ISRAEL BATE SU PROPIO RÉCORD POR QUINTO AÑO CONSECUTIVO: US$19.200 MILLONES EN EXPORTACIONES DE DEFENSA — LA GUERRA QUE LA IZQUIERDA QUERÍA QUE ISRAEL PERDIERA LO ESTÁ HACIENDO MÁS FUERTE
Hay una ironía que la izquierda global —la misma que organizó flotillas, boicots y marchas pidiendo sanciones contra Israel— tendrá que digerir con dificultad: mientras el mundo progresista intentaba aislar económica y militarmente al Estado de Israel, la industria de defensa israelí batió su propio récord de exportaciones por quinto año consecutivo, alcanzando los 19.200 millones de dólares en 2025. Un aumento de casi el 30% respecto al récord anterior de 2024.
El dato no es solo económico. Es estratégico, político y geopolítico al mismo tiempo. Y desde Israel, donde VDI Global opera y donde este número no es una estadística abstracta sino parte del tejido de supervivencia del Estado, merece un análisis que va mucho más allá del titular.
Los números que hablan por sí solos
La Dirección de Cooperación Internacional en Defensa del Ministerio de Defensa israelí —conocida como SIBAT— publicó las cifras el martes 3 de junio de 2026. El salto es contundente: de 14.800 millones de dólares en 2024 a 19.200 millones en 2025. Quinto récord consecutivo. Primera vez en la historia que Israel supera el umbral de los 19.000 millones.
La desagregación por región es igualmente reveladora. Europa, a pesar de las sanciones y las prohibiciones de participación en ferias de defensa, sigue siendo el principal comprador con el 36% del total —6.900 millones de dólares. La región Asia-Pacífico casi duplicó sus compras, pasando de 3.400 millones en 2024 a 6.100 millones en 2025, representando ahora el 32% de las exportaciones totales. Los países de Oriente Medio y Norte de África —incluyendo los signatarios de los Acuerdos de Abraham: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos— representaron el 15%, frente al 12% del año anterior.
Las ventas entre gobiernos —las llamadas G2G, Government to Government— superaron los 10.000 millones de dólares, más de la mitad del total. Más de la mitad de las exportaciones correspondieron a operaciones por valor superior a los 100 millones de dólares. Estos no son pedidos de equipamiento menor: son compromisos estratégicos de largo plazo entre Estados que confían en la tecnología israelí para su seguridad nacional.
El factor que lo explica todo: armas probadas en combate real
El Ministerio de Defensa israelí fue explícito en la causa del récord: los "logros operativos sin precedentes" durante la guerra en múltiples frentes de los últimos años, incluyendo las dos principales rondas de conflicto con Irán, "crearon una fuerte demanda de tecnología israelí."
Eso es lo que el mercado global de defensa premia por encima de todo: el rendimiento en combate real. No en simulacros, no en laboratorios, no en especificaciones técnicas sobre papel. En guerra real, con amenazas reales, contra adversarios que tienen misiles balísticos, drones y cohetes de largo alcance.
El sistema de defensa aérea Arrow 3 —que Israel vendió a Alemania por 4.600 millones de dólares en 2024— no se compró porque Alemania leyó un folleto. Se compró porque los alemanes vieron funcionar ese sistema en tiempo real. La Cúpula de Hierro que Israel desplegó en los Emiratos Árabes Unidos durante el reciente conflicto con Irán, derribando misiles iraníes dirigidos contra el país del Golfo, es el mejor argumento comercial que existe. No hay publicidad más efectiva que ver el sistema funcionar cuando las vidas dependen de ello.
Los sistemas de defensa aérea, misiles y cohetes representaron el 29% de las exportaciones. Los sistemas de vigilancia y optoelectrónica —que tuvieron un aumento extraordinario— pasaron del 6% al 22% del total. Los sistemas de radar y guerra electrónica representaron el 11%. Aeronaves tripuladas y aviónica, otro 11%.
Esta distribución dice algo fundamental sobre lo que el mundo está comprando a Israel: no solo armas ofensivas, sino el ecosistema completo de detección, defensa y respuesta. En un mundo donde los conflictos combinan drones baratos con misiles balísticos sofisticados —exactamente el modelo que Irán y sus proxies han desarrollado— la arquitectura de defensa multicapa israelí es el estándar de referencia mundial.
Europa: boicots de fachada, compras de fondo
Aquí está la hipocresía que VDI Global no puede dejar sin señalar. Francia prohibió a Israel participar en la feria de defensa Eurosatory en París. Varios gobiernos europeos han cancelado acuerdos o sancionado a empresas de defensa israelíes. El ruido político del boicot ha sido considerable.
Y sin embargo: Europa compró 6.900 millones de dólares en armamento israelí en 2025. El 36% del total de las exportaciones. Menos que en 2024 —donde la venta del Arrow 3 a Alemania infló la cifra— pero más que en 2023, cuando Europa representó el 35%.
