"NO ABSORBEMOS VALORES EN SUELO EXTRANJERO": EL JEFE DEL SHIN BET QUIERE CANCELAR LOS VIAJES A LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN EN POLONIA, Y YA CANCELÓ EL MES DEL ORGULLO DE LA AGENCIA
El jefe del Shin Bet, David Zini, discutió esta semana en varias reuniones internas la posibilidad de cancelar los viajes que la agencia organiza a Polonia, cuyo objetivo es que los empleados vean de primera mano los campos de concentración y comprendan la magnitud del Holocausto. Según un reporte de N12, Zini declaró en esas reuniones: "No absorbemos valores en suelo extranjero." La decisión se conoce apenas una semana después de que el propio Zini cancelara el evento anual del Mes del Orgullo de la agencia y otros programas relacionados, además de ordenar transferir la totalidad del presupuesto destinado a esas actividades hacia el presupuesto general de la organización.
La justificación oficial: "una serie de consideraciones éticas"
Ante las consultas generadas por el reporte de N12, el Shin Bet emitió una declaración oficial que matiza, sin negar, la decisión de Zini: "Actualmente se está debatiendo la cuestión de la partida de una delegación hacia Polonia, teniendo en cuenta una serie de consideraciones éticas." La organización añadió que Zini consideraba "de gran importancia preservar la memoria del Holocausto", una afirmación que busca distanciar la decisión de cualquier lectura que sugiera indiferencia hacia esa memoria histórica.
El comunicado vinculó además esta revisión con otra iniciativa del jefe del servicio: examinar la organización de un viaje israelí a las comunidades de Gaza "como parte del proceso de rectificación y de inculcar las lecciones y el legado de aquel amargo y precipitado día en el que no cumplimos con nuestra misión" —una referencia directa y explícita, desde la propia agencia de seguridad, al fracaso del 7 de octubre de 2023, que sigue siendo, según confirma este mismo comunicado, una herida institucional abierta dentro del Shin Bet.
La organización cerró su declaración con un llamado que merece destacarse por su tono defensivo: "Debemos abstenernos de difamar y filtrar información tendenciosa que perjudique el diálogo interno abierto que ha existido dentro de la organización a lo largo de los años" —una respuesta que sugiere que la propia agencia percibe el reporte de N12 como una filtración interna no autorizada, antes que como una comunicación institucional planificada.
El antecedente que cambia el contexto: la cancelación del Mes del Orgullo
Este episodio sobre los viajes a Polonia no puede leerse de manera aislada del precedente que la propia N12 ya había reportado la semana anterior: Zini canceló el evento anual del Mes del Orgullo del Shin Bet, así como otros planes relacionados con esa conmemoración. Según fuentes citadas en ese reporte previo, los preparativos para el evento ya estaban en una etapa avanzada cuando los propios organizadores fueron notificados de la cancelación, sin que se les proporcionara ninguna explicación clara sobre los motivos.
Los planes cancelados incluían, según esas mismas fuentes, un rango amplio de actividades: desde cambios en los protectores de pantalla del sistema informático interno y la colocación de una pancarta conmemorativa en las pantallas, hasta la distribución de pegatinas y la exhibición de banderas del orgullo durante todo el mes. El jefe de Recursos Humanos del Shin Bet recibió además la orden de transferir la totalidad del presupuesto que estaba destinado a eventos y programas relacionados con el Orgullo LGBTQ+ hacia el presupuesto general de la organización, lo que confirma que la decisión tuvo, además de un componente simbólico, una consecuencia presupuestaria concreta y medible.
Lo que ambas decisiones, leídas juntas, sugieren sobre la conducción de Zini
Es importante, con el mismo rigor que esta cobertura aplica siempre, no extrapolar más allá de lo que los hechos confirmados permiten sostener. Lo que sí es razonable señalar, a partir de la secuencia cronológica de ambos episodios —la cancelación del Mes del Orgullo hace una semana, y ahora la revisión de los viajes educativos sobre el Holocausto— es que ambas decisiones forman parte de una misma línea de conducción institucional bajo la jefatura de Zini, orientada a reducir o eliminar actividades que, en distintos planos —uno relacionado con diversidad e inclusión, el otro con educación histórica fuera de Israel—, no se consideran, según su propia declaración, prioritarias para la misión central de la agencia.
La frase "no absorbemos valores en suelo extranjero" es, en ese sentido, una declaración de principio que trasciende el caso específico de los viajes a Polonia: sugiere una visión institucional según la cual la formación valórica de los funcionarios del Shin Bet debe ocurrir dentro de Israel, no a través de experiencias educativas en el exterior, sin importar la naturaleza específica de esas experiencias.
El contexto más amplio: la memoria del 7 de octubre, todavía sin resolver
Lo que el propio comunicado del Shin Bet revela, casi de manera incidental, es que la agencia sigue procesando institucionalmente su propia responsabilidad en las fallas de inteligencia y prevención que antecedieron al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 —el mismo episodio que esta cobertura, conforme a su línea editorial de fiscalización crítica hacia la conducción del Estado de Israel en los hechos previos y posteriores a esa fecha, ha señalado como una falla institucional de la mayor gravedad que las propias autoridades de seguridad israelíes todavía no han terminado de asumir públicamente con todas sus consecuencias.
Que el propio Shin Bet describa ese día como uno "en el que no cumplimos con nuestra misión", y que vincule explícitamente esa autocrítica con la revisión de los viajes a Polonia y con una eventual visita a las comunidades de Gaza afectadas, sugiere que la conducción actual de la agencia, bajo Zini, está efectivamente procesando ese fracaso, aunque la forma concreta en que lo está haciendo —cancelando viajes educativos sobre el Holocausto, en lugar de fortalecer mecanismos de prevención de inteligencia— plantea preguntas legítimas sobre si esas decisiones responden efectivamente al objetivo declarado de "rectificación" institucional, o si reflejan, más bien, una agenda distinta dentro de la conducción del organismo.