"SI NO HUBIERA UN VÍNCULO ENTRE EL LÍBANO E IRÁN, HEZBOLÁ SE HABRÍA DESMORONADO": KATZ ADMITE QUE LA PRESIÓN DE TRUMP DETUVO UNA CAMPAÑA AÉREA QUE HABRÍA DESMANTELADO A LA ORGANIZACIÓN
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reveló que las Fuerzas de Defensa de Israel habían planeado una campaña aérea "masiva" sobre el Líbano que, según él, habría provocado el colapso total de Hezbolá, justo cuando la organización "estaba suplicando a los iraníes que la salvaran". Esa campaña se detuvo, según Katz, exclusivamente porque el presidente Trump vinculó las negociaciones sobre el Líbano con el proceso paralelo con Irán: "Cuando el presidente Trump vinculó a Irán y Líbano, dejamos de derribar edificios en Beirut." Katz confirmó además que Israel no se retirará "ni un milímetro" de ningún territorio adicional del sur del Líbano hasta que Hezbolá se desarme, y que destruyó casi el 100% de las aldeas chiítas en algunos sectores de la línea de contacto para crear la zona de amortiguación que esta cobertura ya analizó en detalle.
La campaña que nunca se ejecutó: "Hezbolá se habría desmoronado"
La declaración más reveladora de toda la intervención de Katz es la confirmación, con su propia autoridad como ministro de Defensa, de que Israel tenía lista una ofensiva que habría cambiado por completo el resultado de la guerra con Hezbolá. Según Katz, las FDI habían planeado una campaña aérea "masiva" que "habría desmantelado a Hezbolá", en un momento en que la organización terrorista "estaba suplicando a los iraníes que la salvaran".
La razón por la que esa campaña nunca llegó a su conclusión, según el propio Katz, no fue ninguna limitación militar ni una decisión estratégica israelí: fue la intervención directa de la administración Trump. "Cuando el presidente Trump vinculó a Irán y Líbano, dejamos de derribar edificios en Beirut. La conexión entre ambos escenarios es de interés estadounidense, y estas son las limitaciones de la asociación con Estados Unidos", declaró. Y resumió la conclusión que se desprende de todo lo anterior con una frase que merece la máxima atención: "Si no hubiera existido un vínculo entre el Líbano y Irán, Hezbolá se habría desmoronado."
Es la confirmación más directa hasta ahora, desde la máxima autoridad de defensa israelí, de exactamente el patrón que esta cobertura ya documentó en informes anteriores sobre las cuatro ocasiones en que Trump limitó las capacidades operativas que Katz había prometido públicamente. Esta vez, sin embargo, Katz no describe la limitación como una simple corrección táctica: la describe como el factor que impidió la derrota total y definitiva de Hezbolá.
La llamada en la que Katz no estuvo presente
Katz reveló un detalle específico sobre el proceso de decisión que llevó a esa limitación: no estuvo presente en una llamada entre el presidente Trump y el primer ministro Netanyahu, previa a la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán. "No participé en la quinta llamada, y el presidente ejerció presión, lo que finalmente propició la conexión entre ambos países", declaró.
Es un dato que confirma, con una franqueza poco habitual para un ministro de Defensa en funciones, que decisiones de la máxima trascendencia estratégica para Israel —vincular el proceso del Líbano con el de Irán, deteniendo de facto la campaña aérea sobre Beirut— se tomaron en una conversación directa entre Trump y Netanyahu, sin la participación del propio ministro responsable de ejecutar esas operaciones militares.
"Pasamos al plan B": la expansión de la zona de seguridad como alternativa
Frente a esa limitación impuesta desde Washington, Katz explicó que Israel adoptó lo que describió como un "plan B": las operaciones de las FDI al norte del río Litani y la expansión de su zona de seguridad en el sur del Líbano durante el mes pasado, que según el propio ministro se llevó a cabo con la aprobación de Estados Unidos. Es decir, ante la imposibilidad de ejecutar la campaña aérea original sobre Beirut, Israel optó por una estrategia alternativa de control territorial terrestre, esta vez sí autorizada por Washington.
"No retrocederemos ni un milímetro": la posición sobre futuras retiradas
Katz fue categórico sobre las expectativas que cualquier observador debería tener sobre nuevas retiradas israelíes del Líbano, más allá de las dos zonas ya acordadas como parte del programa piloto que esta cobertura ya analizó en detalle: "La gente no debería hacerse ilusiones sobre cuál será el próximo lugar del que Israel se retirará en el Líbano, porque eso no sucederá hasta que Hezbolá sea desarmado. No tenemos ambiciones territoriales en el Líbano, pero hasta que Hezbolá no se desarme, no retrocederemos ni un milímetro."
