MATTHEI Y CHILE VAMOS TERMINARÁN ARRUINANDO EL GOBIERNO DE KAST: LA DERECHA ESTÁ EN PUNTO DE EBULLICIÓN Y LA MONEDA YA NO PUEDE FINGIR QUE ES UN PROBLEMA AJENO
El biministro Claudio Alvarado pidió este lunes a los partidos de la coalición de gobierno crear una nueva instancia de coordinación para procesar sus diferencias internas, en medio de un comité político ampliado marcado por la indignación de RN y la UDI hacia el diputado republicano Agustín Romero, que había criticado públicamente tanto a Diego Schalper como, semanas atrás, a Evelyn Matthei. La presidenta de RN, Andrea Balladares, rechazó de entrada la propuesta del gobierno con una frase que define la fragilidad de fondo de esta coalición: "Nosotros estamos sentados en esta mesa no porque seamos una coalición, sino porque el Presidente nos invitó al gobierno." La UDI exigió disculpas formales a Romero. El senador Luciano Cruz-Coke advirtió directamente a La Moneda que el problema "involucra a Palacio". Y todo esto ocurre en la semana más decisiva del gobierno de Kast, con la AC contra Grau votándose este martes y la megarreforma debatiéndose en el Senado.
La frase de Balladares que desnuda el problema de fondo
Apenas el biministro Claudio Alvarado terminó de presentar su propuesta —constituir una nueva instancia de coordinación entre los partidos de la coalición para procesar este tipo de diferencias sin que el comité político ampliado de los lunes se convierta en el espacio de arbitraje de cada conflicto interno—, la presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares, tomó la palabra para rechazarla.
"Exigimos respeto por las distintas posturas. Hay algunos que no están respetando eso", advirtió la senadora, antes de marcar una distancia que merece ser leída con toda su fuerza institucional: "Nosotros estamos sentados en esta mesa no porque seamos una coalición, sino porque el Presidente nos invitó al gobierno."
Es una frase que, dicha por la presidenta de uno de los partidos que sostiene la mayoría parlamentaria del gobierno de Kast, equivale a una declaración de autonomía que cualquier Ejecutivo debería tomar como una señal de alarma. Balladares no está diciendo simplemente que rechaza la propuesta de coordinación de Alvarado. Está diciendo que RN no se concibe a sí mismo como parte de un proyecto político compartido con los republicanos, sino como un invitado del Presidente al gobierno, una distinción que deja toda la responsabilidad de articular la coalición en manos del Ejecutivo, y ninguna en manos de los propios partidos que deberían sostenerla.
El origen del incendio: Romero contra Schalper, y antes, Romero contra Matthei
El detonante inmediato de esta crisis fue una entrevista del diputado republicano Agustín Romero con Radio Infinita, en la que criticó al jefe de bancada de RN, Diego Schalper, por adelantar que él y otros parlamentarios de su partido rechazarán la acusación constitucional contra Nicolás Grau que se vota este martes. "Tendrá que explicarle a su electorado", dijo Romero, en un tono que la propia nota describe como parte de un patrón: es uno de los republicanos más críticos de Chile Vamos, y no es la primera vez que arremete contra ese sector.
Pero el origen más profundo de esta tensión es anterior y tiene nombre propio: Evelyn Matthei. En esa misma entrevista, Romero volvió a apuntar contra la excandidata presidencial de Chile Vamos, recordándole "de forma burlesca" que terminó quinta en la elección presidencial del año pasado, detrás de Kast, Jeannette Jara, Franco Parisi y Johannes Kaiser. "Para nosotros no es una figura relevante", sentenció el diputado.
Esa declaración generó la reacción institucional más dura de toda la jornada. El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, tomó la palabra en el comité político para calificar los ataques de Romero contra Matthei de "impresentables e inaceptables", y exigió disculpas formales. La propia bancada de diputados UDI emitió un comunicado durante la reunión: "Exigimos una disculpa pública, clara y sin ambigüedades del diputado Romero o del Partido Republicano. De no mediar dicha rectificación, entenderemos que estas declaraciones constituyen una postura oficial, ante lo cual advertimos que las relaciones políticas entre ambos partidos se verán sensiblemente afectadas."
El diputado UDI Eduardo Crettón fue todavía más directo: "Qué poco aporta al espíritu de oficialismo la actitud que ha tenido Agustín Romero. Podrá estar en desacuerdo con Evelyn Matthei, pero a la UDI se le respeta. El diputado Romero tiene que bajar los decibeles y recordar que el P. Republicano no tiene mayoría en la Cámara. No sea agrandado."
La respuesta republicana: disculpas del timonel, pero sin ceder en el fondo
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, asumió en el comité político el costo político de las declaraciones de su diputado: pidió disculpas por los dichos de Romero y solicitó no escalar la polémica hacia el gobierno. Adelantó además que hablará con el propio Romero en las próximas horas. Su llamado fue explícito sobre el cuidado del lenguaje: "Hemos llegado a la conclusión de hacer un llamado a redoblar los esfuerzos por cada una de las personas que tiene la posibilidad de comunicar, a cuidar cada palabra. Contar hasta diez, hasta cien si es necesario cada vez que lo que vayan a decir pueda afectar la buena relación que los partidos políticos tenemos."
El presidente de la UDI, Ramírez, recibió esas disculpas con cordialidad pero sin renunciar al fondo de la exigencia: "Agradezco las palabras del senador. Son elocuentes. Nuestro problema nunca ha sido con la directiva del P. Republicano. Tengo la confianza de que este tipo de cosas no se van a volver a repetir."
