SMOTRICH Y STROCK PRESIONAN A NETANYAHU: LA FUERZA INTERNACIONAL NO DEBE ENTRAR A GAZA MIENTRAS HAMÁS SIGA ARMADO
La advertencia antes de la reunión de gabinete
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y la ministra de Misiones Nacionales, Orit Strock, apelaron directamente al primer ministro Benjamín Netanyahu antes de la reunión de gabinete de este lunes, exigiendo que se adopte una decisión formal para impedir el ingreso de fuerzas extranjeras y multinacionales a la Franja de Gaza antes de que Hamás esté completamente desarmado y el enclave totalmente desmilitarizado. Ambos ministros advirtieron sobre lo que describen como una aceleración preocupante en los preparativos para el ingreso de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) a Gaza.
El viernes pasado, Strock participó de un recorrido por el campamento Life Support Area Endurance, el centro logístico de acopio destinado a absorber a las fuerzas de la ISF, cerca de la frontera entre Israel y Gaza, en la zona de Kerem Shalom. Según su propio relato, esa visita reveló preparativos significativos para el despliegue de la fuerza multinacional que, a su juicio, exceden largamente lo que se le había presentado al gabinete de seguridad.
Los números que preocupan a los ministros
Según los datos presentados por Smotrich y Strock, el campamento cuenta hoy con infraestructura residencial para cerca de 1.500 soldados extranjeros, incluyendo 20 carpas gigantes y unas 100 estructuras temporales. A eso se suma una flota de vehículos militares con capacidad para unos 1.000 soldados ya en el lugar, y un equipo de 50 trabajadores que continúa desarrollando la base e ingresando equipamiento y materiales de forma constante.
Los ministros señalaron además que el campamento —donde el entrenamiento continúa a un ritmo intensivo— está proyectado para albergar eventualmente a unos 5.000 soldados. En paralelo, se estarían buscando ubicaciones adicionales para usar como bases y áreas de almacenamiento. Al ritmo de trabajo actual, los preparativos se completarían en cuestión de semanas.
"Una fuerza mucho mayor de lo esperado, con un objetivo distinto"
Smotrich y Strock sostienen que los preparativos en curso corresponden a una fuerza considerablemente más grande de lo presentado originalmente al gabinete, y que su propósito real parece ser fundamentalmente distinto del que se les comunicó a los ministros. Según ambos, esto ocurre precisamente en un momento en que Hamás no muestra ninguna voluntad de desarmarse ni de permitir la desmilitarización de Gaza.
En su carta al primer ministro, los ministros advirtieron textualmente: "No debemos llegar a una situación en la que la ISF, de una escala tan enorme, esté lista y dispuesta a entrar a la Franja de Gaza, y se ejerza una presión enorme sobre Israel para permitir su ingreso, aunque la desmilitarización todavía no se haya llevado a cabo".
A partir de ese diagnóstico, Smotrich y Strock exigieron que el gabinete adopte mañana una resolución afirmativa que impida el ingreso de la ISF y de cualquier otra fuerza multinacional a la Franja de Gaza hasta que Hamás esté completamente desarmado y Gaza completamente desmilitarizada.
Lectura editorial
Esta columna respalda la lógica de fondo que plantean Smotrich y Strock: permitir el ingreso de una fuerza multinacional de esta escala —que según sus propios datos podría casi cuadruplicarse hasta los 5.000 efectivos— sin que exista una garantía verificable de que Hamás ha sido desarmado, arriesga convertir a la ISF en un mecanismo de presión internacional sobre Israel antes que en una garantía real de seguridad para la propia Gaza. La secuencia importa: primero el desarme efectivo de Hamás, después el despliegue internacional, no al revés. Israel ya ha pagado un costo enorme por confiar en marcos de estabilización que terminan operando bajo una lógica distinta a la que se les asignó en el papel, y esta columna considera legítima la exigencia de que el gabinete se pronuncie con claridad antes de que los hechos consumados en el terreno —una base ya con capacidad para miles de soldados— terminen imponiendo la decisión de facto.
Lo que corresponde exigir
- Que el gabinete de seguridad israelí resuelva formalmente, en la reunión de este lunes, las condiciones exactas y verificables bajo las cuales se autorizaría el ingreso de la ISF a Gaza.
- Que se transparente ante la opinión pública israelí la escala real de la fuerza en preparación, dado que los propios ministros denuncian una discrepancia entre lo comunicado al gabinete y lo observado en el terreno.
- Que cualquier despliegue de la ISF quede condicionado, sin ambigüedad, al desarme verificado de Hamás, y no a un cronograma impuesto por la presión internacional.
Conclusión
La tensión que exponen Smotrich y Strock no es menor: mientras la infraestructura para una fuerza internacional de miles de soldados avanza a "ritmo intensivo" en suelo israelí, Hamás no ha dado, según los propios ministros, ninguna señal de disposición a desarmarse. Esta columna seguirá de cerca la resolución que adopte el gabinete este lunes, y la que corresponda una vez que el desarme de Hamás —la condición que debería preceder a cualquier despliegue— se verifique o no en los hechos.