LA BOLSA DE TEL AVIV SUBE 2,3% Y EL SHEKEL SE APRECIA: LOS MERCADOS VEN ACUERDO — MIENTRAS LOS SENADORES REPUBLICANOS VEN PESADILLA
LA BOLSA DE TEL AVIV SUBE 2,3% Y EL SHEKEL SE APRECIA: LOS MERCADOS VEN ACUERDO — MIENTRAS LOS SENADORES REPUBLICANOS VEN PESADILLA
El lunes 25 de mayo de 2026, la Bolsa de Tel Aviv abrió con una euforia que contrasta de forma casi surrealista con el tono de las declaraciones políticas que coparon el fin de semana. El índice de referencia TA-125 subió un 2,3% en la sesión matutina. El TA-35 de empresas líderes avanzó un 1,9%. El TA-Aseguros ganó un 3,2%. El TA-Bienes Raíces se disparó un 4,4%. Y el sector más revelador de todos — el TA-Construcción — subió un 5,6%. El shekel se apreció un 0,2% cotizando en torno a los 2,88 NIS frente al dólar. El índice TA-125 acumula ya una subida de más del 18% desde principios de año.
El motor de ese optimismo es uno solo: la expectativa de que Estados Unidos e Irán estén cerca de cerrar una prórroga de 60 días del alto el fuego, durante la cual se reabriría el Estrecho de Ormuz. Los inversores en Tel Aviv están descontando paz. O al menos su simulacro.
Desde Israel, donde VDI Global opera y donde esta euforia bursátil coexiste con la alarma política que los senadores republicanos Graham, Cruz, Wicker y Pompeo expresaron el sábado, la pregunta que el mercado no se hace pero que VDI Global sí formula es la más importante del momento: ¿están los inversores comprando lo correcto, o están comprando el optimismo de Trump sin leer la letra chica que sus propios aliados republicanos calificaron de "pesadilla para Israel"?
Lo que el mercado ve y lo que no ve
El mercado ve lo que los mercados siempre ven primero: el escenario de menor incertidumbre inmediata. Si el Estrecho de Ormuz se reabre, el precio del petróleo cae. Si el petróleo cae, la inflación baja. Si la inflación baja, los bancos centrales relajan la política monetaria. Si los tipos bajan, los activos de riesgo suben. Y si la guerra en el frente norte — Líbano-Hezbollah — mantiene el alto el fuego, la economía israelí puede volver a su trayectoria de crecimiento con mayor velocidad.
Esa cadena lógica es correcta en su mecánica. La construcción sube un 5,6% porque los inversores anticipan que sin cohetes cayendo en el norte y sin la presión del conflicto con Irán, los proyectos paralizados pueden reactivarse. Los bienes raíces suben un 4,4% porque la certeza geopolítica es el primer requisito para la inversión inmobiliaria de largo plazo. Los seguros suben un 3,2% porque el riesgo de cola — un ataque masivo de misiles — se reduce en el escenario de acuerdo.
Todo eso es lógico. Y todo eso puede ser correcto en el horizonte de 60 días que el mercado está descontando.
El problema es lo que el mercado no ve — o decide no ver porque los mercados son optimistas por naturaleza cuando hay una narrativa de paz disponible.
Lo que el mercado no descuenta: los términos que nadie confirmó
El acuerdo que los mercados están festejando en Tel Aviv no tiene texto público. Sus términos son contradictorios según quién hable. Trump dijo que el Estrecho de Ormuz se reabrirá. Irán dijo que el Estrecho seguirá bajo gestión iraní. Trump no mencionó el programa nuclear al describir el acuerdo. Irán dijo que las cuestiones nucleares no forman parte de las negociaciones actuales. Netanyahu dijo que Trump le garantizó "desmantelamiento total" del programa nuclear e "Israel retiene libertad de acción." Esas tres posiciones son incompatibles entre sí.
El senador Lindsey Graham lo resumió con precisión geopolítica: si Irán sale del acuerdo conservando la percepción de que puede aterrorizar el Estrecho y destruir infraestructura petrolera del Golfo, habrá ganado el estatus de potencia regional dominante. Eso no es paz. Es el reordenamiento del equilibrio de poder en favor del régimen de Teherán. Y ese reordenamiento tiene consecuencias para Israel — y para las acciones que el mercado de Tel Aviv está comprando esta mañana — que el horizonte de 60 días del alto el fuego no captura.
