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NO LA RECIBIÓ XI JINPING — UNA SEÑAL: BACHELET EN CHINA PARA CONSEGUIR VOTOS PARA LA ONU, PERO EL GIGANTE ASIÁTICO LE MANDA AL VICEPRESIDENTE

NO LA RECIBIÓ XI JINPING — UNA SEÑAL: BACHELET EN CHINA PARA CONSEGUIR VOTOS PARA LA ONU, PERO EL GIGANTE ASIÁTICO LE MANDA AL VICEPRESIDENTE

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by Redacción VDI Global

Michelle Bachelet está en campaña para presidir la Organización de Naciones Unidas. Recorrió Francia, donde se reunió con el canciller brasileño Mauro Vieira y con el presidente Emmanuel Macron. Luego viajó a China, la potencia con asiento permanente en el Consejo de Seguridad y uno de los votos más codiciados en cualquier proceso de selección de liderazgo de organismos multilaterales. Y en Beijing, para recibirla, China no envió a Xi Jinping.

Envió al vicepresidente Han Zheng.

En el lenguaje del protocolo diplomático, ese detalle no es menor. Es, en realidad, una declaración política encubierta en lenguaje de cortesía. Y para entender por qué, hay que entender cómo funciona el ceremonial en la República Popular China.

El lenguaje del protocolo: lo que el rango del receptor comunica

China es una de las potencias mundiales donde el protocolo diplomático es más deliberado y más cargado de significado político. Cada reunión, cada rango del funcionario que recibe a un visitante extranjero, cada comunicado posterior, está calibrado para transmitir un mensaje sobre la importancia que Beijing le asigna al interlocutor y a sus objetivos.

Cuando China quiere señalar apoyo inequívoco a un candidato o iniciativa, Xi Jinping lo recibe personalmente. Así lo hizo con múltiples líderes mundiales cuyos proyectos Beijing quería respaldar con el peso del máximo poder del Estado chino. Cuando China quiere mostrar interés pero no compromiso, envía al Primer Ministro. Cuando quiere mostrar respeto pero mantener distancia, envía al vicepresidente.

Michelle Bachelet fue recibida por el vicepresidente Han Zheng. Eso no es una humillación diplomática — Han Zheng es el segundo funcionario de mayor rango en el Estado chino — pero tampoco es el respaldo inequívoco que Bachelet necesita de Beijing para su candidatura. Es China diciendo: "te escuchamos, valoramos la relación, pero todavía no decidimos."

Lo que Bachelet dijo y lo que no dijo

La propia Bachelet describió el encuentro con el vocabulario del optimismo diplomático que caracteriza todas sus declaraciones públicas en esta campaña. "Conversamos sobre la importancia de fortalecer el multilateralismo y el papel de las Naciones Unidas frente a los desafíos globales." "Valoro el compromiso de China con los principios de la Carta de la ONU." "Coincidimos en la necesidad de seguir fortaleciendo el sistema multilateral."

Lo que Bachelet no dijo — y que merece ser señalado — es si China confirmó su apoyo a su candidatura. Porque el lenguaje del comunicado de su reunión con Han Zheng es exactamente el mismo lenguaje genérico que cualquier diplomático chino usa con cualquier visitante extranjero de cierta relevancia: acuerdo sobre multilateralismo, apoyo a los principios de la Carta de la ONU, voluntad de fortalecer el sistema. No hay en ese comunicado ninguna señal de que China haya dicho "apoyamos tu candidatura."

Eso, en el contexto de que China la recibió con el vicepresidente y no con el Presidente, refuerza la lectura: Bachelet fue a Beijing a conseguir un apoyo que aún no tiene.

El contexto de la candidatura: por qué China importa tanto

Para presidir la ONU —o más precisamente, para ser elegida Secretaria General de la ONU, que es el cargo que Bachelet está buscando— se requiere la recomendación del Consejo de Seguridad antes de ser aprobada por la Asamblea General. Y en el Consejo de Seguridad, los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China— tienen poder de veto. Cualquiera de ellos puede bloquear una candidatura con un solo voto negativo.

China es el miembro permanente cuya posición Bachelet más necesita asegurar y más dificultades tiene para conseguir. La razón es su historial reciente como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU: su informe sobre Xinjiang —que documentó "posibles crímenes de lesa humanidad" en el tratamiento chino de la minoría uigur— fue publicado en los últimos días de su mandato en 2022, en medio de polémica sobre si su despacho había cedido a presiones chinas para suavizarlo o retrasarlo. Ese episodio dejó una relación con Beijing que es, en el mejor de los casos, ambigua.