Pero el propio Romero no se quedó callado durante el resto de la jornada. Otros republicanos respaldaron, en paralelo, su crítica de fondo hacia Chile Vamos por las dudas sobre la AC contra Grau: el diputado Luis Fernando Sánchez advirtió que "quien vote en contra se hará cómplice de normalizar la mediocridad extrema", mientras que el vicepresidente republicano José Carlos Meza añadió: "Esperamos que al momento de votar se opte por la responsabilidad y no por la impunidad."
Cruz-Coke advierte a La Moneda: "Ustedes están involucrados, o son solo colaboradores"
El momento de mayor tensión institucional del comité, según los presentes, llegó cuando el senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, respondió a la intervención de Squella señalando que el asunto involucraba directamente a Palacio, ya que todos los partidos presentes forman parte del oficialismo —de lo contrario, advirtió, él empezaría a llamarlos solo "colaboradores" del gobierno, no socios de una coalición.
Es una frase que merece leerse con atención porque ataca exactamente el mismo punto que Balladares había planteado minutos antes, pero desde el ángulo opuesto. Mientras la presidenta de RN sostenía que su partido no es parte de una coalición sino un invitado del Presidente, Cruz-Coke advertía que si los partidos del oficialismo no se comportan como una coalición genuina —es decir, si no asumen la corresponsabilidad de procesar sus diferencias internas sin necesidad de que el gobierno arbitre cada conflicto—, entonces La Moneda debería empezar a tratarlos, en los hechos, como simples colaboradores externos y no como socios políticos con voz en las decisiones del Ejecutivo.
Esa tensión —entre partidos que reclaman autonomía frente al gobierno cuando les conviene, y exigen ser tratados como socios plenos cuando necesitan que el gobierno intervenga a su favor— es, en esencia, la contradicción que atraviesa toda esta crisis.
El antecedente que se repite: la "derechita cobarde" como detonante recurrente
Esta no es la primera vez que esta misma tensión estalla. A fines de mayo, el propio Romero había sostenido que Chile Vamos "tendría que responder a su electorado" en caso de no respaldar la AC contra Grau, lo que motivó en su momento un comunicado de la UDI sosteniendo que "se acabaron los tiempos de la derechita cobarde", apropiándose irónicamente del término que los republicanos usaban contra Chile Vamos en campaña.
A mediados de este mes, la diputada republicana Stephanie Jéldrez volvió a usar esa misma expresión en Radio Agricultura, en el episodio que esta cobertura ya documentó extensamente: "Hay una romantización de la moderación, que yo creo que ya pasó de moda. Lamentablemente, este tipo de derecha, derechita cobarde... Falta ahí un dejo de olfato político importante." Coincidentemente, Jéldrez estuvo presente en el comité político de este lunes, y Schalper aprovechó la instancia para recordarle esos dichos mientras discutían sobre el caso de los niños haitianos, sosteniendo que el gobierno ha reaccionado bien frente a esa crisis, pero que "algunos parlamentarios oficialistas han desviado el foco", y haciendo un llamado a "evitar las exageraciones, ya que la moderación no pasa de moda."
El patrón es, a estas alturas, demasiado consistente para tratarlo como un episodio aislado: cada pocas semanas, un sector republicano acusa a Chile Vamos de tibieza o cobardía política, Chile Vamos responde con indignación y exige respeto, y La Moneda termina interviniendo como mediador de un conflicto que, en rigor, debería resolverse dentro de la propia coalición sin necesidad de involucrar al Ejecutivo.
Por qué esto puede terminar arruinando la gobernabilidad de Kast
Esta crisis no ocurre en un momento cualquiera del calendario legislativo. Esta misma semana, la Cámara vota la acusación constitucional contra Grau, en un proceso donde, según ya documentó esta cobertura extensamente, al menos seis diputados de RN-Evópoli —incluido el propio jefe de bancada Diego Schalper— anunciaron su voto en contra, pese a que el propio Schalper reconoció que la gestión de Grau fue "desastrosa". Y en paralelo, el Senado avanza en la discusión de la megarreforma tributaria que constituye la pieza legislativa central del programa económico de Kast.
Es decir: en la semana en que el gobierno necesita máxima cohesión de su coalición para sostener dos batallas legislativas decisivas, los propios partidos que deberían sostener esa cohesión están enfrascados en un cruce de declaraciones sobre quién faltó el respeto a quién, con la UDI amenazando con que "las relaciones políticas entre ambos partidos se verán sensiblemente afectadas" si Romero no se disculpa, y con RN negándose explícitamente a reconocerse como parte de una coalición con los republicanos.
La propuesta de Alvarado de crear una nueva instancia de coordinación es, en ese sentido, un diagnóstico correcto de un problema real: el comité político de los lunes en La Moneda no puede seguir funcionando como el único espacio donde se procesan estas crispaciones, porque eso obliga al gobierno a desgastar capital político en mediar peleas internas de la coalición en lugar de dedicar ese tiempo a la agenda legislativa que el país necesita que avance.
Pero que la primera respuesta a esa propuesta, viniendo de la presidenta de uno de los partidos más relevantes de la coalición, sea negar que exista siquiera una coalición que coordinar, confirma que el problema de fondo no es de mecanismos institucionales. Es de voluntad política. Y mientras republicanos y Chile Vamos sigan tratándose mutuamente como adversarios internos antes que como socios de gobierno, cada semana decisiva del calendario legislativo de Kast corre el riesgo de convertirse en una nueva ronda de este mismo conflicto, en lugar de una oportunidad para consolidar las reformas que el Presidente necesita aprobar.