El mercado está descontando la narrativa. No los términos. Y cuando los términos se hagan públicos — si es que el acuerdo se firma en los "próximos días" como Rubio sugirió — puede haber una corrección igualmente rápida si lo que emerge no coincide con el optimismo que hoy mueve los índices.
El shekel y lo que dice sobre la economía israelí
La apreciación del shekel es particularmente significativa como indicador macroeconómico. Durante los períodos de mayor tensión del conflicto con Irán, el shekel se depreció considerablemente frente al dólar, reflejando la salida de capitales y la incertidumbre sobre la economía israelí. La vuelta a los 2,88 NIS por dólar con tendencia apreciadora es la señal más clara de que el mercado de divisas — el más eficiente para descontar expectativas — está leyendo el acuerdo emergente como un cambio de régimen geopolítico.
Eso tiene implicaciones directas para la economía israelí de corto plazo. Un shekel más fuerte abarata las importaciones — incluyendo energía y materias primas — lo que contribuye a reducir la inflación. Reduce el costo del servicio de la deuda externa denominada en moneda extranjera. Y atrae capitales que habían salido durante el período de máxima incertidumbre.
El TA-125 con 18% de rentabilidad acumulada desde principios de año — en el contexto de una guerra activa — es uno de los rendimientos más contraintuitivos de los mercados globales en 2026. Refleja la resiliencia extraordinaria de la economía israelí, la profundidad de sus fundamentos tecnológicos y empresariales, y la convicción de los inversores de que el país tiene capacidad de absorber shocks externos sin alterar su trayectoria de largo plazo. Esa convicción no es irracional. Israel ha demostrado históricamente una capacidad de recuperación económica post-conflicto que sorprende a los analistas externos.
La conexión con Chile: Ormuz y el PIB
Para los lectores chilenos de VDI Global — y para el análisis de política económica que venimos desarrollando esta semana — el movimiento de los mercados de Tel Aviv tiene una consecuencia directa sobre el escenario económico de Chile.
Si el Estrecho de Ormuz se reabre en el marco de un acuerdo que se sostiene — aunque sea por 60 días — el precio del petróleo caerá desde los $100 actuales hacia los $85 que el economista Juan Ortiz del OCEC-UDP identificó como el escenario favorable. Eso reduciría la presión inflacionaria sobre la economía chilena, aliviaría los efectos de segunda ronda del shock que documentamos esta semana y podría mejorar las proyecciones de crecimiento que JPMorgan, Santander y BTG Pactual habían revisado a la baja.
No es un escenario garantizado. El mercado puede estar comprando optimismo que no se materialice. Los términos del acuerdo pueden resultar inaceptables para Israel o insostenibles para Irán. Pero si el acuerdo se firma y el Estrecho se abre, la economía chilena recibirá un alivio externo real en el peor momento de su ciclo económico reciente.
Eso es lo que hace el análisis geopolítico desde Israel operativamente relevante para la política económica chilena. No es abstracción académica. Es el precio del petróleo en diciembre. Es la inflación de agosto. Es el crecimiento del PIB en el tercer trimestre.
El riesgo que el mercado no prica: el día después de los 60 días
La pregunta que los mercados de Tel Aviv están evitando hacer esta mañana — porque los mercados prefieren no hacer preguntas que interfieran con el optimismo de corto plazo — es qué pasa el día 61. Cuando los 60 días de la prórroga del alto el fuego terminen, cuando los negociadores tengan que volver a la mesa con las mismas posiciones irreconciliables sobre el uranio enriquecido y el control de Ormuz, cuando el régimen iraní haya usado esos 60 días para recomponer recursos económicos gracias a las sanciones levantadas y estabilizar sus reservas de divisas — ¿qué habrá cambiado?
Si nada ha cambiado en los términos de fondo, los 60 días habrán sido una pausa en la que el balance de fuerzas se desplazó levemente en favor de Irán. El régimen sobrevivió los ataques militares. Negoció el levantamiento de sanciones. Mantuvo su stock de uranio enriquecido. Preservó sus proxies regionales. Y vuelve a la mesa con una posición más fuerte que la que tenía cuando empezó.
Eso es exactamente lo que Wicker llamó "todo lo logrado en la guerra habrá sido en vano."
El mercado de Tel Aviv lo celebrará los primeros 60 días. Los analistas serios harán las preguntas que el mercado evita. VDI Global continuará haciendo las suyas desde el único lugar del mundo donde estas preguntas no son retóricas.
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