LA HIPOCRESÍA PALESTINA: ABBAS LO ADMITIÓ EN CÁMARA — LOS FONDOS QUE ISRAEL RETIENE SE USAN PARA PAGAR A TERRORISTAS, Y OCCIDENTE SIGUE FINANCIANDO ESO
En la Octava Conferencia General de Fatah, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas dijo ante las cámaras lo que durante años negó: los fondos fiscales retenidos por Israel se destinan, entre otras cosas, a pagar a los presos — es decir, a los terroristas encarcelados por asesinatos. El año pasado se pagaron 156 millones de dólares a terroristas y sus familias. Francia y otros países condicionaron el reconocimiento de Palestina a que Abbas terminara con ese sistema. Abbas prometió que lo haría. Esta semana quedó documentado en video que mintió.
Hay momentos en la política internacional en que la mentira queda expuesta no por la inteligencia del adversario ni por una investigación periodística, sino por la propia boca del mentiroso. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, acaba de protagonizar uno de esos momentos — y lo hizo ante las cámaras, en un discurso formal, en la Octava Conferencia General de Fatah.
Abbas se quejaba de que Israel retiene fondos fiscales palestinos. El argumento es conocido y ha sido repetido por la Autoridad Palestina, por la ONU, por la Unión Europea y por numerosos gobiernos occidentales durante años: Israel estaría violando los acuerdos de Oslo al no transferir los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina. La retención sería ilegal, arbitraria y una forma de presión política inaceptable.
Lo que Abbas no calculó — o calculó mal — es que al justificar por qué esos fondos son tan necesarios, dijo exactamente para qué se usan. "La retención continua de los fondos del pueblo palestino, que hasta ahora superan los 5.000 millones de dólares... y todo esto debe destinarse a pagar a los empleados públicos, a los presos (terroristas)..."
"A los presos." Esa es la palabra que Abbas usó. Y en el vocabulario político palestino, "presos" no es una categoría administrativa neutral. Son los terroristas encarcelados en cárceles israelíes por asesinatos, atentados, secuestros y otros crímenes de sangre. El sistema que los paga se llama "pay-to-slay" — pago por asesinato — y funciona con una lógica tan sencilla como perturbadora: cuanto más grave el crimen y mayor la condena, mayor el salario mensual que el terrorista y su familia reciben de la Autoridad Palestina.
El sistema "pay-to-slay": cómo funciona y cuánto cuesta
El sistema de pagos a terroristas de la Autoridad Palestina no es un rumor ni una acusación sin sustento. Está documentado con datos del propio Departamento de Estado de Estados Unidos, del Palestinian Media Watch — la organización que monitorea los medios palestinos — y de múltiples investigaciones independientes.
Según el informe del Departamento de Estado publicado el mes pasado, el año pasado se pagaron un total de 156 millones de dólares a terroristas y sus familias. De ese total, 126 millones se destinaron directamente a terroristas palestinos — incluyendo a quienes fueron liberados de custodia israelí — y 30 millones adicionales fueron a las familias de terroristas muertos mientras ejecutaban ataques. La Autoridad Palestina había prometido entregar a las familias un total de 214 millones de dólares.
Para ponerlo en perspectiva: 156 millones de dólares anuales en pagos a terroristas es más de lo que muchos países destinan a programas completos de salud pública. Es dinero que en teoría debería ir a construir escuelas, pagar médicos, financiar infraestructura para la población civil palestina. En cambio, va a las cuentas de quienes asesinaron israelíes y a las familias de quienes murieron haciéndolo.
La estructura del sistema es deliberada y calculada. Los pagos no son uniformes — están graduados según la gravedad del crimen. Un terrorista condenado a cadena perpetua por un ataque que mató a múltiples personas recibe un salario mensual significativamente mayor que uno condenado por un delito menor. Eso crea un incentivo económico perverso pero explícito: los ataques más devastadores son los mejor remunerados. No metafóricamente. Literalmente, en términos de pago mensual.
La restructuración que no cambió nada
Abbas no es ajeno a las críticas sobre el sistema "pay-to-slay." Durante años, los gobiernos occidentales que financian a la Autoridad Palestina con cientos de millones de dólares anuales en ayuda presupuestaria recibieron presión para condicionarla al fin de esos pagos. La respuesta de Abbas fue siempre la misma: los pagos no son a terroristas sino asistencia social a familias vulnerables.
En septiembre de 2025, Abbas anunció una reestructuración del sistema. Los pagos ya no reflejarían la condena del preso — de esa forma, argumentó, no podría decirse que están vinculados a la gravedad del crimen. Los fondos serían distribuidos bajo el pretexto de asistencia social a las familias.
Los gobiernos occidentales, que necesitaban poder decirle a sus propias ciudadanías que la ayuda a la Autoridad Palestina no financia el terrorismo, aceptaron esa explicación. Francia, entre otros países, condicionó el reconocimiento del Estado palestino a que Abbas pusiera fin a los pagos por asesinatos y a las declaraciones públicas de apoyo al terrorismo. Abbas prometió que así sería.
Lo que Abbas dijo esta semana en la conferencia de Fatah demuestra que la reestructuración fue cosmética. Los presos siguen recibiendo pagos. El mecanismo cambió de forma para que Occidente pudiera mirar hacia otro lado, pero el fondo no cambió. La plata sigue llegando a los mismos destinatarios.
