#INTERNACIONAL — EL PEÓN Y LOS ÁRBITROS: ESTADOS UNIDOS CIERRA UN COMITÉ DE PAZ CON IRÁN, CATAR Y PAKISTÁN EN SUIZA, MIENTRAS ISRAEL Y LOS PAÍSES ÁRABES ATACADOS POR TEHERÁN QUEDAN FUERA DE LA MESA
Tras más de 18 horas de negociaciones que se extendieron hasta la madrugada de este lunes en el resort suizo de Bürgenstock, Estados Unidos e Irán acordaron crear un "Comité de Alto Nivel" para supervisar la implementación del memorando de paz y avanzar hacia un acuerdo definitivo en 60 días, según confirmaron Axios y Reuters. El vicepresidente JD Vance anunció que Irán aceptó permitir el regreso de inspectores de la ONU a sus instalaciones nucleares. Pero el comité que administrará ese proceso está integrado únicamente por Estados Unidos, Irán, Catar y Pakistán. Israel no participó en las conversaciones. Tampoco lo hicieron Arabia Saudita, Baréin, Kuwait ni Emiratos Árabes Unidos, los países que sufrieron de manera directa los misiles y drones iraníes durante la guerra. El mismo día, Trump atacó públicamente a la primera ministra italiana Giorgia
Meloni por no sumarse a la presión contra Irán, en una nueva señal del patrón que The Times of Israel y analistas israelíes ya venían documentando: dureza hacia los aliados, flexibilidad hacia Teherán.
Dieciocho horas en Bürgenstock: lo que Axios y Reuters confirmaron
Las negociaciones comenzaron el domingo y se extendieron durante más de 18 horas en el lujoso resort de montaña de Bürgenstock, cerca de Lucerna. Según reportó Axios, el equipo negociador estadounidense estuvo encabezado por el vicepresidente JD Vance, junto a los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras que la delegación iraní fue liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, con el viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, al frente de las conversaciones técnicas.
Al cierre de la primera ronda, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, declaró en X que la primera reunión del comité había "concluido con éxito". El Ministerio de Relaciones Exteriores de Suiza —país anfitrión de las conversaciones— calificó el avance de "progreso constructivo" durante negociaciones que se prolongaron toda la noche, y describió la creación del comité como "un paso positivo que ayudará a estructurar la siguiente fase del proceso político y técnico".
Según la declaración conjunta divulgada por los países mediadores, Catar y Pakistán, las partes acordaron establecer ese Comité de Alto Nivel para supervisar las negociaciones, junto con grupos de trabajo específicos centrados en el programa nuclear, las sanciones y la resolución de disputas. Vance resumió el resultado con una metáfora arquitectónica: "Sentamos las bases para un acuerdo final exitoso. El acuerdo final es la casa. Nosotros pusimos los cimientos. No hemos construido la casa, pero hemos sentado una base exitosa para llegar a un buen lugar para el pueblo estadounidense."
El anuncio nuclear: lo que Vance dijo, y lo que todavía falta confirmar
El anuncio de mayor peso simbólico de la jornada fue la confirmación, según Vance, de que Irán aceptó permitir el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica a sus instalaciones nucleares. Según Axios, esto era exactamente lo que Washington esperaba obtener como resultado de esta primera ronda: una invitación formal iraní a los inspectores de la ONU para visitar los principales sitios nucleares del país, bombardeados por Estados Unidos e Israel durante la guerra. La última visita de ese tipo había ocurrido antes del conflicto, en junio de 2025.
Vance calificó el anuncio de "un hito importante y un primer paso para terminar permanentemente con un programa de armas nucleares en Irán". Sin embargo, el propio reporte de Axios señala con precisión un matiz que no puede pasarse por alto: Vance no ofreció detalles específicos sobre qué tipo de acceso se concederá a los inspectores, y la coordinación entre Irán, Estados Unidos y el OIEA para concretar esa visita ocurriría "esta semana, quizás tan pronto como hoy" —es decir, al momento del anuncio, Irán todavía no había confirmado formalmente esa visita.