Bachelet necesita a China. China no necesita a Bachelet. Esa asimetría es la que explica por qué fue el vicepresidente quien la recibió, no Xi Jinping.

El expediente de Bachelet y la pregunta que la ONU debería hacerse

VDI Global tiene una posición editorial clara sobre la candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU, y la expresamos con la misma franqueza con que analizamos cualquier otro actor político.

Michelle Bachelet tiene un expediente como Alta Comisionada que incluye episodios documentados de inacción o actuación tardía frente a violaciones de derechos humanos de regímenes amigos de la izquierda latinoamericana. Cuba, Venezuela y Nicaragua —regímenes que en su momento contaron con la simpatía del Partido Socialista chileno y del ecosistema político que Bachelet representa— no recibieron durante su mandato el mismo escrutinio que democracias imperfectas del otro lado del espectro político. El informe sobre Venezuela fue tardío y considerado insuficiente por organizaciones de derechos humanos independientes. El informe sobre Xinjiang llegó en los últimos días de su mandato, después de años de demoras que muchos atribuyeron a presiones chinas.

Que esa misma Bachelet ahora viaje a Beijing a buscar el voto chino para presidir la ONU —y que China la reciba con el vicepresidente en lugar de con Xi— es una ironía que no puede pasarse por alto: la figura que fue cuestionada por su deferencia hacia Beijing durante su mandato en derechos humanos, ahora necesita el apoyo de Beijing para su siguiente escalón de poder internacional. Y Beijing le manda al número dos.

La gira europea: Macron sí, pero ¿con qué sustancia?

Antes de China, Bachelet se reunió en Francia con el canciller brasileño Mauro Vieira —que refleja el apoyo del gobierno de Lula, uno de sus aliados más consistentes en el Grupo de Puebla y el Foro de São Paulo— y con el presidente Emmanuel Macron. Francia es miembro permanente del Consejo de Seguridad y su apoyo es necesario. Que Macron la haya recibido personalmente es más significativo que la recepción china: Francia está más claramente en la columna del "posible apoyo."

Pero el proceso de selección del Secretario General de la ONU no es una elección mayoritaria. Es un proceso donde los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad deben llegar a un consenso suficiente. Y con China en el estado de "todavía evaluando" que la recepción con el vicepresidente sugiere, la candidatura de Bachelet tiene una variable crítica sin resolver.

Lo que esto dice del progresismo latinoamericano y la geopolítica

La gira de Bachelet —Chile, Francia, China— es también una ilustración perfecta del proyecto político del progresismo latinoamericano en el ámbito global: construir una posición de influencia internacional apoyada en una coalición que combina la izquierda europea, el bloque BRICS y los organismos multilaterales como plataformas de poder.

Bachelet encarna ese proyecto con una coherencia que merece reconocimiento aunque VDI Global no la comparte: fue presidenta de Chile dos veces, dirigió ONU Mujeres, fue Alta Comisionada de Derechos Humanos, y ahora aspira a la Secretaría General. Es el curriculum del internacionalismo progresista en su versión más completa.

El problema es que ese curriculum también incluye los episodios que China conoce —el informe sobre Xinjiang— y que la derecha chilena y los críticos de su gestión en derechos humanos también conocen. No es una candidata sin cuestionamientos. Es una candidata con un expediente complejo que diferentes actores interpretan de manera diferente según sus intereses.

Desde Israel, donde VDI Global opera, hay una perspectiva adicional que importa: la ONU tiene un problema histórico de sesgo anti-israelí que ningún Secretario General de la era reciente ha enfrentado con la firmeza que requiere. El récord de Bachelet como Alta Comisionada frente a las resoluciones sobre Israel —que siguen siendo desproporcionadas respecto a cualquier otro conflicto en el mundo— no genera confianza de que su eventual secretaría general abordaría ese sesgo con equidad.

La posición de VDI Global

Michelle Bachelet fue a Beijing a buscar el voto de China para presidir la ONU. China la recibió con el vicepresidente Han Zheng. No con Xi Jinping. En el lenguaje del protocolo diplomático, eso no es un sí. No es tampoco un no. Es un "todavía no decidimos" que deja a Bachelet sin el respaldo más importante de su campaña. El progresismo latinoamericano que ella representa necesita a China. Y China, por ahora, le envía al número dos.

🌍 Si este informe te aportó perspectiva que no encontrarás en los medios convencionales, hay mucho más esperándote en VDI Global. Analizamos Chile y el mundo todos los días.

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