IRÁN AMENAZA CON "CONSECUENCIAS" A QUIENES SE SUMEN A LA OFENSIVA DE SANCIONES DE ESTADOS UNIDOS, MIENTRAS NIEGA QUE SU PODER MILITAR HAYA SIDO DESMANTELADO
La advertencia de Teherán
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán advirtió este lunes a los países que podrían sufrir "consecuencias" si se suman a la campaña de presión económica que Estados Unidos lleva adelante contra la República Islámica. "Sin duda, se han dado las advertencias necesarias, porque cualquier complicidad con Estados Unidos en la ejecución de sus acciones agresivas contra Irán tendrá, sin duda, sus propias consecuencias", declaró el portavoz del ministerio, Esmaeil Baghaei, en la rueda de prensa semanal de la cancillería iraní.
Esta columna considera que la propia elección de palabras —"complicidad", "acciones agresivas", "consecuencias"— es reveladora: es el mismo lenguaje que Teherán ha usado históricamente para intimidar a terceros países y disuadirlos de sumarse a esfuerzos multilaterales legítimos contra un régimen que sigue siendo, por lejos, el principal patrocinador estatal del terrorismo en Medio Oriente.
Irán refuta el relato estadounidense del "Día D económico"
En paralelo a la amenaza, la cancillería iraní desestimó la declaración de Washington sobre la imposición de sanciones severas, cuestionando frontalmente el relato oficial de Estados Unidos sobre el estado real de las capacidades militares y nucleares de Teherán. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, escribió en X: "Su relato no cuadra: usted dice que el poder militar de Irán ha sido 'desmantelado', que el 100% de sus fábricas militares han sido 'destruidas' y que su programa nuclear ha sido 'enterrado'". Y añadió, con evidente sarcasmo: "¡Es necesaria la mayor invasión financiera de la historia y la movilización de todas las instituciones y poderes de Estados Unidos! ¿Es esto una victoria o una admisión de la derrota estadounidense?".
El "Día D económico" de Bessent
La contraparte de esta disputa retórica es el propio secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien había escrito previamente en el Financial Times que Washington estaba lanzando "la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario", calificándola explícitamente de "Día D económico". Bessent sostuvo en X que la medida llega después de que Estados Unidos "desmantelara las capacidades militares de Irán, destruyera casi el 100 por ciento de sus fábricas militares y sepultara su programa nuclear". El secretario del Tesoro tiene previsto detallar las nuevas sanciones en una rueda de prensa posterior.
Lectura editorial
Esta columna observa con atención la contradicción que el propio régimen iraní expone, quizás sin proponérselo: si, como sostiene Teherán, su poder militar y nuclear sigue intacto, ¿por qué entonces amenazar con "consecuencias" a terceros países por sumarse a una simple ofensiva de sanciones financieras? La reacción desproporcionada del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní frente a una medida que ellos mismos describen como "innecesaria" —dado que aseguran no tener nada que perder— sugiere más bien lo contrario: que la presión financiera sin precedentes anunciada por Bessent efectivamente golpea donde más le duele al régimen, en su capacidad de sostener financieramente su aparato militar y sus redes de proxies regionales, más allá de la disputa semántica sobre cuánto de su infraestructura nuclear fue o no "enterrada". Esta columna respalda la ofensiva de sanciones de Washington como una herramienta legítima de presión no militar frente a un régimen que sigue sin ofrecer ninguna garantía verificable sobre el estado real de su programa nuclear.
Lo que corresponde exigir
- Que Estados Unidos y sus aliados detallen con precisión, en la rueda de prensa anunciada por Bessent, el alcance exacto de las nuevas sanciones y los mecanismos previstos para su cumplimiento.
- Que la comunidad internacional no ceda ante las amenazas de "consecuencias" formuladas por Teherán contra terceros países que decidan sumarse legítimamente a la presión sancionatoria.
- Que Irán, si sostiene que las afirmaciones estadounidenses sobre el desmantelamiento de su programa nuclear son falsas, permita una verificación independiente y transparente por parte de organismos internacionales competentes, en lugar de limitarse a desmentirlas en X.
Conclusión
El cruce de declaraciones entre Teherán y Washington de este lunes deja dos relatos abiertamente contradictorios sobre el estado real del poder militar y nuclear iraní, y una amenaza explícita del régimen hacia cualquier país que coopere con la nueva ofensiva de sanciones estadounidense. Esta columna seguirá de cerca los detalles que Bessent entregue en su próxima rueda de prensa, así como la respuesta que adopte Irán una vez que las nuevas sanciones se hagan efectivas.