SIN VERGÜENZA APÓSTOL: BORIC CRITICA LOS EMBARGOS DEL CAE QUE ÉL MISMO HIZO NECESARIOS
Subtítulo: El expresidente Gabriel Boric salió el martes 9 de junio a criticar los embargos de la TGR a deudores del CAE con la frase "¿Dónde están las prioridades?" y a ofrecer su "solidaridad" a los morosos. Es el mismo Boric que prometió condonar el CAE sin tener los votos para hacerlo, que mantuvo esa señal durante cuatro años disparando la morosidad del 28% al 53%, que dejó $4 billones en impagos y que entregó el gobierno con una deuda no reportada de US$10.500 millones. Su descaro no tiene nombre. Este informe le pone uno.
Hay un tipo de impudicia política que supera la hipocresía ordinaria. La hipocresía ordinaria es defender en público lo que se viola en privado. Lo que hizo Gabriel Boric el martes 9 de junio de 2026, desde su cuenta de X, es algo de una categoría diferente: es el arquitecto de un problema saliendo a denunciar las consecuencias de ese problema como si él no tuviera nada que ver con ellas.
Boric escribió: "Hoy a esos deudores les vacían sus cuentas corrientes intempestivamente generando graves situaciones de crisis en las economías familiares." Y agregó: "¿Dónde están las prioridades?" Y ofreció su "solidaridad con quienes hoy ven y viven con estupefacción estas inaceptables contradicciones de la política."
Inaceptables contradicciones de la política. Esa frase, en boca de Gabriel Boric, merece ser respondida con la misma moneda que él usa: datos.
EL HOMBRE QUE CREÓ EL PROBLEMA
Gabriel Boric fue presidente de Chile entre el 11 de marzo de 2022 y el 11 de marzo de 2026. Durante esos cuatro años, el sistema del CAE vivió la peor crisis de morosidad de su historia. No porque el sistema fuera más injusto que antes. No porque los sueldos cayeran más que en períodos anteriores. Sino porque el presidente de la república prometió, en campaña, que iba a condonar la deuda.
Ese es el hecho central. La promesa de condonación de Boric generó el incentivo más poderoso posible para que los deudores del CAE dejaran de pagar: si te van a regalar la deuda, cada peso que pagas es un peso que pierdes. La decisión de no pagar era perfectamente racional para alguien que creyó en la promesa del candidato Boric.
Los números documentan lo que esa promesa produjo. La morosidad entre egresados del CAE pasó del 28% cuando Boric asumió al 53% cuando dejó el gobierno. De 163 mil deudores morosos a 423 mil. Un incremento de 260 mil personas que dejaron de pagar durante los cuatro años de la administración Boric. La deuda total en impagos creció de $500 mil millones en 2018 a $4 billones al cierre del gobierno. Para 2026 se proyectan $408 mil millones solo en ejecución de garantías por no pago.
Esos números son el legado de la promesa de Boric. No de la política tributaria de la derecha. No de la gestión de la TGR del gobierno de Kast. De la promesa de condonación que Boric hizo sin tener los votos para cumplirla y que mantuvo viva durante cuatro años mientras la morosidad se disparaba.
LA SECUENCIA EXACTA: CÓMO BORIC CREÓ LOS EMBARGOS
Para entender por qué Boric no tiene ninguna autoridad moral para criticar los embargos de la TGR hay que reconstruir la secuencia exacta de lo que ocurrió.
Paso uno: Boric prometió en campaña condonar el CAE. No reformarlo. No aliviarlo. Condonarlo. La promesa fue clara, repetida y central en su campaña ante el electorado universitario y post universitario.
Paso dos: miles de deudores que venían pagando sus cuotas regularmente decidieron dejar de hacerlo. Si te van a condonar la deuda, ¿para qué pagarla? Es la decisión racional de alguien que cree en la promesa política que escuchó.
Paso tres: el gobierno de Boric intentó legislar la condonación. Presentó el proyecto FES. La derecha lo rechazó. El gobierno tampoco tenía los votos propios suficientes para aprobarlo. La condonación no prosperó.
