SI ESTOS SON LOS MEJORES EVALUADOS, CON RAZÓN EL PAÍS ESTÁ COMO ESTÁ: LA CADEM CORONA A VODANOVIC, SICHEL, DESBORDES Y TOLEDO, MIENTRAS BORIC SIGUE SIENDO EL PRINCIPAL REFERENTE OPOSITOR CON SOLO 25% DE MENCIONES
La última encuesta Plaza Pública de Cadem ubica al alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, como la figura política mejor evaluada del país, con 64% de imagen positiva. Le siguen los alcaldes Sebastián Sichel (Ñuñoa, 59%), Mario Desbordes (Santiago, 53%) y Matías Toledo (Puente Alto, 52%). El expresidente Gabriel Boric mantiene un 43% de imagen positiva y aparece como el principal referente de la oposición al gobierno de Kast, según el 25% de los encuestados que lo mencionó, muy por delante de Jeannette Jara (16%). En el otro extremo, Pablo Longueira (25%), Javier Macaya (24%) y el presidente del PC, Lautaro Carmona (16%), concentran las peores evaluaciones.
El podio: cuatro alcaldes, ningún ministro, ningún parlamentario
La fotografía que entrega esta medición de Cadem es, en sí misma, un diagnóstico elocuente sobre dónde reside hoy la legitimidad política en Chile, y dónde no. Las cuatro figuras mejor evaluadas del país son, sin excepción, alcaldes: Tomás Vodanovic en Maipú con 64%, Sebastián Sichel en Ñuñoa con 59%, Mario Desbordes en Santiago con 53%, y Matías Toledo en Puente Alto con 52%.
No hay, entre los primeros cuatro lugares de este ranking, ningún ministro del actual gobierno, ningún parlamentario de cualquier bancada, ningún dirigente de partido. La gestión municipal directa, visible y cotidiana —la que se mide en seguridad de barrio, limpieza de calles, gestión de permisos y atención presencial— sigue siendo, según esta medición, la única instancia de la política chilena capaz de generar niveles de aprobación superiores al 50%.
Vale la pena notar, además, la diversidad ideológica de ese podio: Vodanovic es una de las cartas presidenciales que el Frente Amplio ya empezó a proyectar, según documentó esta cobertura en el informe sobre el Congreso Ideológico de ese partido. Sichel es una figura de trayectoria errática que pasó por la centroderecha, la candidatura presidencial de 2021 y hoy gestiona Ñuñoa con resultados que la ciudadanía valora. Desbordes proviene de RN y encabeza la gestión de la comuna de Santiago. Toledo, en Puente Alto, representa una figura más local y menos asociada a las disputas ideológicas nacionales. Que estos cuatro perfiles tan distintos compartan el podio de aprobación sugiere que la ciudadanía está premiando, por sobre cualquier etiqueta partidaria, la gestión territorial concreta.
Boric, Bachelet y la paradoja del expresidente mejor evaluado que su propio sector
El dato que conecta directamente con el título de este informe es la persistencia de Gabriel Boric como una figura de alta valoración relativa, con 43% de imagen positiva, superado solo por Michelle Bachelet entre las figuras de mayor reconocimiento nacional, con 48%.
Esta cifra merece ser leída en el contexto exacto que esta cobertura ha documentado de manera exhaustiva durante las últimas semanas: el mismo Boric cuyo gobierno dictó el memorándum que flexibilizó con efecto retroactivo los controles documentales que permitieron el ingreso irregular de cientos de niños haitianos; cuyo gobierno recibió alertas formales sobre esa situación desde 2023 y respondió, según el testimonio directo de un exdiputado, "como hablar con una pared"; bajo cuya administración la morosidad del CAE escaló del 28% al 53%; y cuyo legado económico llevó al actual subsecretario de Hacienda a comparar la posición de seguridad de Chile con Ghana y Zambia, mantiene un 43% de aprobación ciudadana, una cifra que cualquier ministro en ejercicio del gobierno actual envidiaría.
Es exactamente el fenómeno que el Congreso Ideológico del Frente Amplio reveló hace pocos días: una colectividad política que blinda a su expresidente sin ejercicio alguno de autocrítica formal, y que la propia ciudadanía, en parte, parece dispuesta a acompañar en ese blindaje, al menos en términos de imagen personal desligada de la evaluación de su gestión concreta.
El liderazgo opositor que nadie más logra disputarle
El dato más revelador de todo el sondeo, en términos de la configuración futura de la oposición al gobierno de Kast, es la pregunta sobre quién ejerce actualmente el principal liderazgo opositor. Boric encabeza esa medición con el 25% de las menciones, una distancia amplia respecto de Jeannette Jara, que obtuvo 16%; Tomás Vodanovic, con 13%; la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, con 8%; y la exvocera Camila Vallejo, con apenas 6%.
