EPISODIO 1 - "Cincuenta y un años, un pasaporte nuevo".
Tenía cincuenta y un años cuando firmé los papeles que me convertían, oficialmente, en ciudadano de un país que no era el mío. No por sangre, no por religión, no por ninguna de las razones que uno esperaría de alguien que se muda a Israel. Era, y sigo siendo, lo que en hebreo llaman goy —no judío—, chileno de nacimiento, de esos que crecieron rezando en otro idioma, si es que rezaban, y celebrando otras fiestas, si es que las celebraban.