Paso cuatro: en lugar de reconocer que la promesa era incumplible y comunicarlo con claridad para que los deudores retomaran el pago, el gobierno de Boric mantuvo la señal viva. Siguió hablando de "nuevo sistema de financiamiento", de "alivio significativo", de "injusticia del CAE." Nunca dijo explícitamente: la condonación no va a ocurrir, reanuden el pago.
Paso cinco: la morosidad siguió subiendo durante cuatro años. De 28% a 53%. De 163 mil morosos a 423 mil.
Paso seis: el gobierno de Boric entregó el poder con $4 billones en impagos del CAE, una deuda no reportada de US$10.500 millones que el gobierno de Kast encontró al asumir y el sistema de garantías estatales al borde del colapso.
Paso siete: el gobierno de Kast activó la TGR para cobrar lo que se debe. Los embargos empezaron.
Paso ocho: Boric sale a X a preguntar "¿Dónde están las prioridades?"
La respuesta a esa pregunta, Gabriel, es en el lugar donde tú las dejaste cuando prometiste lo que no podías cumplir.
EL ARGUMENTO DEL FES: LA MENTIRA MÁS CONVENIENTE
Boric construyó su crítica sobre un andamiaje narrativo que parece sólido desde afuera y que colapsa al primer análisis honesto. El argumento es el siguiente: la derecha rechazó el FES que habría solucionado el problema, y por lo tanto la derecha es responsable de los embargos actuales.
Hay dos problemas fundamentales con ese argumento.
El primero: el rechazo del FES no extinguió las deudas. Las obligaciones contractuales que cada deudor asumió al firmar su solicitud de crédito existían antes del FES y siguieron existiendo después de que el FES fue rechazado. Un proyecto de ley no aprobado no tiene efectos jurídicos sobre contratos preexistentes. Si el Congreso no aprobó la condonación, la deuda permaneció. Es así de simple.
El segundo, y más importante: el gobierno de Boric tampoco tenía los votos propios para aprobar la condonación. El FES no fue rechazado solo por la derecha. El propio bloque de gobierno de Boric no tenía la mayoría necesaria para aprobar una medida de esa magnitud fiscal sin votos de oposición. La promesa de condonación nunca tuvo sustento legislativo real, ni siquiera sumando todos los votos del bloque que gobernaba.
Boric prometió algo que no podía cumplir incluso con su propia coalición completa. Eso no es culpa de la derecha. Es irresponsabilidad política de quien hizo la promesa.
"MI SOLIDARIDAD": LA FRASE QUE DEFINE TODO
La frase más cínica de toda la intervención de Boric en X no es "¿Dónde están las prioridades?" Es "mi solidaridad con quienes hoy ven y viven con estupefacción estas inaceptables contradicciones de la política."
La solidaridad de Gabriel Boric con los deudores morosos del CAE es exactamente equivalente a la solidaridad de un incendiario con las víctimas del incendio que él mismo inició. No es que Boric no sienta solidaridad genuina. Puede que sí la sienta. El problema es que la solidaridad no borra la responsabilidad. Y la responsabilidad de Gabriel Boric en la creación de esta crisis de morosidad es documentada, cuantificada y no tiene precedente en la historia del CAE.
Los 260 mil morosos adicionales que dejaron de pagar durante el gobierno de Boric no son víctimas del sistema bancario ni de la TGR ni del gobierno de Kast. Son, en una proporción significativa, personas que actuaron racionalmente frente a la señal que Boric mismo les envió. El hombre que ofrece su "solidaridad" a esas personas es el mismo que les enseñó que no pagar era la estrategia correcta.
Eso no es solidaridad. Es el regreso al lugar del accidente para fotografiarse entre los escombros.
EL SECRETO BANCARIO: COMPLETANDO EL CUADRO
Boric también aprovechó su publicación para criticar el rechazo al alzamiento del secreto bancario por vía administrativa, señalando que "los mismos que justifican este castigo a familias endeudadas, votan en contra de habilitar el levantamiento del secreto bancario, pese a que ya no hay dudas que el crimen organizado ocupa la banca para blanquear y mover sus recursos."