Según Katz, esa posición cuenta con la aceptación de Estados Unidos y está respaldada por el anexo militar del propio acuerdo marco firmado entre Israel y Líbano la semana pasada —el mismo anexo confidencial que esta cobertura ya había señalado como un elemento clave del acuerdo que todavía no se había hecho público. Katz reveló además que, en su reunión con el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, ambos acordaron que las FDI no se retirarán de ninguna de las tres zonas de seguridad que mantiene actualmente: Líbano, Siria y Gaza.
El ejército libanés que se negó a actuar
Katz aportó un ejemplo concreto que, según él, confirma por qué Israel no confía en que las Fuerzas Armadas Libanesas puedan asumir efectivamente el control de seguridad en el corto plazo: Israel intentó recientemente que el ejército libanés entrara en la zona de la cresta de Ali Taher, donde Hezbolá mantiene un importante sistema de túneles, para expulsar a los terroristas presentes en esa área. Según Katz, "el ejército libanés se negó a hacerlo." Las FDI permanecen desplegadas en la zona, pero no han ingresado a los pasadizos subterráneos donde se cree que se esconden unos 30 operativos de Hezbolá.
Katz fue escéptico sobre cualquier transformación rápida de las capacidades del ejército libanés: no cree que esa fuerza se convierta "de repente en leones que atacan a Hezbolá", razón por la cual, según sostuvo, la presencia de las FDI en el Líbano será "a largo plazo" —exactamente la misma proyección que esta cobertura ya había documentado en análisis anteriores sobre la "estadía prolongada" que el propio Katz había anunciado para la zona de seguridad.
La destrucción de las aldeas: "Era evidente que debían desaparecer"
Katz ofreció, además, la justificación más explícita hasta ahora sobre la destrucción masiva de aldeas en el sur del Líbano: "era evidente que las aldeas chiítas situadas a lo largo de la línea de contacto debían desaparecer" para proteger la frontera de Israel de Hezbolá. Las cifras que entregó son de una magnitud considerable: en los sectores occidental y central del sur del Líbano, "la destrucción de las aldeas a lo largo de la línea de contacto es de casi el 100%", mientras que en el sector oriental, "el 73% de las aldeas han sido destruidas."
El costo humano de esa estrategia, según las propias cifras de Katz, es igualmente significativo: unos 600.000 chiítas de las aldeas del sur del Líbano han huido de sus hogares, y otros 700.000 han sido desplazados del bastión de Hezbolá en Dahiyeh, en Beirut. Son cifras que, sumadas, superan el millón trescientas mil personas desplazadas como consecuencia directa de la estrategia de zona de amortiguación que esta cobertura ya analizó en su dimensión doctrinal en un informe anterior.
La advertencia a Irán: "Podría ocurrir incluso en dos días"
Sobre las tensiones con Irán que esta cobertura ya documentó extensamente —incluyendo los ataques directos en el estrecho de Ormuz y la amenaza de Trump de que Irán "dejará de existir"—, Katz confirmó que si Irán ataca a Israel con misiles balísticos en respuesta a las operaciones en el Líbano, las FDI responderán de forma independiente, sin esperar coordinación con Washington: "Podría ocurrir incluso en dos días. Tenemos objetivos que atacar en Irán, y las Fuerzas de Defensa de Israel están preparadas y en alerta, pero no interferiremos en las acciones del presidente estadounidense con respecto a los iraníes."
Es una formulación que distingue con precisión dos planos de acción: Israel se reserva el derecho a actuar militarmente por cuenta propia frente a una agresión directa, mientras declara explícitamente que no intervendrá en el proceso diplomático que Washington conduce con Teherán, manteniendo así la misma separación de carriles —acción militar israelí independiente, proceso diplomático bajo control exclusivo de Estados Unidos— que ha caracterizado toda esta etapa del conflicto.
Más túneles por destruir: 500 toneladas de explosivos bajo Beaufort
Katz confirmó que las FDI todavía tienen "más túneles que destruir y volar", incluyendo un importante sistema subterráneo de Hezbolá bajo la cordillera de Beaufort —el mismo punto estratégico que esta cobertura ya identificó como parte de la zona de seguridad que Israel planea mantener por tiempo prolongado—, que según el ministro será destruido con 500 toneladas de explosivos.