APARECIÓ DOÑA "AÑO SABÁTICO": ELISA LONCÓN REGRESA AL RUEDO CON UNA AUTOCRÍTICA TARDÍA A CUATRO AÑOS DEL RECHAZO
Cuatro años después del histórico triunfo del Rechazo —con casi el 62% de los votos—, Elisa Loncón, expresidenta de la fallida Convención Constitucional, reapareció en el debate público con una autocrítica selectiva: reconoció que "no hubo avances" en el objetivo institucional de dotar a Chile de una nueva Constitución, culpó a los propios partidos progresistas de abandonar el trabajo territorial, y aprovechó la instancia para cuestionar la reforma de seguridad del Gobierno de José Antonio Kast, exigiendo el levantamiento del secreto bancario.
"No hubo avances": el reconocimiento que llegó cuatro años tarde
En entrevista con T13, Loncón fue directa al balance institucional: "no logramos el objetivo institucional de tener una nueva Constitución, darle al país una nueva Constitución. En ese sentido, no hubo avances". Es un reconocimiento significativo viniendo de quien encabezó el proceso más ambicioso —y más estrepitosamente fracasado— de la historia constitucional reciente de Chile, sumado al hecho de que el segundo intento, liderado por el Consejo Constitucional, también terminó rechazado en diciembre de 2023.
Pese a ese reconocimiento, Loncón evitó defender la reposición del texto original, aunque tampoco lo criticó de fondo: "lo que pasó ya ocurrió: hubo una propuesta que se rechazó". Sí insistió en reivindicar las demandas sociales que, según ella, "permanecen latentes" en la sociedad chilena, y calificó la experiencia constitucional como "imborrable en la historia de este país", pese al doble fracaso electoral.
La autocrítica hacia su propio sector: "dejaron de lado el territorio"
El pasaje más relevante de la entrevista es la crítica explícita que Loncón dirige a los partidos progresistas por su desempeño durante la campaña del plebiscito de 2022. Según su lectura, la derrota no se explica únicamente por desinformación o polémicas internas de la Convención: "los partidos progresistas dejaron de lado el territorio, las organizaciones sociales, la comunidad, las juntas de vecinos. No hicieron el trabajo de dar a conocer la propuesta constitucional". Fue enfática al remarcar: "en el rechazo del trabajo de la Convención Constitucional también hay que hacer la autocrítica".
Los bots como excusa recurrente
Como parte de su explicación sobre la derrota, Loncón volvió a apuntar hacia las campañas de desinformación y redes de bots, vinculándolas incluso con las denuncias actuales sobre el consultor argentino Fernando Cerimedo que hemos cubierto extensamente en informes anteriores. "La democracia no puede ser el resultado de la opinión de un robot, y eso ocurrió. Se instalaron los bots y no se ha investigado", sostuvo, pidiendo que el Congreso legisle sobre el uso coordinado de cuentas falsas.
El aprovechamiento político: críticas a la reforma de seguridad de Kast
Loncón no se limitó al balance histórico: utilizó la instancia para cuestionar directamente la reforma constitucional de seguridad que impulsa el actual Gobierno, calificándola de "demasiado restrictiva" e insuficiente frente al narcotráfico. Su propuesta alternativa: "necesitamos perseguir la ruta del dinero, necesitamos levantar el secreto bancario, porque ahí vamos a ver cómo llega el dinero del narcotráfico de manera ilegal a Chile y en qué se usa".
También defendió al pueblo mapuche frente a los efectos de los estados de excepción en el sur: "el pueblo mapuche no es un pueblo terrorista, es un pueblo dialogante, es un pueblo que puede establecer y llegar a acuerdos", pidiendo un Estado que combine fuerza contra el crimen organizado con "capacidad política para responder a conflictos históricos".
Lectura editorial
Desde VDI Global observamos con cierta ironía la reaparición de Elisa Loncón, quien tras liderar el fracaso constitucional más resonante de la historia reciente de Chile —rechazado por casi dos tercios del electorado— optó por un prolongado silencio público, para reaparecer ahora, cuatro años después, con una autocrítica cuidadosamente calibrada: reconoce el fracaso institucional en términos generales, pero evita cualquier responsabilidad personal directa como expresidenta de la Convención, y traslada buena parte de la culpa hacia "los partidos progresistas" que, según ella, abandonaron el trabajo territorial.
Es revelador que, en la misma entrevista donde admite que "no hubo avances" tras dos procesos constitucionales fallidos, Loncón no dude en aprovechar el espacio mediático para cuestionar la agenda de seguridad del actual Gobierno y exigir el levantamiento del secreto bancario, una demanda que suena más a consigna política reciclada que a autocrítica genuina. La insistencia en los "bots" como explicación recurrente del Rechazo —cuatro años después, sin que exista una investigación judicial que confirme su impacto determinante en el resultado— también resulta llamativa como mecanismo de externalización de responsabilidades que, en el fondo, corresponden al propio texto constitucional rechazado y a quienes lo redactaron.
Valoramos, eso sí, el reconocimiento explícito de que "una Constitución no puede representar solamente a la mitad de un país", una lección elemental de convivencia democrática que hubiese sido deseable escuchar antes del plebiscito de 2022, no cuatro años después.
Conclusión
La reaparición de Elisa Loncón, con una autocrítica que reconoce el fracaso institucional pero evita la autorresponsabilidad directa, confirma un patrón habitual en la izquierda chilena tras el doble rechazo constitucional: admitir la derrota en abstracto, sin asumir plenamente el costo político que corresponde a quienes lideraron el proceso. VDI Global seguirá observando cómo la izquierda chilena procesa, o evita procesar, el legado de aquel histórico 4 de septiembre de 2022.