LA UDI SIENDO LA UDI: RAMÍREZ DICE QUE LA AC CONTRA GRAU "ES UN ERROR", QUE NINGUNO FIRMARÁ — Y EN LA MISMA FRASE ADMITE QUE VOTARÁN SEGÚN EL MÉRITO
Guillermo Ramírez, presidente de la UDI, habló el miércoles 3 de junio con La Tercera y en un solo párrafo sintetizó todo lo que está mal con el partido que alguna vez fue la columna vertebral de la derecha chilena. Primero dijo que la acusación constitucional contra Nicolás Grau "es un error." Luego dijo que ningún diputado de la UDI va a firmar el libelo. Y después, para no dejar dudas de que la incoherencia es estructural y no accidental, añadió: "Eso no significa que a priori la vamos a apoyar o rechazar" y "si es que hay mérito, la votaremos a favor, si no, la votaremos en contra."
Léase de nuevo. La acusación es un error. Ninguno firma. Pero si hay mérito, votarán a favor.
¿Cómo puede ser simultáneamente un error y tener mérito suficiente para votarla a favor? ¿Cómo puede ser tan equivocada que ningún diputado UDI ponga su firma, pero tan fundamentada que eventualmente podrían apoyarla? La respuesta es que en la UDI de Ramírez esas dos afirmaciones no son contradictorias porque ninguna de las dos es real: son posiciones de negociación política disfrazadas de principios. La UDI no dice lo que piensa. Dice lo que le conviene políticamente en cada momento del ciclo legislativo.
El argumento de Ramírez: tres capas de evasión política
Desmenucemos con precisión lo que Ramírez dijo, porque la UDI merece ser citada con exactitud antes de ser analizada.
Primera capa: "Nosotros creemos que eso va en contra del tono que trató de imponer el Presidente Kast en la cuenta." Esto es la UDI diciendo que sus decisiones las toma el gobierno, no la convicción propia. El "tono que trató de imponer el Presidente" es una formulación que implica que si el gobierno hubiera "impuesto otro tono", la UDI habría tenido otra postura. No son principios. Son señales recibidas del ejecutivo traducidas a lenguaje de partido.
Segunda capa: "Creemos que la acusación puede poner en peligro proyectos de ley que son relevantes." Es la versión UDI del argumento del timing que ya documentamos en RN y Evópoli. La Megarreforma como coartada. La agenda legislativa como excusa permanente para no hacer lo que corresponde. Nótese que Ramírez no dice que la acusación carece de fundamento jurídico — dice que puede poner en peligro proyectos de ley. Es decir, el criterio no es si Grau merece ser acusado constitucionalmente sino si la acusación conviene a la agenda legislativa del gobierno. Eso es sujeción política, no análisis constitucional.
Tercera capa: "Nosotros creemos que la acusación es un error, pero lo que corresponde, lo que nos obliga la ley y la constitución que nosotros juramos respetar cuando asumimos el cargo, es que tenemos que votar la acusación de acuerdo a los méritos." Y aquí Ramírez se contradice a sí mismo en el mismo párrafo sin aparente conciencia de la contradicción. Si la acusación es un error, ¿cómo puede tener méritos? Si no tiene méritos, ¿por qué mencionar que podrían votarla a favor si los tuviera? La respuesta es que Ramírez está tratando de mantener todas las puertas abiertas simultáneamente: decirle al gobierno que la UDI no va a romper la disciplina del oficialismo, decirle al electorado de derecha que tampoco van a blindar a Grau sin leer el texto, y decirle a la prensa que tienen una postura "de principios" cuando en realidad no tienen ninguna todavía.
"Ningún diputado va a firmar": lo que eso significa en términos reales
La declaración más concreta de Ramírez —que ningún diputado UDI firmará el libelo— es la que más importa en términos prácticos y merece ser analizada por su peso real.
Para presentar una acusación constitucional se requieren firmas de diputados. La acusación la presentan PNL y Republicanos, que ya tienen las firmas del PDG para completar el mínimo. No necesitan a la UDI para presentar. Lo que sí necesitan para que prospere en la Cámara es que Chile Vamos —o al menos parte de él— vote a favor cuando llegue a sala.
