MIROSEVIC RENUNCIA A LA GIRA DE KAST PARA NO RESTARLE UN VOTO A LA OPOSICIÓN EN LA AC CONTRA GRAU, Y LA DERECHA RESPONDE EXIGIENDO SU INHABILITACIÓN POR "ADELANTAR" SU POSICIÓN
El senador liberal Vlado Mirosevic decidió declinar la invitación del Presidente Kast para integrar la delegación parlamentaria de su gira a Paraguay y Uruguay, con el objetivo explícito de no ausentarse del Senado este martes, cuando se vota la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. "Mi responsabilidad es evitar que se produzca una tremenda injusticia con el exministro Grau", declaró Mirosevic, confirmando además que votará en contra del libelo. La reacción de los impulsores de la acusación fue inmediata: diputados del Partido Nacional Libertario y republicanos exigen que se le inhabilite por haber adelantado públicamente su posición, mientras el propio senador Manuel José Ossandón, de RN, sí viaja, reduciendo el quórum de aprobación de 26 a 25 votos.
La decisión que cambia la aritmética: cada voto cuenta en un empate técnico
El Presidente Kast inicia este lunes una gira internacional que lo llevará a Paraguay —donde participará de la cumbre de presidentes del Mercosur— y a Uruguay. La Moneda había invitado a dos senadores como parte de la delegación parlamentaria que acompañaría al mandatario: Manuel José Ossandón, de Renovación Nacional, y Vlado Mirosevic, del Partido Liberal.
Mirosevic decidió no asistir. El motivo, según explicó directamente: este martes se vota en el Senado la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, en una cámara que esta cobertura ya ha documentado como un empate técnico entre izquierda y derecha, donde cada voto individual resulta decisivo. Su ausencia, de haberse mantenido la aceptación inicial a la gira, habría complicado directamente a la oposición que apuesta por que la acusación se caiga.
Las palabras de Mirosevic: "Decidí declinar esta invitación que, por lo demás, agradezco"
El senador liberal explicó con precisión su razonamiento: "El presidente Kast me invitó a su gira, como miembro de la comisión de Relaciones Exteriores. Inicialmente acepté, pero mi responsabilidad es evitar que se produzca una tremenda injusticia con el exministro Grau. Por lo tanto, decidí, y así se lo comuniqué a La Moneda, declinar esta invitación que, por lo demás, agradezco."
Fue todavía más explícito sobre el cálculo aritmético que motivó su decisión: "Si yo salgo del país, eso significaba disminuir el quórum y aumentaba las posibilidades de que los acusadores logren esa mayoría que requieren para aprobar la acusación. Me parece que lo preferible era declinar la invitación del presidente y poder votar en contra el día martes." Mirosevic emitió además un comunicado público formalizando su posición frente al libelo, lo que terminó siendo el detonante de la ofensiva en su contra desde sectores de la derecha.
La exigencia de inhabilitación: "es inaceptable que sigamos con senadores" que adelantan su voto
Las palabras de Mirosevic generaron una reacción inmediata entre los impulsores del libelo, que ven en su comunicado un motivo formal para exigir su inhabilitación del proceso. La diputada Paulina Muñoz, del Partido Nacional Libertario, fue categórica: "Me parece impresentable que el senador manifieste su voto abiertamente, cuando el juicio político jurídico se da en la Cámara Alta. Él debería tener una conducta, una posición imparcial. Creo debería inhabilitarse por estar presentando su postura antes."
El diputado Pier Karlezi, de la misma bancada, fue en la misma línea con una crítica todavía más severa: "Es inaceptable que sigamos con senadores que, a sabiendas de que no pueden emitir una opinión o un adelanto sobre su votación, den a conocer su perspectiva. Mirosevic dice textual que 'sería una injusticia que esta se aprobara'. Esto lo inhabilita totalmente para conocer y votar la acusación constitucional. Es hora de que nos empecemos a tomar la política en serio."
