MEGARREFORMA DESPACHADA: EL SENADO APRUEBA LA REBAJA TRIBUTARIA TRAS UNA MARATÓNICA JORNADA DE 11 HORAS
El Senado despachó este miércoles el proyecto de megarreforma impulsado por el gobierno, tras una extensa jornada de votación en particular que se extendió por cerca de once horas, consolidando los ejes centrales que esta línea editorial ya había calificado como técnicamente acertados: la rebaja gradual del impuesto corporativo, la reintegración del sistema tributario y un robusto respaldo al crédito al empleo. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó la jornada como "un día importante para Chile", subrayando que la iniciativa busca entregarle al país "las herramientas para progresar, crear empleo y reconstruir lo que el fuego destruyó en Bío Bío y Ñuble".
Los números que definieron la noche
La votación confirmó lo que ya se anticipaba desde la aprobación en comisión: un respaldo estrecho, sostenido casi exclusivamente por el oficialismo. La rebaja gradual del Impuesto de Primera Categoría, que descenderá desde el actual 27% hasta un 23% a partir del año comercial 2029, fue aprobada por 26 votos a favor y 24 en contra. La reintegración del sistema tributario corrió la misma suerte, con idéntico resultado de 26 contra 24. El crédito al empleo, en cambio, fue la norma que logró el respaldo más transversal de toda la jornada: 44 votos a favor, uno en contra y una abstención, confirmando que el instrumento de fomento a la exportación de servicios basados en el conocimiento —que esta columna ya había destacado como uno de los elementos mejor diseñados del proyecto— concitó un consenso que la discusión tributaria propiamente tal no logró alcanzar.
Lo que se suma al paquete: ambiente, patrimonio y herencias
Más allá de los ejes tributarios centrales, la sesión aprobó un conjunto de modificaciones que amplían el alcance de la reforma: cambios a la Ley de Tribunales Ambientales, ajustes a la ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, modificaciones a la Ley de Monumentos Nacionales, y una disposición transitoria que reduce en 50% el impuesto a las herencias y donaciones. Este último punto es de particular relevancia económica: una rebaja transitoria al impuesto de herencias puede facilitar la transferencia intergeneracional de patrimonio productivo —empresas familiares, activos inmobiliarios con fines productivos— sin que el costo tributario de la sucesión obligue a liquidaciones forzadas que destruyan valor económico, un argumento técnico que refuerza el sentido general de la reforma como impulso a la inversión y la continuidad productiva.
La exención de contribuciones: el nuevo frente de conflicto
No todo fue consenso relativo. La exención de contribuciones para mayores de 65 años, otro de los ejes aprobados en esta jornada, generó un frente de resistencia inmediato entre alcaldes de oposición, quienes calificaron la medida como regresiva, en el entendido de que el Fondo Común Municipal financiado por contribuciones es una fuente clave de ingresos para las comunas, y que una exención amplia por edad —sin necesariamente estar asociada a un criterio de vulnerabilidad económica— podría beneficiar también a adultos mayores de altos ingresos, a costa de recursos que hoy sostienen servicios municipales para toda la población. Se trata de un punto de tensión legítimo que la discusión en la Cámara de Diputadas y Diputados debería abordar con mayor precisión técnica, idealmente afinando el criterio de focalización socioeconómica del beneficio.
Lo que viene: tercer trámite y el riesgo de Comisión Mixta
El proyecto vuelve ahora a la Cámara de Diputadas y Diputados para su tercer trámite constitucional, instancia en la que se revisarán específicamente las modificaciones introducidas por el Senado. Si la Cámara aprueba esos cambios tal como quedaron redactados, la iniciativa quedará en condiciones de ser promulgada como ley. En caso contrario, deberá conformarse una Comisión Mixta para resolver las discrepancias entre ambas cámaras, un escenario que, dado el estrecho margen con que se aprobaron los ejes tributarios centrales en el Senado (26 contra 24 en dos votaciones clave), no puede descartarse.
Esta fragilidad política, ya advertida por esta columna en nuestra cobertura previa de la tramitación en comisión, sigue siendo el principal riesgo para una reforma cuyo mayor atractivo es, precisamente, ofrecer certeza jurídica de largo plazo a quienes decidan invertir en Chile durante las próximas dos décadas. Una ley aprobada por márgenes tan ajustados, y que podría terminar necesitando una Comisión Mixta para su despacho final, corre el riesgo de proyectar menos estabilidad política de la que su propio diseño técnico busca garantizar en materia tributaria.
Conclusión: un triunfo real, pero con final abierto
El despacho de la megarreforma en el Senado es, sin duda, un triunfo político para el gobierno y una validación del diseño técnico que esta columna ha respaldado desde la tramitación en comisión: invariabilidad escalonada, rebaja corporativa gradual y un crédito al empleo con amplio respaldo transversal. Pero el partido no ha terminado: la palabra final la tiene ahora la Cámara de Diputadas y Diputados, y el margen de maniobra que exhibió el oficialismo en el Senado —apenas dos votos de diferencia en los puntos más sensibles— sugiere que el camino hacia la promulgación definitiva de esta ley todavía puede deparar sorpresas.