Que la UDI no firme no impide la presentación. Lo que sí señaliza es la dirección del voto cuando llegue el momento de la verdad. Un partido que considera que la acusación "es un error" y que ninguno de sus diputados firmó, tiene un camino muy cuesta arriba para luego votar masivamente a favor en sala. El precedente que Ramírez está instalando con "es un error y ninguno firma" es el pavimento para "y tampoco la votaremos a favor."
Pero no lo dice explícitamente porque sabe que el texto del libelo —con US$10.500 millones de inconsistencia en la deuda documentada por los propios informes del Estado— es difícil de votar en contra a cara descubierta. Entonces mantiene la ambigüedad: criticar el proceso para no quedar atado al resultado.
La contradicción que Ramírez no puede resolver
Hay una tensión en el discurso de Ramírez que merece ser nombrada con claridad porque es estructural y no circunstancial.
El presidente de la UDI es el mismo que apoya explícitamente el Registro Nacional de Vándalos. Que dice que "el principio es correcto." Que le dice a la izquierda que "más del 80% de los chilenos apoyan esta idea." Que invita a "ayudarnos a sacarla bien."
Ese mismo Ramírez dice que activar el mecanismo constitucional de control político sobre el exministro de Hacienda que dejó una deuda oculta de US$10.500 millones "es un error."
Explíquese esa coherencia. El principio del Registro de Vándalos —que las conductas tienen consecuencias— es "correcto." Pero el principio de la acusación constitucional —que la irresponsabilidad fiscal tiene consecuencias institucionales— es "un error." ¿Por qué? Porque en un caso el costo político lo paga la izquierda en la calle. En el otro, lo paga la derecha en el Congreso. Y para la UDI de Ramírez, la coherencia principista tiene siempre la condición implícita de que el costo no lo pague ella.
La larga historia de la UDI siendo la UDI
VDI Global ha documentado que la Red Matthei —Núñez, Monckeberg, Cruz-Coke, Hoffmann, Balladares, Ossandón— es la expresión más visible del problema de la derechita cobarde en Chile. Pero la UDI de Ramírez tiene su propia patología, distinta pero igualmente perniciosa.
La UDI no es parte de la Red Matthei en sentido estricto. Es una bestia diferente: un partido que históricamente tuvo más convicción ideológica que RN, que ha producido figuras que genuinamente han estado dispuestas a pagar costos políticos por sus principios, pero que bajo la conducción actual ha derivado hacia un pragmatismo que usa el lenguaje de los principios como cubierta para la conveniencia política.
El diputado Bobadilla, el día anterior, había dicho que no tenía "ningún inconveniente en apoyarlo si tiene fundamento." Eso era una postura más coherente: revisar el texto y decidir en consecuencia. Ramírez lo convirtió en "es un error, ninguno firma, pero si hay mérito votamos a favor." Es la misma postura de Bobadilla con tres capas adicionales de evasión.
Lo que deberían hacer — y lo que probablemente harán
Lo que la UDI debería hacer, si sus declaraciones sobre la irresponsabilidad fiscal del gobierno de Boric son honestas, es leer el libelo con sus abogados — cosa que Ramírez confirmó que están haciendo — y si el texto acredita los cargos con la solidez que los documentos técnicos del Estado sugieren, votar a favor. No como gesto de venganza política, sino como ejercicio del control constitucional que los diputados tienen la obligación de ejercer cuando corresponde.
Lo que probablemente harán es encontrar argumentos técnicos para concluir que el texto "no alcanza el estándar" requerido, abstenerse o votar en contra, y luego decir que "la forma en que fue presentada" los llevó a esa decisión. Responsabilizarán al PNL y a los Republicanos de haber "mal presentado" la acusación, y saldrán del episodio habiendo protegido la agenda legislativa sin tener que asumir el costo de votar explícitamente a favor de Grau.
Es el manual de la UDI siendo la UDI. Nunca una postura clara cuando una postura ambigua es políticamente más cómoda. Nunca un costo asumido cuando puede transferirse a otro. Nunca un principio sin condición implícita de conveniencia.
La posición de VDI Global
Guillermo Ramírez dijo que la acusación constitucional contra Grau "es un error." También dijo que votarán según el mérito. También dijo que ninguno firmará. Tres afirmaciones en una entrevista, ninguna completamente honesta, todas diseñadas para mantener abiertas puertas que una postura de principios obligaría a cerrar. La UDI siendo la UDI. Y Grau, con sus US$10.500 millones de inconsistencia de deuda, respirando más tranquilo.
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