Esta es una confirmación cuantitativa, ya no solo cualitativa, de algo que esta cobertura documentó al analizar el Congreso del Frente Amplio: el partido y la coalición que gobernaron Chile durante cuatro años no han logrado, ocho meses después de la derrota electoral, construir un liderazgo alternativo que desplace al propio expresidente como referencia central de la oposición. Ni Jara, que fue la candidata presidencial derrotada por Kast en segunda vuelta, ni Vodanovic, la nueva carta que el propio establishment socialista ya promueve como "la persona más indicada" para el progresismo, logran acercarse siquiera a la mitad de las menciones que sigue concentrando Boric.
Esto plantea una pregunta de fondo sobre la salud democrática de la principal fuerza de oposición: si el liderazgo sigue concentrado en la figura de quien ya gobernó y dejó el legado que esta cobertura ha documentado extensamente, la capacidad de esa oposición para renovarse y ofrecer una alternativa genuinamente distinta —no solo en personas sino en autocrítica de fondo sobre lo que falló— parece, según esta misma medición, todavía lejana.
Los peor evaluados: Longueira, Macaya y Carmona
En el extremo opuesto del ranking, la medición ofrece un contraste que vale la pena cruzar con la cobertura ya realizada sobre algunos de estos mismos nombres. Pablo Longueira, que esta sesión analizó extensamente cuando anunció su candidatura a la presidencia de la UDI con un discurso de refundación que su propio historial judicial —el Caso Corpesca— contradice, obtiene apenas 25% de imagen positiva, prácticamente empatado con el peor evaluado de la propia derecha tradicional.
El senador UDI Javier Macaya registra 24%, y el presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, obtiene la peor evaluación de todo el sondeo, con solo 16% de imagen positiva —exactamente la misma cifra que Camila Vallejo obtiene como referente opositor, lo que sugiere una correlación consistente entre el rechazo a las figuras más identificadas con el ala más dura del oficialismo anterior y del Partido Comunista.
Que Longueira, que se presentó hace pocas semanas como la figura llamada a "refundar" la UDI con una coalición de derecha capaz de darle a Chile "dos o tres gobiernos", aparezca entre los peor evaluados del país, confirma exactamente la advertencia que esta cobertura formuló en su momento: la ciudadanía no necesariamente comparte el diagnóstico de que Longueira sea la persona adecuada para encabezar esa renovación, independientemente de si su análisis sobre los problemas estructurales de la UDI tiene mérito propio.
Núñez y Alessandri: la imagen de las mesas del Congreso
La medición también entrega un dato relevante sobre las máximas autoridades del Poder Legislativo. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, obtuvo 45% de imagen positiva, con una caída de seis puntos respecto de la medición anterior. El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri, alcanzó 44%, con un alza de dos puntos.
La caída de Núñez merece atención en el contexto político inmediato: coincide con un período en que el Senado ha sido escenario de tensiones crecientes dentro de la propia coalición de gobierno, incluyendo el debate sobre la acusación constitucional contra Grau que esta cobertura ha seguido extensamente, y donde la propia Núñez ha tenido un rol activo en convocar instancias de coordinación institucional, como la reunión de los tres poderes del Estado por el caso de los niños haitianos.
Lo que esta encuesta confirma sobre el estado de la representación política
El conjunto de estos datos, leído en su totalidad, ofrece un diagnóstico que merece tomarse en serio más allá del ranking puntual de cada figura. La ciudadanía premia con claridad la gestión municipal concreta por sobre la política nacional de partidos y parlamento. El liderazgo de la oposición sigue concentrado en una figura —Boric— cuyo legado de gobierno incluye fallas documentadas de gravedad mayúscula, sin que el resto de su coalición haya logrado, ocho meses después, ofrecer una alternativa de liderazgo comparable. Y las figuras más identificadas con la conducción tradicional de los partidos, tanto de derecha como de izquierda —Longueira, Macaya, Carmona— concentran el rechazo más amplio del electorado.
Si estos son los nombres y estas son las cifras que hoy definen el podio de aprobación política en Chile, el diagnóstico que se desprende no es alentador: una clase política nacional que, salvo en la gestión municipal más directa, parece haber perdido en gran medida la confianza ciudadana, mientras quienes encabezan los listados de aprobación más alta lo hacen, en su mayoría, gestionando comunas y no resolviendo los problemas de fondo que esta cobertura ha documentado extensamente durante las últimas semanas: el CAE, los niños haitianos, la seguridad pública, y el legado fiscal que el propio gobierno de Kast describe en términos de comparación con economías en vías de desarrollo.