Los mismos gobiernos que en público hablan de "suspender exportaciones de armas a Israel por la situación en Gaza" son los que en privado firman contratos G2G por cientos de millones de dólares con la industria de defensa israelí. No porque sean hipócritas en el sentido moral —aunque lo son—, sino porque sus ministerios de defensa tienen una obligación con la seguridad de sus ciudadanos que no pueden sacrificar en el altar de la corrección política. Y esa obligación, cuando se trata de defensa aérea real contra amenazas reales, los lleva invariablemente a Israel.
Que Francia le prohíba a Israel montar un pabellón en Eurosatory y al mismo tiempo sus fuerzas armadas evalúen tecnología israelí es el resumen perfecto de lo que VDI Global ha documentado sistemáticamente: la política exterior europea sobre Israel es performance para el consumo interno progresista. Las decisiones de defensa real se toman en otro despacho.
Asia-Pacífico: el nuevo motor del crecimiento
El salto en Asia-Pacífico —de 3.400 a 6.100 millones, casi duplicando— es el dato más significativo a largo plazo de este reporte. Indica que la demanda de tecnología militar israelí está encontrando nuevos mercados masivos en una región donde la amenaza china, las tensiones en el Mar del Sur de China y los programas de armamento de Corea del Norte mantienen a múltiples países en un estado de rearme permanente.
India, que históricamente ha sido uno de los mayores compradores de armamento israelí en la región, está expandiendo esa relación en un contexto de tensión sostenida con China y Pakistán. Otros países de la región —sin que el ministerio especifique cuáles, lo que es habitual en este tipo de reportes— están comprando el ecosistema israelí de defensa aérea, vigilancia y drones en volúmenes crecientes.
La proyección de los funcionarios del Ministerio de Defensa es que, una vez finalizada la guerra con Irán, las exportaciones al Golfo aumentarán aún más. Israel demostró durante el conflicto que puede defender a sus socios: la operación de la Cúpula de Hierro en los Emiratos es el argumento más poderoso para cualquier negociación futura con los signatarios de los Acuerdos de Abraham y potencialmente con otros países de la región.
Las preocupaciones reales: shekel, competencia y Ucrania
El reporte israelí es notable también por su honestidad sobre los desafíos. Los funcionarios del Ministerio identificaron tres factores que complican el crecimiento futuro.
Primero, la apreciación del shekel frente al dólar, que reduce la rentabilidad de los exportadores al convertir ingresos en dólares a una moneda más cara. Es el problema clásico de los exportadores en países con monedas fuertes.
Segundo, la competencia creciente. Israel ya no es el único proveedor de armas "probadas en combate." El conflicto de Ucrania ha dado a múltiples sistemas occidentales —y en menor medida rusos— un campo de pruebas real que antes solo Israel podía ofrecer. Los países europeos que han expandido su producción de armas para proveer a Ucrania están desarrollando capacidades exportadoras propias.
Tercero, y esto es quizás lo más estratégico: la necesidad de invertir en investigación y desarrollo e independencia en municiones e interceptores críticos. El director general del ministerio, Amir Baram, fue directo: el presupuesto de defensa "depende en gran medida" de las exportaciones, "pero no debemos conformarnos con eso." Israel necesita seguir generando las próximas "sorpresas tecnológicas" que mantengan su ventaja comparativa en el mercado global de defensa.
Lo que esto significa para Israel y para el mundo
Las exportaciones de defensa israelíes no son solo una línea de ingresos. Son, como el propio ministerio las define, "una herramienta para garantizar el fortalecimiento de las Fuerzas de Defensa de Israel en una era de presupuestos ajustados, influir en la política exterior, fortalecer la industria de defensa y crear fuentes presupuestarias adicionales."
En términos más simples: Israel financia parte de su propia defensa vendiéndole al mundo la tecnología que desarrolla para sobrevivir. Es un círculo virtuoso que ningún otro país de su tamaño ha logrado replicar con la misma eficiencia. Y que funciona precisamente porque Israel no tiene el lujo de desarrollar tecnología de defensa que no sea absolutamente operacional: cada sistema que exporta ha sido probado en condiciones de guerra real, contra adversarios reales, con consecuencias reales si falla.
Desde Israel, donde VDI Global opera, eso no es motivo de orgullo abstracto. Es la realidad de un Estado que durante 77 años ha tenido que convertir la necesidad de sobrevivir en una ventaja competitiva. El quinto récord consecutivo de exportaciones de defensa, logrado en medio de una guerra en múltiples frentes, es el resultado de esa ecuación.
La izquierda global que quería aislar a Israel puede seguir organizando flotillas y prohibiendo pabellones en ferias europeas. El mercado global de defensa tiene otra opinión.
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