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EL SILENCIO QUE SE VUELVE COMPLICIDAD: KAST ADMITE QUE NO LE EXIGIÓ NADA A MILEI, MIENTRAS ARGENTINA SIGUE DECLARANDO SU APETENCIA POR EL PACÍFICO

EL SILENCIO QUE SE VUELVE COMPLICIDAD: KAST ADMITE QUE NO LE EXIGIÓ NADA A MILEI, MIENTRAS ARGENTINA SIGUE DECLARANDO SU APETENCIA POR EL PACÍFICO

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by Redacción VDI Global

El presidente José Antonio Kast confirmó este lunes, en entrevista con Radio ADN, algo que VDI Global viene advirtiendo desde hace semanas: no le pidió a Javier Milei que firmara en Chile la derogación del decreto que califica al Estrecho de Magallanes como territorio de "control conjunto". Su explicación —que no le parecía "razonable" exigir la firma en suelo chileno— llega justo cuando la propia encuesta Cadem revela que 47% de los chilenos considera que el Mandatario manejó mal esta crisis, y en medio de una seguidilla de declaraciones de autoridades argentinas que, semana tras semana, siguen insinuando pretensiones sobre el Pacífico sin que Chile responda con la firmeza que la situación exige.

"No me parecía razonable": la confesión de una pasividad calculada

Consultado directamente por si exigiría a Milei firmar el documento durante su visita a Chile, Kast fue explícito: "a mí al menos no me parecía razonable decirle que cuando viniera a Chile firmara en Chile, porque esa fue la pregunta que me hicieron". El Mandatario relativizó además la magnitud del propio decreto, explicando que no se trata de "un solo decreto" ni de "un artículo", sino de "un libro que determina la defensa nacional" argentina, que ni siquiera el propio Alberto Fernández firmó al inicio de su gobierno, sino "ya avanzado" su mandato.

Preguntado si le comunicó formalmente a Milei que debía corregir el documento, la respuesta de Kast fue, en el mejor de los casos, una expectativa sin plazo: "cuando firme en el nuevo decreto de seguridad nacional, todos esperamos que eso sea corregido". Es decir, el propio Presidente admite que Chile no obtuvo un compromiso concreto, sino una esperanza depositada en un futuro decreto argentino sin fecha conocida.

El patrón que Kast normaliza: "se corrige, y ahí queda"

Lo más revelador de la entrevista no es lo que Kast calla, sino cómo justifica el patrón que hemos documentado en al menos cinco episodios distintos en apenas dos semanas: el brigadier Valverde, el canciller Quirno, la senadora Bullrich, y las nuevas reiteraciones que motivaron que el propio Johannes Kaiser exigiera romper toda integración con Argentina. Consultado sobre cómo evalúa estas declaraciones reiteradas, Kast ofreció una respuesta que preocupa por su conformismo: "¿Cómo mide usted lo que dice cualquier persona de otro país? Si se corrige o no se corrige (...) en cada uno de los temas que se han planteado y que han generado debate, se han corregido y se ha reconocido el error. Eso es una gran gestión del ministerio".

El Presidente calificó explícitamente como "muy positiva" la gestión de su canciller Francisco Pérez frente a esta seguidilla, argumentando que las autoridades argentinas "podrían quedar ahí y no pasar nada" tras cada declaración, pero terminan corrigiendo. Es un estándar de éxito diplomático extraordinariamente bajo: no exigir que la ambigüedad deje de repetirse, sino conformarse con que, cada vez que se repite, alguien en Buenos Aires la desmienta después.

