SANTIAGO ENFRENTA LA AMENAZA DE LAS PEORES LLUVIAS EN CASI 40 AÑOS: EL RÉCORD HISTÓRICO QUE PODRÍA QUEDAR SOLO POR DEBAJO DEL DE 1987
Santiago no registraba un evento de lluvias de esta magnitud desde julio de 1987, según confirmó la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), en momentos en que el sistema frontal que afecta al país desde el jueves ya deja un saldo preliminar de cuatro fallecidos, 2.521 aislados y 673 albergados a nivel nacional. Para la Región Metropolitana, la propia DMC proyecta que entre este jueves y el sábado por la
mañana caerán entre 115 y 165 milímetros de agua, un rango que, de acercarse a su límite superior, dejaría a este evento apenas por debajo del récord histórico de 181,7 mm registrado entre el 13 y el 15 de julio de 1987, superando incluso otros temporales emblemáticos como los de 1926 (134,5 mm) y 1984 (128,7 mm), según los registros de la estación Quinta Normal, que datan desde 1914.
Un mes de julio que pasó de la sequía al récord en cuestión de días

El contraste climático de este mes es notable: el 21 de junio se inició el invierno en Santiago, y la capital experimentó la estación más fría del año con temperaturas aún cálidas y una pésima calidad del aire. En ese contexto, julio se anotaba como uno de los meses más secos del que se tenía registro en la capital, hasta esta semana, cuando —al igual que en varios otros puntos del país— se instaló un fuerte temporal producto de un fenómeno climático cuya alerta se mantenía vigente al menos hasta la mañana del sábado.
Ese vuelco es evidente en los propios registros de la estación Quinta Normal: el acumulado mensual de julio de este año llegaba a 81,1 mm hasta las 20:30 horas del viernes, muy por debajo de los 354,9 mm registrados en 1987, pero también considerablemente por debajo del promedio histórico normal para todo el mes, que es de 50,4 mm según el período climatológico de referencia 1991-2020 —cifra que, pese a todo, ya fue superada por el evento actual en un solo episodio de 72 horas.
Los números que preocupan: 115 a 165 mm en un solo evento
Para dimensionar la relevancia de esta proyección, basta comparar los acumulados en 72 horas de los eventos más intensos registrados en julio en la capital: el pronóstico actual de 115 a 165 mm se ubica muy cerca del récord de 1987 (181,7 mm), muy por encima de 1926 (134,5 mm) y de 1984 (128,7 mm). Es decir, este evento no es simplemente uno más dentro de la variabilidad normal del invierno santiaguino, sino que podría convertirse en el segundo evento de lluvia más intenso registrado en la capital en 112 años de mediciones.
Talagante: la zona más afectada de la Región Metropolitana
Entre las comunas más golpeadas, Talagante concentra la mayor preocupación de las autoridades. Senapred emitió ayer por la tarde una nueva alerta de evacuación para el sector del Campamento Ribera del Río Mapocho, a raíz de la crecida del caudal, con más de cien personas abandonando el lugar. De acuerdo con Senapred, hasta ayer por la tarde se reportaban 206 personas damnificadas y 20 viviendas con daño menor en esa comuna.
En Cerrillos, las autoridades iniciaron una evacuación preventiva para cerca de 600 personas en la toma Nuevo Amanecer, contigua a la Ruta 78, a raíz de posibles deslizamientos. Medidas similares se aplicaron en Puente Alto y Lampa.
El colapso urbano: cortes, semáforos apagados y calles anegadas
Las intensas precipitaciones provocaron durante la noche una serie de efectos en cadena: pasadas las 20:00 horas, la región registraba unos 68 mil clientes sin servicio eléctrico, además de evacuaciones, semáforos apagados y problemas de transporte público, sumados a la muerte de un hombre en Cerro Navia, quien recibió una descarga eléctrica en un paradero la noche del jueves.
Según el reporte de las 18:00 horas del Ministerio de Transportes, en la región se registraban 41 cruces semaforizados apagados a causa del temporal. Las lluvias generaron además problemas viales relevantes: en Maipú se desvió el tránsito en la avenida Pajaritos por acumulación de agua; en Puente Alto se modificó el trayecto de la locomoción colectiva entre Nemesio Vicuña y Troncal San Francisco; en Huechuraba, el desborde del Canal Los Choros inundó la calzada de avenida El Guanaco Norte al oriente de Santa Marta, provocando otros desvíos adicionales. Se ordenó además, a partir de las 20:00 horas, el cierre preventivo de la Cuesta Pie Andino, en la Ruta 19 en Colina, para evitar la circulación vehicular.