En este punto Boric tiene razón en el fondo: el secreto bancario debe ser levantado con mayor facilidad para perseguir el lavado de activos del crimen organizado. La Operación Tokio demostró que el Tren de Aragua usó seis bancos para lavar $9 mil millones con ejecutivos infiltrados. El Estado necesita herramientas para perseguir ese tipo de operaciones.
Pero la crítica de Boric al rechazo del alzamiento administrativo del secreto bancario tiene el mismo problema que su crítica a los embargos del CAE: él gobernó cuatro años con el mismo problema sin resolverlo. El secreto bancario fue un obstáculo para la persecución del lavado de activos durante toda la administración de Boric. No lo resolvió. Y ahora sale a criticar que el gobierno de Kast tampoco lo haya resuelto en los primeros noventa días.
La diferencia es que el gobierno de Kast presentó la propuesta de alzamiento y una parte de su propia coalición —la derechita cobarde de RN— la frenó. Eso es un problema del gobierno actual que este medio ha documentado y criticado. Pero ese problema no borra el hecho de que Boric tuvo cuatro años para resolver lo mismo y no lo hizo.
EL EXPRESIDENTE QUE NO SE VA: LA DIMENSIÓN POLÍTICA
Hay una dimensión política de la intervención de Boric en X que merece ser nombrada. Boric dejó el gobierno hace menos de cien días. Está en un período en que la mayoría de los expresidentes chilenos tienden a mantenerse fuera del debate contingente, al menos durante los primeros meses de la nueva administración, por respeto a la transición y a la gobernabilidad.
Boric eligió intervenir en el debate más caliente de la semana —los embargos del CAE— con una publicación que ataca directamente al gobierno de Kast y ofrece "solidaridad" a los morosos. No es un análisis político de largo plazo ni una contribución al debate público sobre el sistema de financiamiento universitario. Es política contingente de oposición con el nombre de un expresidente.
Eso dice algo sobre cómo Boric entiende su rol post-presidencial. Y dice algo sobre su disposición a asumir responsabilidad por lo que ocurrió durante su gobierno. La respuesta a ambas preguntas es la misma: no está dispuesto.
LO QUE MACAYA LE RESPONDIÓ
El presidente de la UDI, Javier Macaya, respondió a Boric con precisión: lo acusó de ser "responsable de la situación fiscal" del país. Es la respuesta correcta aunque incompleta. Boric no solo es responsable de la situación fiscal general. Es específicamente responsable del agravamiento de la morosidad del CAE mediante la promesa de condonación que nunca pudo cumplir.
Macaya podría haber agregado los números: de 28% a 53% de morosidad. De 163 mil a 423 mil morosos. De $500 mil millones a $4 billones en impagos. Es el legado cuantificado de la promesa irresponsable de Boric. Y es el legado que el gobierno de Kast está limpiando con los embargos que Boric tiene el descaro de criticar.
CONCLUSIÓN: EL DESCARO QUE MERECE SER NOMBRADO
Gabriel Boric tiene todo el derecho de opinar sobre la contingencia chilena. Es un ciudadano. Es un expresidente. Tiene una tribuna pública que usará como quiera.
Lo que no puede pretender es que su opinión sobre los embargos del CAE sea escuchada sin contexto. El contexto es el siguiente: él creó la crisis de morosidad que hizo necesarios esos embargos. Lo hizo con una promesa que sabía o debería haber sabido que no podía cumplir. Lo hizo sin asumir públicamente la responsabilidad de esa promesa cuando quedó claro que no prosperaría. Y lo hizo durante cuatro años mientras la morosidad se disparaba sin que nadie en su gobierno dijera con claridad: reanuden el pago.
Ahora sale a preguntar "¿Dónde están las prioridades?" y a ofrecer "solidaridad" a los morosos.
Sin vergüenza, apóstol.
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