"NO AUTORICÉ LA IMAGEN": VODANOVIC Y EL ARTE DE AUTORIZAR SIN AUTORIZAR
"NO AUTORICÉ LA IMAGEN": VODANOVIC Y EL ARTE DE AUTORIZAR SIN AUTORIZAR
Subtítulo: La presidenta del Partido Socialista apareció en video anunciando la distribución de panfletos con la imagen distorsionada del presidente Kast y la frase "Kast miente". Cuando estalló la polémica, dijo que no había autorizado la imagen y que reconocía el error. Pero el video existe. La pregunta no es si hubo error: es si hubo cálculo.
En política, hay dos tipos de errores. El primero es el error genuino: algo que ocurre sin que nadie lo haya previsto, sin participación consciente del líder, sin cálculo previo. El segundo es el error conveniente: algo que se hace, que genera consecuencias no deseadas, y que se denomina "error" únicamente cuando el costo supera el beneficio esperado.
El caso del panfleto del Partido Socialista contra el presidente José Antonio Kast pertenece, con toda evidencia, a la segunda categoría.
El sábado 7 de junio de 2026, la presidenta del PS y senadora Paulina Vodanovic publicó en X la siguiente declaración: "El folleto: no autoricé la imagen y respetamos la institucionalidad de nuestro país, no será distribuido. Se lo hice saber ayer al ministro del Interior. Reconocemos el error."
Cuatro líneas. Cuatro afirmaciones. Y un problema central que las cuatro líneas no resuelven: existe un video en que la propia Vodanovic anuncia, con entusiasmo y en compañía de otros militantes del PS, la distribución de esos mismos panfletos para el día 13 de junio. Vodanovic habla en el video sobre la necesidad de "informar a la ciudadanía" sobre los efectos de la megarreforma. Describe los panfletos como parte de una campaña nacional de distribución a diferentes regiones del país.
Ese video no muestra a una presidenta de partido que desconocía lo que sus militantes estaban haciendo. Muestra a una presidenta de partido que estaba al frente de la operación.
EL PANFLETO: QUÉ DECÍA Y POR QUÉ IMPORTA
El panfleto en cuestión fue elaborado por militantes del Partido Socialista en el contexto de la campaña de oposición a la megarreforma del gobierno Kast, aprobada en general por la Cámara de Diputados el 20 de mayo con 90 votos a favor. Los folletos distorsionaban la imagen del presidente Kast acompañada del enunciado "Kast miente".
La distorsión de la imagen presidencial es el elemento que generó la reacción institucional más fuerte. El biministro Claudio Alvarado fue directo: "La crítica política es legítima y bienvenida. Utilizar la imagen presidencial para denostar, en publicaciones oficiales del PS, se distancia de las reglas básicas de respeto y del cuidado de las formas en la convivencia democrática."
Es una distinción que merece ser subrayada. Nadie en el gobierno cuestionó el derecho del PS a oponerse a la megarreforma ni a comunicar esa oposición a la ciudadanía. El problema no era el contenido político del panfleto: era la forma. Distorsionar la imagen de un presidente en ejercicio en una publicación oficial de un partido político no es crítica democrática. Es propaganda de demolición personal que cruza una línea que los propios militantes socialistas conocen bien, dado que la aplicaron vigorosamente cuando eran gobierno y la oposición atacaba a Boric en términos similares.
La bancada de diputados de Renovación Nacional fue más allá de la crítica y solicitó al Servicio Electoral fiscalizar el eventual uso de recursos públicos en la propaganda impresa del PS. Es una pregunta legítima: si el partido utilizó financiamiento con origen en dineros públicos para producir y distribuir material de propaganda política que incluye la imagen distorsionada del presidente, hay un problema que va más allá del mal gusto.
LA DECLARACIÓN DE VODANOVIC: UN ANÁLISIS LÍNEA A LÍNEA
La declaración pública de Vodanovic merece ser analizada con la precisión que corresponde a un documento político de esta naturaleza.
"No autoricé la imagen." Esta afirmación es la más problemática a la luz del video. Si Vodanovic estaba en el video anunciando la distribución del panfleto, ¿cómo es posible que no haya autorizado la imagen que aparecía en ese panfleto? Hay tres posibilidades lógicas. Primera: Vodanovic autorizó el panfleto sin ver la imagen específica que incluía, lo cual revelaría una negligencia de gestión notable en la presidenta de un partido político que está coordinando una campaña nacional. Segunda: Vodanovic vio la imagen, la aprobó, y luego afirma no haberla autorizado porque las consecuencias políticas fueron mayores de lo esperado. Tercera: alguien en el PS modificó la imagen después de que Vodanovic aprobara una versión diferente del material, sin comunicárselo. La tercera opción es la más benévola y también la menos creíble dado el contexto.
"Respetamos la institucionalidad de nuestro país, no será distribuido." Esta frase es la declaración de respeto institucional que cualquier líder político pronuncia cuando retrocede ante una acción que generó consecuencias no deseadas. Es correcta en su contenido y es, simultáneamente, la confirmación de que el panfleto era institucional mente problemático, lo cual debería haber sido evidente antes de producirlo.
"Se lo hice saber ayer al ministro del Interior." Este detalle es significativo. Vodanovic no esperó a que el gobierno tomara medidas formales: fue proactiva en comunicarle a Alvarado que el panfleto no sería distribuido. Es un gesto de gestión de crisis bien ejecutado. También es la confirmación de que Vodanovic entendía perfectamente la gravedad del asunto.
"Reconocemos el error." El plural es relevante. No "reconozco mi error", sino "reconocemos el error." Es la forma en que un líder político distribuye la responsabilidad hacia el colectivo cuando el error es demasiado evidente para negarlo pero demasiado personal para asumirlo en primera persona del singular.