El transporte ferroviario, también afectado
En el caso de los ferrocarriles, cuyos servicios durante la jornada presentaron alteraciones, EFE Valparaíso se mantenía operativo solo entre Miramar y Limache hasta la tarde de ayer, evidenciando que el impacto del sistema frontal no se limita a la vialidad, sino que alcanza también a la infraestructura de transporte interurbano en la Región de Valparaíso.
El monitoreo del agua potable: sin episodios de turbiedad, por ahora
Desde Aguas Andinas, el director de Clientes y Desarrollo Comercial, Eugenio Rodríguez, señaló que las plantas de producción operaban al 100% de su capacidad y descartó turbiedad hasta el momento: "estamos monitoreando también de manera permanente el estado de la cuenca y los ríos Maipo y Mapocho, que abastecen de suministro a la Región Metropolitana y, por el momento, no se han dado episodios de turbiedades que alteren la producción de agua potable". Se trata de un dato relevante en el contexto de un evento de esta magnitud, ya que en eventos anteriores de lluvia intensa en la capital, el colapso de la calidad del agua potable por turbiedad ha sido uno de los efectos más disruptivos para la vida cotidiana de millones de personas.
La lectura de fondo: no es solo cuánto llueve, sino cómo y dónde
El geógrafo del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden) y miembro de Riesgo Cero, Simón Inzunza, ofreció la explicación más relevante para entender por qué un evento de esta magnitud genera tanto colapso en la capital: "no siempre se trata de que llueva más, sino de cómo y dónde impacta. Una gran cantidad de agua concentrada en pocas horas sobre una ciudad altamente impermeabilizada, con infraestructura diseñada para condiciones históricas y con una elevada exposición de personas y servicios, puede desencadenar un verdadero colapso urbano".
Inzunza fue además explícito respecto del riesgo adicional que representan los vientos asociados a este sistema frontal: "si al sistema frontal se suman vientos intensos, también aumenta el riesgo de caída de árboles y cortes de suministro eléctrico" —exactamente el patrón que ya se observó en el sector de Balmaceda con Amunátegui, donde la caída de árboles generó cortes de luz, y que las autoridades atribuyen en parte a la muerte registrada en Cerro Navia.
La recomendación técnica: invertir en drenaje urbano antes de que llegue la próxima temporada
Consultado sobre las medidas de fondo necesarias para evitar que Santiago repita este tipo de colapso en futuros eventos, Inzunza fue categórico: "es necesario fortalecer los sistemas de drenaje urbano, asegurando la limpieza periódica de sumideros, colectores y canales antes de la temporada". Sin embargo, matizó que esa mantención "por sí sola no es suficiente. También se requiere invertir en infraestructura capaz de responder a las nuevas condiciones climáticas".
Por qué esta recomendación no puede quedar en el olvido cuando pase la emergencia
Esta columna considera que la advertencia de Inzunza debe leerse como algo más que una recomendación técnica de coyuntura: Santiago ya experimentó, según reconoce la propia DMC, "uno de los episodios de lluvia más intensos registrados durante un mes de julio en Santiago, desde 1914". Que la infraestructura de drenaje urbano de la capital siga diseñada, en gran medida, para condiciones climáticas de hace varias décadas, mientras la frecuencia de eventos de precipitación extrema parece intensificarse, es un problema de planificación de largo plazo que trasciende a cualquier administración específica. La responsabilidad de invertir en esa infraestructura no puede diluirse una vez que las aguas bajen y la atención pública se desplace hacia el siguiente tema noticioso: la mantención de sumideros, colectores y canales, y la modernización de la red de drenaje, deben ser una prioridad presupuestaria sostenida en el tiempo, no una reacción posterior a cada temporal que sorprende a la ciudad.
Los carros del Ejército en Talagante: la imagen que resume la emergencia
El despliegue de vehículos blindados del Ejército en las labores de auxilio en Talagante —una escena que normalmente se asocia a contextos de orden público, no de asistencia climática— grafica con claridad la magnitud del desafío logístico que enfrentaron las autoridades para llegar hasta zonas aisladas por la crecida de cauces y el colapso de accesos viales, reforzando la lectura de que este evento exigió, y sigue exigiendo, el despliegue de prácticamente todas las capacidades operativas disponibles del Estado.