"NINGÚN HIJITO DE PAPÁ PAGA EN CHILE": PARISI ANTICIPA QUE EL SENADO SALVARÁ A GRAU, Y ACUSA A LA ÉLITE DE "FACHOS" Y "COMUNACHOS" DE CUIDARSE ENTRE SÍ MIENTRAS LA GENTE COMÚN PAGA LAS CONSECUENCIAS
A horas de que el Senado vote la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, el fundador del Partido de la Gente, Franco Parisi, anticipó que la Cámara Alta rechazará el libelo, pese a que su propia bancada respaldó mayoritariamente la acción en la Cámara de Diputados. "Lo más probable es que lo iban a salvar y así va a ser", declaró Parisi, atribuyendo ese desenlace a "las presiones de los poderes fácticos" y al "pedigrí político" que, a su juicio, blinda a Grau frente a cualquier consecuencia real.
El pronóstico: "Esto se iba a zanjar en el Senado"
Consultado en el programa Desde la Redacción de La Tercera sobre si el respaldo del PDG a la acusación habría sido un error, dado que se proyecta su rechazo en la Cámara Alta, Parisi defendió la decisión de su propia bancada sin matices: "Hay que tomar las decisiones que hay que tomar y en conciencia la bancada votó en términos de aprobar la acusación." Es una respuesta que separa con claridad dos planos distintos: la corrección de la decisión que su partido tomó en su momento, y la expectativa realista sobre cómo terminará resolviéndose el proceso en su etapa final.
Sobre ese desenlace, fue categórico: "Obviamente esto se iba a zanjar en el Senado, y en el Senado créanme que están las presiones de los poderes fácticos. Nadie puede desconocer el pedigrí político que tiene Grau y claramente, hasta yo lo dije, lo más probable es que lo iban a salvar y así va a ser."
"En Chile ningún hijito de papá paga"
La frase de mayor carga política de toda la intervención de Parisi fue la siguiente: "En Chile ningún hijito de papá paga, y Grau es hijito de papá. Yo lo viví en términos personales, así que lo conozco muy bien. La elite se cuida, le da lo mismo si es facho o comunacho, la elite siempre se cuida."
Es una acusación que trasciende el caso puntual de Grau para formular un diagnóstico mucho más amplio sobre el funcionamiento de las redes de protección dentro de la clase dirigente chilena, sin distinción de signo político: según Parisi, esa lógica de protección mutua opera por igual entre sectores de derecha ("facho") y de izquierda ("comunacho"), unidos no por convicciones ideológicas compartidas, sino por pertenencia a un mismo círculo de poder que se resguarda a sí mismo frente a las consecuencias institucionales que sí enfrentaría cualquier ciudadano común en una situación equivalente.
El descarte de la revancha personal: "En mi corazón no hay venganza"
Consultado directamente sobre si el apoyo del PDG a la acusación respondía a rencillas personales previas con el propio Grau, Parisi lo descartó de manera explícita: "En mi corazón no hay revancha ni venganza." Pero acto seguido reformuló su diagnóstico sobre la desigualdad de trato que percibe en el sistema político chileno, ampliándolo hacia el resto de la ciudadanía: "Nosotros hemos vivido y todos los chilenos sabemos que elite facho y comunacho se cuidan, siempre tiene pega, siempre caen parados, siempre se les perdona todo."
Y cerró con una advertencia sobre las consecuencias políticas que, a su juicio, esa percepción de impunidad termina generando: "El resto de los chilenos, la gran masa de los chilenos, créanme que es la primera que se la cobra y con intereses, pero intereses muy caros." Es una formulación que conecta directamente con el fenómeno de desafección política que esta cobertura ya ha documentado en distintas mediciones de opinión pública durante toda la sesión: la percepción de que la élite política, sin importar su color, opera bajo reglas distintas a las del resto de la ciudadanía, alimenta un descontento que tarde o temprano se traduce en castigo electoral.
La apertura hacia la oposición: "Si nos presentan buenas ideas, las vamos a apoyar"
Más allá del caso Grau, Parisi aprovechó la instancia para posicionar a su partido como un actor dispuesto a evaluar iniciativas provenientes de cualquier sector político, incluida la oposición de izquierda al gobierno de Kast: "Si nos presentan buenas ideas nosotros la vamos a apoyar. A nosotros nos interesa ser propositivos y creemos que falta esa instancia de diálogo."
Reivindicó además, citando encuestas, el posicionamiento de su partido como la única fuerza de centro genuina del espectro político actual: "Si usted ve, el único partido de centro, de acuerdo a las encuestas que me hicieron tanto daño, dice que somos nosotros. Nosotros queremos seguir por esa senda y decirle a la oposición que si presentan un buen proyecto estoy seguro que los diputados lo van a evaluar en su contexto, de todas maneras."
Lo que este pronóstico confirma sobre el cierre de todo este proceso
La predicción de Parisi llega en el mismo momento en que esta cobertura ya documentó, episodio por episodio, el desgaste sistemático del bloque que impulsó originalmente el libelo: la inhabilitación de Cruz-Coke, la decisión de Mirosevic de quedarse específicamente a votar en contra, las dudas confirmadas sobre Ossandón —quien efectivamente declaró que habría votado en contra de haber estado presente—, y la incertidumbre persistente sobre los senadores demócratas Walker y Calisto.
Que sea precisamente el líder del partido cuyo bloque resultó decisivo para la aprobación del libelo en la Cámara de Diputados quien hoy anticipe públicamente su fracaso en el Senado, confirma que la aritmética que esta cobertura ha seguido con tanto detalle durante las últimas semanas apunta, según el propio cálculo político de uno de sus actores más relevantes, hacia el mismo desenlace que las dudas acumuladas en Chile Vamos ya venían anticipando: la salvación de Grau en la Cámara Alta, pese a su condena política casi unánime en la Cámara Baja apenas días antes.