El comité, sin Israel ni los países árabes atacados
La composición exacta del proceso que administrará la implementación del acuerdo es el dato que requiere la lectura más atenta. Según confirmaron tanto Axios como Reuters, el Comité de Alto Nivel y los grupos de trabajo técnicos asociados están integrados por representantes de Estados Unidos, Irán, y los dos países mediadores, Catar y Pakistán. Ningún reporte de las agencias internacionales que cubrieron las negociaciones de Bürgenstock menciona la participación de Israel, ni de ningún otro país de la región del Golfo, en esa estructura formal de supervisión.
Esa ausencia adquiere una dimensión particular si se considera que Israel fue, junto a Estados Unidos, el actor que inició la confrontación militar con los bombardeos de febrero de 2026, y que sostuvo el frente de combate más extenso del conflicto, incluyendo la apertura de un segundo frente en el Líbano contra Hezbolá. La oposición israelí, según ha reportado The Times of Israel, ha calificado esa exclusión como la confirmación de un fracaso diplomático: el líder opositor Yair Lapid declaró que "nunca, jamás, ha habido un fracaso tan absoluto como el fracaso diplomático de Netanyahu en el frente iraní", apuntando no solo al contenido del acuerdo sino al hecho mismo de que Israel quedara prácticamente excluido de unas negociaciones destinadas a resolver una guerra que ayudó a iniciar.
La "célula de desconflicción" del Líbano: el mecanismo que Irán llama "la primera prueba real"
Uno de los resultados más concretos de la ronda de Bürgenstock, según confirmaron tanto Fox News como Axios citando a los mediadores, fue el acuerdo para establecer un mecanismo específico de "desconflicción" para el Líbano, diseñado para sostener el alto el fuego entre Israel y Hezbolá. El canciller iraní, Abbas Araghchi, escribió en X que hubo "gran progreso" en las conversaciones para terminar la guerra entre Israel y Hezbolá en el Líbano: "La incansable mediación de Pakistán y Catar ha logrado un gran progreso para terminar la guerra del Líbano. Las exportaciones de petróleo y petroquímicos quedan exentas, se levanta el bloqueo, se liberan algunos fondos congelados, y se lanza un importante plan de reconstrucción y desarrollo para Irán." Y agregó, en la misma publicación, una frase que merece toda la atención: "Primera prueba real: la célula de desconflicción del Líbano."
Esa frase confirma exactamente el patrón que ya se había documentado: Irán condiciona el éxito de todo el proceso de paz a lo que ocurra específicamente en el frente libanés, donde Israel mantiene una zona de amortiguación en el sur del país que Teherán considera una violación del memorando. El propio mecanismo de "desconflicción" que ambas partes acordaron crear será, en palabras del propio canciller iraní, la primera prueba de si este proceso de paz puede sostenerse en la práctica.
El choque verbal que casi descarriló las negociaciones
Las conversaciones no estuvieron exentas de turbulencias. Según reportó The Washington Times, Vance reconoció que el equipo negociador iraní amenazó con abandonar las conversaciones después de que el presidente Trump publicara mensajes en Truth Social amenazando con un nuevo round de ataques contra Irán por su apoyo a Hezbolá en el Líbano. Vance defendió a Trump ante esa reacción: "Lo que les dijimos ayer a los iraníes es que cuando ustedes participan en lo que nosotros, los millennials, llamaríamos 'basura verbal', no pueden esperar que el presidente de Estados Unidos no responda y no corrija el relato." Según el propio Vance, "sí hubo un poco de amenazas y un poco de quejas, pero al final del día, las conversaciones continuaron y logramos un gran progreso."
Kushner y el "acuerdo clásico de Trump": soya, maíz y trigo a cambio de fondos congelados
Uno de los detalles más reveladores que surgió de las conversaciones, reportado por Axios, es la fórmula que el yerno de Trump, Jared Kushner, habría propuesto para resolver el problema de los fondos iraníes congelados: una "solución muy interesante" que involucraría la aprobación conjunta de Estados Unidos y Catar para liberar parte de esos fondos, destinados específicamente a la compra de soya, maíz y trigo estadounidenses. Vance calificó esta fórmula como "un acuerdo clásico de Trump", en una descripción que vincula explícitamente el alivio financiero a Irán con beneficios comerciales directos para el sector agrícola estadounidense.