El diputado republicano Agustín Romero —ya identificado en esta cobertura como protagonista de otros cruces políticos durante esta sesión, incluyendo su disputa con la UDI por Evelyn Matthei— sostuvo una posición similar, aunque formulada con un matiz distinto: "Los senadores no deberían emitir opinión. Él ya señaló que lo encuentra injusto. Si yo estuviera en su posición, me habría inhabilitado. Esto le corresponde al senador Mirosevic, él determinará si éticamente haber señalado que encuentra injusto que se apruebe esta AC es un acto de adelantar su voto, él lo tendrá que definir."
El precedente que complica el argumento: Cruz-Coke ya se inhabilitó por razones distintas
Es relevante notar, para contextualizar correctamente esta exigencia, que la semana pasada el senador Luciano Cruz-Coke, de Evópoli, ya se había inhabilitado de esta misma acusación constitucional, pero por un motivo diferente al que ahora se le reprocha a Mirosevic: lo hizo después de haber cuestionado, en términos generales, la pertinencia de presentar acusaciones constitucionales de este tipo como herramienta política, no por haber adelantado una posición específica sobre el mérito del caso Grau en particular.
Esa distinción importa porque el reproche actual contra Mirosevic se sustenta específicamente en que habría "adelantado su voto" al calificar de "injusticia" la eventual aprobación del libelo, mientras que la inhabilitación de Cruz-Coke respondió a una objeción de principio sobre el instrumento constitucional en sí, no a una declaración sobre el resultado que él mismo consideraba justo o injusto en este caso particular.
Ossandón confirma su viaje: el quórum baja de 26 a 25, pero la derecha solo tiene 24 disponibles
A diferencia de Mirosevic, el senador Manuel José Ossandón, de RN, sí mantiene su participación en la gira presidencial. Para anular el efecto de su ausencia en la votación, solicitó el permiso constitucional correspondiente, lo que reduce el quórum de aprobación necesario de 26 a 25 votos.
Pero esa reducción no resuelve el problema aritmético de fondo para los impulsores del libelo: sin Cruz-Coke —ya inhabilitado— ni el propio Ossandón —de viaje—, el sector de derecha solo contaría con 24 senadores disponibles para votar, "entre los que no todos están convencidos de apoyar el libelo", según confirma el propio reportaje. Es la misma fragilidad aritmética que esta cobertura ya había documentado en informes anteriores sobre la votación pendiente en el Senado, ahora confirmada con el detalle exacto de quórum y disponibilidad de votos a horas de la sesión decisiva.
El resto de la delegación: quiénes acompañan a Kast
Más allá de la disputa específica en torno a Mirosevic y Ossandón, la delegación que acompañará a Kast en su gira incluye a los diputados Catalina del Real (Partido Republicano), Nelson Venegas (PS), Francesca Muñoz (Partido Cristiano) y Jorge Díaz (DC), todos integrantes de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara. El presidente del PPD, diputado Raúl Soto, también fue invitado, pero se excusó por motivos familiares. El timonel de la UDI, Guillermo Ramírez —cuya posición sobre el indulto general para uniformados del 18-O esta cobertura ya documentó hace pocos días— también fue convocado, pero no podrá asistir por compromisos previos.
Lo que esto confirma sobre la votación que se viene
Este episodio confirma, con el detalle más preciso hasta ahora disponible, la fragilidad real de la posición de los impulsores de la acusación constitucional contra Grau en el Senado. La combinación de la inhabilitación de Cruz-Coke, la ausencia confirmada de Ossandón en gira oficial, y ahora la decisión deliberada de Mirosevic de quedarse específicamente para votar en contra, configura un escenario donde la oposición que defiende a Grau parece haber actuado con mayor disciplina táctica en la gestión de sus propios votos disponibles que el bloque que impulsa el libelo.
La exigencia de inhabilitar a Mirosevic, de prosperar, sería un giro de última hora que podría alterar nuevamente esa aritmética. Pero, hasta el momento de este informe, esa inhabilitación es solo una exigencia pública de diputados de la Cámara —que no tienen, en principio, la facultad formal de inhabilitar a un senador en el proceso que se desarrolla en la Cámara Alta—, no una decisión adoptada por el órgano competente para resolver esa cuestión dentro del propio Senado.