Lectura editorial

Desde VDI Global consideramos que esta entrevista confirma, con las propias palabras del Presidente, el diagnóstico crítico que hemos venido sosteniendo semana tras semana: Chile ha optado por una estrategia de pasividad reactiva frente a un patrón sostenido de provocaciones verbales sobre su propio territorio, conformándose con que cada declaración ambigua sea "corregida" a posteriori, en lugar de exigir que esas declaraciones dejen de producirse. Kast confunde gestión de crisis con política exterior de fondo: que Argentina se retracte cada vez que uno de sus funcionarios cruza la línea no es una prueba de buena diplomacia chilena, es la evidencia de que el problema estructural —el decreto vigente que sustenta esa ambigüedad— sigue sin resolverse.

El argumento presidencial de que no era "razonable" pedirle a Milei que firmara en Chile es, a nuestro juicio, precisamente el tipo de excesiva cortesía diplomática que el momento no admite. Nadie exige que la firma se produzca en un acto humillante para el mandatario argentino; se exige que exista un compromiso concreto, con plazo verificable, algo que el propio Kast reconoce no haber obtenido, limitándose a "esperar" que la corrección llegue algún día con el nuevo decreto de seguridad nacional argentino, cuyo cronograma nadie en Chile controla ni conoce.

Es especialmente inquietante que Kast utilice como argumento de éxito el hecho de que "durante los cuatro años del gobierno anterior no existieron los decretos" como tema de discusión. Que Boric no haya abordado esta materia no convierte en suficiente la gestión actual: es, precisamente, la oportunidad histórica que Kast tenía para corregir de raíz un problema heredado, y que hasta ahora ha preferido administrar con paciencia antes que resolver con firmeza. Mientras tanto, la propia ciudadanía ya lo penaliza: 47% evalúa mal su manejo de esta crisis, según Cadem, y 40% ya considera a Argentina un "enemigo", según documentamos hace días.

Coincidimos, eso sí, en que corresponde reconocer avances reales: los dichos explícitos del propio Presidente, del canciller y de otras autoridades reconociendo la soberanía chilena "como nunca antes", según sus propias palabras, y la mejora en el financiamiento de las capacidades de las Fuerzas Armadas que el propio Mandatario mencionó. Pero reconocimientos verbales y mejoras presupuestarias graduales no sustituyen la exigencia de fondo que seis exministros de Defensa, de todo el espectro político, ya plantearon públicamente: que Chile deje de tratar este tema como una variable postergable, y empiece a exigir resultados concretos y con plazo, no expectativas depositadas en la buena voluntad de Buenos Aires.

Lo que corresponde exigir

  • Que el Gobierno fije, de manera pública y con plazo verificable, cuándo espera que el nuevo decreto de seguridad nacional argentino corrija efectivamente la ambigüedad sobre Magallanes, en lugar de dejarlo como una expectativa abierta.
  • Que Chile eleve el estándar diplomático más allá de "esperar correcciones": cada nueva declaración ambigua de una autoridad argentina debería generar consecuencias diplomáticas concretas, no solo una nota de protesta y la espera de una retractación.
  • Que se transparente si existe algún mecanismo de seguimiento formal sobre el compromiso "para la firma" que el propio Gobierno anunció hace semanas, y que hasta hoy sigue sin materializarse.
  • Que el Presidente escuche la advertencia transversal de los seis exministros de Defensa y actualice, sin más demora, el financiamiento de las capacidades estratégicas chilenas frente a un contexto regional que ya lo desaconseja postergar.

Conclusión

José Antonio Kast reconoció, con sus propias palabras, que optó deliberadamente por no exigirle nada concreto a Javier Milei sobre el decreto que sigue contradiciendo la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes, conformándose con que Argentina "corrija" verbalmente cada nueva provocación de sus autoridades, una tras otra, sin que el problema de fondo se resuelva. Mientras Chile administra esta crisis con paciencia y expectativas sin plazo, la ciudadanía —y una parte creciente de su propia coalición— ya lo está evaluando con dureza. La pasividad tiene un costo, y ese costo ya se está midiendo en las encuestas. VDI Global seguirá exigiendo, como lo ha hecho desde el primer día de esta cobertura, que la firmeza retórica se traduzca finalmente en hechos verificables.

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