Trump contra Meloni, el mismo día: el patrón que se repite en público
En paralelo a los avances anunciados en Bürgenstock, Trump aprovechó el fin de semana para intensificar su confrontación pública con la primera ministra italiana Giorgia Meloni, según reportó Fox News. En un mensaje publicado en Truth Social, Trump criticó a Italia por no involucrarse en la presión contra el programa nuclear iraní: "Después de gastar billones de dólares en la OTAN, Italia y su primera ministra ni siquiera pensarían en involucrarse con la República Islámica de Irán y su muy seria amenaza nuclear. Durante décadas los hemos defendido, pero cuando se les pone a prueba, no están ahí para defendernos a nosotros ni al resto del mundo. ¡No está bien!"
Esa crítica llega apenas días después de que Trump generara una controversia diplomática adicional con Roma al afirmar, en una entrevista telefónica con un canal de televisión italiano, que Meloni le había "rogado" una fotografía durante la cumbre del G7, lo que generó una respuesta pública de Meloni calificando esas declaraciones de "totalmente inventadas" y la cancelación de un viaje oficial a Washington por parte del canciller italiano Antonio Tajani.
El patrón que ambos episodios confirman, ocurridos prácticamente en la misma ventana temporal, es el mismo que The Times of Israel y analistas israelíes ya venían señalando respecto de la conducción de Trump hacia sus propios aliados: una administración que exige compromiso y lealtad de quienes están de su lado —Israel en el frente de Medio Oriente, Italia en el frente de la OTAN— mientras extiende, en simultáneo, una flexibilidad negociadora considerable hacia el régimen que originó la escalada de violencia que se busca resolver.
Lo que el acuerdo no resuelve: misiles, proxies y uranio enriquecido
Pese al tono optimista de los anuncios de Bürgenstock, los elementos más sensibles del conflicto permanecen, según el propio texto del memorando ya verificado por esta cobertura, sin resolución definitiva. El programa de misiles balísticos iraní no forma parte de los compromisos de desarme. El financiamiento de Teherán a Hezbolá y a otros proxies regionales no ha sido objeto de ningún cese verificable; por el contrario, Irán condiciona explícitamente el éxito del proceso a que Israel se retire del Líbano, donde Hezbolá permanece armado pese al acuerdo de noviembre de 2024 que exigía su desarme. Y el material nuclear altamente enriquecido que Irán acumuló durante el conflicto —suficiente, según reconocieron los propios negociadores iraníes ante el enviado Steve Witkoff en conversaciones de meses atrás, para fabricar once bombas nucleares— sigue bajo lo que el propio memorando define como "statu quo": ni se reduce, ni se neutraliza, mientras dure la negociación del acuerdo final.
La pregunta que queda abierta
A cuatro meses de iniciada la guerra, existe ahora una estructura institucional formal —el Comité de Alto Nivel de Bürgenstock— para administrar el camino hacia la paz entre Estados Unidos e Irán. Esa estructura no incluye a Israel, el país que sostuvo el mayor costo militar del conflicto junto a Washington. Tampoco incluye a Arabia Saudita, Baréin, Kuwait ni Emiratos Árabes Unidos, los países árabes que recibieron misiles y drones iraníes de manera directa sobre su propio territorio. El estrecho de Ormuz, según confirma Vance, está abierto. Los precios de la energía han bajado. Pero la arquitectura de poder que decide qué cuenta como cumplimiento del acuerdo —y qué consecuencias tendría su incumplimiento— quedó configurada, en su primera ronda formal, entre Washington, Teherán, Doha e Islamabad. Ninguno de los países que más se jugó militarmente en este conflicto, ni del lado israelí ni del lado árabe directamente atacado, tiene hoy un asiento en esa mesa.