LAS ENCUESTAS DICEN LO QUE EL GOBIERNO DEBE ESCUCHAR: 58% QUIERE AC CONTRA GRAU, 31% APRUEBA A KAST Y CHILE SIGUE MIRANDO SEGURIDAD Y ECONOMÍA
El viernes 29 de mayo de 2026, a una semana de la primera Cuenta Pública del gobierno de José Antonio Kast, la encuesta Black & White entregó un cuadro que requiere lectura honesta y sin eufemismos. No es un desastre. Tampoco es tranquilizador. Es el retrato de un gobierno que perdió la luna de miel más rápido de lo previsto, que tiene mandatos ciudadanos claros en materias específicas y que llega a su primer gran examen público — el 1 de junio — con márgenes de aprobación que obligan a resultados, no a discursos.
Desde Israel, donde VDI Global opera y analiza la política chilena con la perspectiva que da la distancia y el rigor del análisis político, estos números se leen en tres capas simultáneas: lo que dicen sobre el gobierno, lo que dicen sobre la oposición y lo que dicen sobre el estado real de la opinión pública chilena a 79 días del inicio de esta administración.
El número que más duele: 31% de aprobación
La analista Paola Assael de Black & White lo dijo sin rodeos: "Se terminó totalmente la luna de miel del gobierno del presidente Kast, quien obtiene niveles de aprobación similares a los de Boric, en torno al 30%."
Ese dato merece contexto antes de ser procesado. Kast partió con 57% de aprobación en Cadem. Cayó a 42% en la medición del 10 de mayo. Y ahora Black & White lo ubica en 31%. Una caída de 26 puntos en menos de tres meses. El patrón es el de todo gobierno que empieza con alta expectativa y enfrenta la realidad de gobernar: las decisiones difíciles generan descontento en quienes esperaban resultados inmediatos, y la luna de miel termina cuando el ciudadano empieza a medir lo que tiene en lugar de lo que esperaba.
Lo que hace diferente la caída de Kast de otras caídas similares es la velocidad. La caída de Boric, de Piñera, de Bachelet — todas las administraciones caen en los primeros meses. Pero la velocidad de la caída de Kast sugiere que el cambio de gabinete generó ruido, que la Megarreforma dividió más de lo que unió en términos de imagen pública, y que el problema de seguridad — el eje central del mandato electoral — todavía no muestra resultados tangibles para el ciudadano de a pie.
El dato de aprobación en seguridad confirma exactamente eso: solo el 26% aprueba la forma en que el gobierno está enfrentando la delincuencia. Dos puntos menos que en la medición anterior. En la materia más importante del mandato Kast, el gobierno tiene una aprobación de un cuarto de la población. Y el 64% identifica la inseguridad, delincuencia y narcotráfico como el principal problema de Chile. La brecha entre la urgencia que la ciudadanía percibe y los resultados que el gobierno muestra hasta ahora es el diagnóstico más crítico que estas cifras entregan.
El 61% que respalda a Arrau usando la política de Boric: pragmatismo que la política debería aprender
El dato más sorprendente — y más interesante editorialmente — de la encuesta Black & White es el que se refiere a la decisión de Arrau de impulsar planes de seguridad en el marco de la Política Nacional de Seguridad Pública promulgada por el gobierno de Boric. El 61% lo considera correcto. Solo el 40% lo considera una contradicción política.
Eso dice algo muy importante sobre la madurez del ciudadano chileno promedio que los partidos políticos deberían leer con atención. La ciudadanía no quiere ideología en la gestión de la seguridad. Quiere resultados. Si la política de seguridad del gobierno anterior tenía elementos útiles, que se usen. Si Arrau puede construir sobre lo que ya existía en lugar de empezar desde cero, el 61% dice que eso es pragmatismo inteligente, no traición ideológica.
Ese número también valida la decisión de Kast de designar a Arrau. No solo porque el 53% considera que su nombramiento tendrá un impulso positivo en la seguridad — sino porque el 61% lo respalda incluso cuando usa las herramientas del gobierno anterior. Eso es capital político real que Arrau y el gobierno deben usar bien. Tienen el beneficio de la duda. Tienen el respaldo de construir sobre lo existente. Lo que no tienen es tiempo infinito: el 70% declara que en 10 días no ha percibido cambios aún. El reloj está corriendo.
