordina en el Senado. El miércoles es la votación en la Sala de la Cámara. La oposición no espera a que el proyecto llegue al Senado para organizarse. Se organiza ahora. Esa asimetría de velocidad es exactamente lo que ha dado a la oposición la capacidad de obstruir de manera más eficiente de lo que el gobierno ha podido resistir.

Juan Luis Castro del PS fue más explícito: "La idea de legislar la vamos a votar en contra." Gastón Saavedra fue todavía más duro: "El gobierno tiene que escoger el camino: o dialoga y hace acuerdos, o gobierna por decreto. Los decretos que ha presentado el gobierno para nosotros son inadmisibles." Esa frase es notable porque Saavedra está poniendo como condición para el diálogo que el gobierno retire los decretos — es decir, está exigiendo que el gobierno abandone uno de sus instrumentos legítimos de presión antes de que comience la negociación.

Eso no es apertura al diálogo. Es un ultimátum disfrazado de invitación.


La DC: "Este proyecto es demasiado riesgoso"

La Democracia Cristiana complica todavía más el cuadro. La bancada de senadores de la DC fijó postura: rechazarán la idea de legislar. Huenchumilla, Provoste y — significativamente — Iván Flores, quien era visto por el oficialismo como el más moderado de los tres.

La declaración de Flores es la más reveladora porque viene de quien el gobierno creía que tenía más posibilidades de mover. "Siempre estoy disponible para sentarme a conversar. Pero este proyecto cruzó líneas rojas. Este proyecto es demasiado riesgoso. Mi voto es en contra mientras siga esta megarreforma sin tener ninguna certeza de su efectividad, excepto el daño que se le hace a la asistencia y el servicio públicos."

Flores es consciente de que entre los diputados DC hay más apertura — algunos han mostrado disposición al diálogo con el gobierno en la Cámara. Por eso convocó a una reunión entre senadores y diputados DC para esta semana, con fecha tentativa el martes, con el objetivo explícito de que "se alineen" — es decir, para que los diputados que están más blandos endurezcan la postura de cara a lo que viene.

Eso es la DC haciendo lo que siempre hace: usar las instancias internas para disciplinar a quienes podrían negociar de forma individual con el gobierno. El oficialismo esperaba encontrar diputados DC con quienes construir un puente. La dirigencia del partido los está cerrando antes de que el gobierno pueda cruzarlos.


El PPD: un solo senador sin postura fija — y el gobierno lo llama "luz de esperanza"

Toda la estrategia del gobierno en el Senado — toda la apuesta por el acuerdo con la centroizquierda — descansa en este momento en un solo nombre: Pedro Araya, senador del PPD, quien aseguró a La Tercera que está disponible para conversar con el Ejecutivo y que aún no tiene decidido si aprobará o rechazará la idea de legislar.

Un senador. Sin postura fija. De un partido que tiene otro senador — Ricardo Celis — que dijo claramente que votará en contra. El gobierno lo describe internamente como "la luz de esperanza."

Lo que Araya dijo también merece leerse completo, porque sus condiciones son reveladoras: "Para que exista un diálogo serio el gobierno primero tiene que reconocer que la megarreforma, tal como está presentada hoy, es un proyecto técnicamente deficiente y políticamente mal diseñado. Termina favoreciendo principalmente a las grandes empresas, sin asegurar un impacto claro en inversión, empleo ni en una mejora efectiva para las familias de clase media y sectores vulnerables."

Ese es el precio de la "luz de esperanza": que el gobierno reconozca públicamente que su reforma más importante está "técnicamente deficiente y políticamente mal diseñada." No que la perfeccione. No que la ajuste. Que la reconozca como un fracaso en su diseño actual.

Si el gobierno acepta esas condiciones para conseguir el voto de Araya, no estaría construyendo un acuerdo. Estaría capitulando. Y si capitula ante las condiciones de un solo senador del PPD, el relato que llega al 1 de junio es exactamente el que la oposición quiere instalar: que la Megarreforma era tan mala que el propio gobierno tuvo que reconocerlo.


La trampa de la "mayoría amplia"

Aquí está el corazón del problema estratégico que el gobierno de Kast enfrenta en el Senado. La búsqueda de una "mayoría amplia" — de votos de la centroizquierda que den legitimidad transversal a la reforma — tiene un costo político que puede ser mayor que el beneficio que busca.

Si la reforma pasa con solo los votos del oficialismo más el PDG, pasa con una mayoría ajustada que la oposición llamará "imposición." Eso tiene un costo comunicacional real.

Pero si el gobierno busca los votos de Araya, de la DC y del PS haciendo las concesiones que esos actores están exigiendo como condición de su apoyo, la reforma que llegue a promulgación puede ser tan diferente de la que salió de La Moneda que el gobierno no pueda llamarla un logro sino una derrota negociada.

El ministro del Interior Alvarado llamó al Socialismo Democrático a "tomar sus propias decisiones al margen de la tutela del FA y el PC." Es un llamado legítimo — y VDI Global lo apoyó cuando fue formulado. Pero la respuesta que Vodanovic, Castro, Saavedra y Flores dieron esta semana demuestra que el SD no tiene intención de separarse del bloque opositor. La "tutela" que Alvarado describió como un problema externo resulta ser también una decisión interna del SD.

El senador Mirosevic del Partido Liberal lo dijo con una franqueza que merece registrarse: "La actitud del gobierno ha sido agresiva y poco dialogante en la Cámara. Espero un cambio de actitud en el Senado." Y agregó la condición que lo resume todo: "El gobierno no puede pretender ganar el partido 9-1, concediendo medidas laterales pero sin renunciar a la radicalidad que tiene esta reforma."

Traducido: el SD está dispuesto a negociar si el gobierno cambia la reforma de fondo. No si hace ajustes. Si la cambia de fondo. Eso no es una negociación. Es una rendición con plazo.


Lo que el gobierno debería hacer — y no está haciendo

La estrategia correcta para el gobierno en el Senado no es correr detrás de votos que la oposición está coordinando para negarle. Es avanzar con lo que tiene, comunicar los resultados de la reforma una vez aprobada y dejar que los hechos respondan los argumentos técnicos que la oposición usa para justificar su rechazo.

Si la rebaja del impuesto corporativo produce inversión — y la lógica económica dice que sí — esa inversión va a ser visible antes de las próximas elecciones. Si la simplificación de permisos ambientales desata proyectos que estaban paralizados — y hay una lista larga de ellos — esos proyectos van a generar empleo que los chilenos van a sentir. Si el Fondo de Emergencia por Incendios funciona — y no hay razón técnica para que no funcione — va a haber resultados concretos que contar.

La Megarreforma no necesita la bendición del PS para ser buena política económica. Necesita ser implementada con eficiencia para que sus resultados hablen antes de que la próxima elección llegue.

Lo que el gobierno sí debería evitar es el error de Longueira aplicado al Senado: negociar la esencia de la reforma a cambio de votos que la oposición puede negar en cualquier momento del proceso. Eso produjo la derecha sin principios que VDI Global ha documentado durante toda esta sesión. En el Senado puede producir una Megarreforma sin contenido.

La pregunta que el titular de este informe plantea — hasta dónde se dejará manipular el gobierno — tiene una respuesta que esta semana todavía no está escrita. El miércoles la Sala de la Cámara vota. El Senado espera. Y la oposición coordina a las 9 AM del lunes mientras el gobierno busca la "luz de esperanza" de un solo senador del PPD que le pide reconocer que su reforma es un fracaso.

Esa no es negociación. Es una trampa.


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