EL CONTRAATAQUE: "QUE NO LO USEN COMO PRETEXTO"
Pero Vodanovic no se limitó a reconocer el error y cerrar el capítulo. Agregó una frase que revela la verdadera operación política detrás de la declaración: "Ojalá la derecha no se asile en un pretexto para insistir en la mala reforma, en los recortes y en la de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau."
Es un movimiento clásico de la política chilena que la izquierda ejecuta con notable destreza: reconocer el error propio con una mano y contraatacar con la otra. El mensaje implícito es: sí, nos equivocamos con el panfleto, pero eso no cambia que la megarreforma es mala, que hay recortes y que la acusación constitucional contra Grau es legítima.
Hay que leer esto con atención porque revela la estrategia de fondo del PS ante la megarreforma. Vodanovic sabe que el voto del PS en el Senado sobre la megarreforma es uno de los más vigilados del proceso legislativo. Su partido tiene una posición de rechazo total que ella misma ha defendido. El panfleto era parte de una campaña más amplia para generar presión ciudadana contra la reforma antes de que llegue al Senado.
Cuando el panfleto explotó en su cara, Vodanovic tuvo que retroceder. Pero se aseguró de que el retroceso no se leyera como debilidad en la posición de fondo sobre la megarreforma. "Reconocemos el error" en la forma. "No dejen que esto los distraiga del fondo" en el contenido político.
Es política. Y es bastante buena política, en términos técnicos, aunque descanse sobre una contradicción que el video deja expuesta.
LA MEGARREFORMA: EL CONTEXTO QUE LO EXPLICA TODO
Para entender por qué el PS llegó al punto de producir panfletos con la imagen distorsionada del presidente, hay que entender el contexto de la megarreforma y la posición del PS en el tablero del Senado.
La megarreforma fue aprobada en general en la Cámara el 20 de mayo con 90-59-1. El gobierno necesita 26 votos en el Senado para aprobarla. Tiene una base de aproximadamente 23 votos seguros. Kaiser del PNL daría el voto 24. Walker y Calisto, exdemocratacristianos, darían el 25. El voto 26, el decisivo, es el de Pedro Araya del PPD.
En ese escenario ajustado, el voto de Vodanovic como senadora del PS es un voto de rechazo total declarado. El PS no solo vota en contra: está activando una campaña nacional para presionar a otros senadores, incluyendo a los que están en la zona gris, para que rechacen también.
El panfleto era parte de esa campaña. No era un accidente de militantes entusiastas que actuaron solos. Era material de una operación política coordinada desde la cúpula del partido para generar presión ciudadana antes de la votación en el Senado.
Cuando Vodanovic dice "ojalá la derecha no use esto como pretexto", lo que está diciendo en realidad es: el panfleto específico era un error de forma, pero la campaña contra la megarreforma continúa y no vamos a detenernos porque nos pillaron con una imagen inconveniente.
EL PATRÓN PS: ACCIÓN, ESCÁNDALO, RETROCESO, CONTRAATAQUE
El episodio del panfleto no es la primera vez que el PS ejecuta este patrón. Es un partido que ha desarrollado una notable habilidad para empujar los límites de lo aceptable en la confrontación política, retroceder cuando el costo supera el beneficio, y luego presentar el retroceso como prueba de su propio respeto institucional.
Durante el gobierno de Boric, el mismo PS que hoy distribuye panfletos con la imagen distorsionada de Kast fue parte de un gobierno que produjo el peor escándalo de corrupción desde los Convenios, que cubrió el caso Monsalve con silencios institucionales durante meses, y que gestionó con pantalones largos la crisis de INDAP y los créditos a cultivadores de marihuana.
El PS de Vodanovic llega a esta batalla contra la megarreforma con el capital moral erosionado de quien fue parte del gobierno que la ciudadanía rechazó en las urnas. Eso no le quita el derecho de oponerse a la reforma ni de hacer campaña contra ella. Le quita la autoridad moral para presentarse como el defensor de la democracia y la institucionalidad cuando su propio panfleto distorsiona la imagen del presidente democráticamente electo.
LO QUE REVELÓ EL EPISODIO
Más allá de los panfletos y las declaraciones, el episodio reveló varias cosas que merecen registro.
Reveló que el PS está dispuesto a ir bastante lejos en su campaña contra la megarreforma, incluyendo cruzar líneas de forma que luego debe reconocer públicamente como errores. Eso dice algo sobre la desesperación con que el partido está enfrentando una reforma que, si se aprueba, cambiará estructuralmente el Estado chileno en una dirección que el PS considera inaceptable.
Reveló que Claudio Alvarado, biministro Interior-Segegob, está atento y reacciona rápido. Su declaración fue precisa, calibrada y efectiva: no exageró, no amenazó, no personalizó más de lo necesario. Simplemente describió el problema con exactitud y dejó que el PS cargara con el costo político de la reacción.
Reveló que RN, al solicitar al Servel que fiscalice el uso de recursos públicos, está dispuesta a usar los instrumentos institucionales disponibles para poner costo a este tipo de acciones. Es una señal de que la coalición de gobierno no va a dejar pasar estos episodios en silencio.
Y reveló, finalmente, que el voto sobre la megarreforma en el Senado está generando una presión política que empuja a todos los actores hacia posiciones más extremas de lo que el debate parlamentario normal requeriría. Eso es una señal de alarma. Las reformas estructurales que se aprueban en ese clima de confrontación máxima tienden a generar resistencias implementativas que duran décadas.
El panfleto de Vodanovic fue un error. Lo que reveló sobre el estado de la política chilena a semanas de la votación más importante de la legislatura es mucho más preocupante que el panfleto mismo.
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