El 58% que quiere la AC contra Grau: la ciudadanía antes que Chile Vamos
El 58% de los encuestados respalda la Acusación Constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau por las inconsistencias detectadas en los Informes de Finanzas Públicas — incluyendo la no inclusión de deuda por cerca de US$10.500 millones en el cuarto trimestre de 2025. Ese es el número que Chile Vamos debería tener presente cuando argumenta que la AC "podría dificultar las negociaciones sobre el proyecto de Reconstrucción en el Senado."
La ciudadanía — incluyendo segmentos C3 y DE, los más vulnerables económicamente — quiere que Grau rinda cuentas. No es una vendetta ideológica del Partido Republicano ni una maniobra táctica del PNL. Es la respuesta ciudadana a una irregularidad fiscal documentada por el propio ministro de Hacienda Quiroz: US$10.500 millones de deuda no incluida en los informes oficiales durante el último trimestre del gobierno Boric.
La preocupación de Chile Vamos sobre el impacto de la AC en las negociaciones de la Megarreforma en el Senado es políticamente comprensible pero moralmente insostenible como argumento. Le está diciendo a la ciudadanía que la rendición de cuentas por irregularidades fiscales de la administración anterior debe posponerse por conveniencia legislativa. El 58% que respalda la AC le responde que no.
El ministro Quiroz dijo esperar que estos temas "no afecten" y que pondrán "el mayor de los empeños." Eso es lo correcto como postura pública. Pero la tensión dentro del oficialismo sobre este punto revela algo más profundo: el gobierno Kast está descubriendo que gobernar con coalición implica administrar tensiones entre socios que tienen calendarios políticos distintos y apetitos distintos de confrontación con la izquierda.
El 51% que menciona la economía: el segundo frente que crece
Mientras la seguridad lidera con un 64%, la economía aparece en las menciones de problemas principales con un 51%. Un número que a 79 días de gobierno ya es significativo y que en el contexto del PIB que cayó 0,5% en el primer trimestre, el petróleo sobre $100 por el efecto Ormuz y los efectos de segunda ronda que todavía están en curso, tiene todas las condiciones para seguir creciendo.
Eso le da al gobierno Kast un argumento adicional de urgencia para cerrar la Megarreforma en el Senado. No es solo política tributaria. Es la única señal de certeza económica disponible en un contexto de doble presión — interna por el legado Boric y externa por la crisis de Ormuz. Si el Senado aprueba la Megarreforma antes de que la economía se deteriore aún más, el gobierno tendrá algo concreto que mostrar en materia económica. Si la Megarreforma se demora o se vacía, el 51% que hoy identifica la economía como problema seguirá creciendo hacia las próximas encuestas.
La Cuenta Pública del 1 de junio: el momento de la reconexión
Estos números llegan una semana antes de que el Presidente Kast presente su primera Cuenta Pública el 1 de junio. Con 31% de aprobación, Kast llega a ese acto sin el colchón de popularidad que habría preferido. Pero llega con un mandato ciudadano muy claro que las encuestas confirman: la gente quiere resultados en seguridad y quiere que la economía vuelva a crecer. No quiere discursos sobre la herencia de Boric. Quiere ver qué está haciendo este gobierno para revertirla.
La Cuenta Pública es la oportunidad de reconexión. Si Kast presenta un cuadro honesto — reconociendo lo difícil que es el punto de partida, mostrando avances concretos aunque sean pequeños, comprometiendo plazos verificables — puede estabilizar su aprobación y detener la caída. Si llega con el tono triunfalista que algunos en el gobierno parecen querer adoptar para presentar 79 días como si fueran cuatro años de logros, el efecto puede ser el contrario.
El ciudadano chileno que responde encuestas tiene una brújula fina. Sabe la diferencia entre un gobierno que avanza y uno que actúa. El 31% de aprobación con el 53% que cree que Arrau tendrá impacto positivo en seguridad y el 58% que respalda la AC contra Grau no es incoherente. Es un ciudadano que tiene expectativas altas, criterios específicos y la paciencia justa para esperar que el gobierno demuestre que merece la confianza que le entregó en noviembre de 2025.
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