Itamar Marcus, fundador y director del Palestinian Media Watch, lo describió con precisión en su comentario al Jerusalem Post: "Para justificar la financiación continua de la Autoridad Palestina, los países occidentales han negado las conclusiones de PMW sobre la persistencia del pago por asesinato y han aceptado las mentiras de Abbas de que dejó de financiar a terroristas en septiembre de 2025. La franca admisión de Abbas ante las cámaras de que necesita dinero para pagar a los presos confirma la documentación de PMW."
Las implicaciones internacionales que Abbas no calculó
Marcus fue también el primero en señalar el potencial geopolítico de la declaración de Abbas: "Israel haría bien en utilizar este vídeo para presionar a los países occidentales a fin de que dejen de financiar el terrorismo de la Autoridad Palestina y de que no reconozcan el Estado palestino, reconocimiento que Francia y otros países condicionaron a la promesa de la Autoridad Palestina de acabar con el pago por asesinato."
Esa observación tiene una lógica que ningún canciller europeo puede ignorar — aunque muchos lo intentarán. Francia reconoció al Estado palestino en mayo de 2024 condicionando ese reconocimiento a la reforma del sistema de pagos. Abbas prometió la reforma. Francia procedió con el reconocimiento. Esta semana, Abbas demostró en video que la promesa fue una mentira.
¿Qué hace Francia ahora? ¿Retira el reconocimiento? ¿Exige devolución de los fondos que transfirió bajo la premisa de que los pagos a terroristas habían cesado? ¿O mira hacia otro lado, porque el reconocimiento ya fue y revertirlo sería más costoso políticamente que ignorar la evidencia?
La historia de las relaciones entre Occidente y la Autoridad Palestina sugiere que la tercera opción es la más probable. El patrón es conocido y repetido: Abbas hace una promesa que satisface la necesidad de los países donantes de poder justificar su ayuda ante sus propios parlamentos, Occidente le cree — o finge creerle — y el dinero sigue fluyendo. Cuando la promesa resulta ser mentira, se aceptan nuevas promesas y el ciclo continúa.
La retención israelí: no es represalia, es aplicación de la ley
El argumento de Abbas — que la retención de fondos viola los acuerdos de Oslo y el derecho internacional — merece respuesta directa. La retención que Israel aplica desde 2022 tiene un fundamento legal específico: los fondos retenidos corresponden exactamente al monto que la Autoridad Palestina destina a los pagos a terroristas. Israel no está confiscando recursos palestinos — está deduciendo del monto que debería transferir la suma que, de ser transferida, iría directamente a financiar los asesinatos de ciudadanos israelíes.
Esa política tiene precedente americano. La Ley Taylor Force, aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 2018 y nombrada en honor a un veterano del ejército americano asesinado por un terrorista palestino en Tel Aviv en 2016, prohíbe la ayuda económica americana a la Autoridad Palestina hasta que esta ponga fin a los pagos por asesinatos. Estados Unidos lleva ocho años aplicando esa legislación. Israel lleva cuatro.
Lo que Abbas llama "violación del derecho internacional" es la aplicación de un principio que cualquier sistema jurídico civilizado reconoce: no se puede exigir que un Estado transfiera fondos que sabe con certeza que serán usados para financiar el asesinato de sus propios ciudadanos.
La hipocresía que Occidente sostiene con dinero
El episodio de la declaración de Abbas en la conferencia de Fatah ilumina una hipocresía sistémica que el mundo occidental lleva décadas sosteniendo con dinero propio y ajeno. Los países que financian a la Autoridad Palestina saben — o deberían saber — que parte de esos fondos terminan en el sistema "pay-to-slay." Las investigaciones del Palestinian Media Watch, del Departamento de Estado americano y de múltiples organizaciones independientes lo han documentado con datos que no tienen ambigüedad.
Sin embargo, la narrativa dominante en los foros internacionales — en la ONU, en el Consejo de Seguridad, en las declaraciones del Consejo de Derechos Humanos que dedica más resoluciones a Israel que a todos los demás países del mundo juntos — es que Israel es el agresor, la Autoridad Palestina es la víctima, y cualquier retención de fondos es una violación del derecho internacional.
Abbas acaba de demostrar ante las cámaras que esa narrativa es falsa en uno de sus puntos más críticos. Los fondos retenidos no son recursos que irían a hospitales y escuelas. Son recursos que, en su propio relato, deben ir parcialmente a pagar a "los presos" — a los terroristas.
Desde Israel, donde VDI Global opera y donde los efectos de ese sistema no son abstractos — donde las víctimas tienen nombre y apellido, donde los familiares de quienes fueron asesinados saben que el terrorista que mató a su ser querido recibe un salario mensual de la Autoridad Palestina — la declaración de Abbas no sorprende. Confirma lo que aquí se sabe desde hace años. Lo que sorprende, siempre, es que el mundo lo ignore.
Pero esta vez lo dijo en cámara. Con sus propias palabras. En una conferencia formal de su propio partido. Que Occidente lo ignore ahora — teniendo el video — es ya una elección deliberada, no una ignorancia excusable.
🌍 Si este informe te aportó perspectiva que no encontrarás en ningún otro medio en español, hay mucho más esperándote en VDI Global. Analizamos el conflicto desde adentro, todos los días.