MAÑANA JUSTIFICARÁN INVADIR: BULLRICH RECLAMA MAGALLANES Y MALVINAS COMO "SOBERANÍA" ARGENTINA, TERCER FUNCIONARIO EN DIEZ DÍAS QUE REABRE EL FLANCO
A menos de 48 horas de que Chile y Argentina firmaran una declaración conjunta reconociendo la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes, la senadora argentina Patricia Bullrich —exministra de Seguridad de Milei hasta diciembre de 2025— volvió a poner en duda esa misma soberanía, incluyendo al Estrecho junto con las Islas Malvinas dentro de lo que definió como intereses estratégicos de Argentina. Es ya el tercer funcionario o exfuncionario argentino de alto rango que, en apenas diez días, reabre esta controversia: primero fue el brigadier Valverde, luego el canciller Quirno, y ahora Bullrich.
Lo que dijo Bullrich: "el concepto de soberanía no pasa por la propiedad"
En entrevista con Radio Mitre, Bullrich fue explícita al justificar la instalación de una nueva base naval argentina en Ushuaia, Tierra del Fuego, anunciada días atrás por Milei: "Argentina, y el Gobierno, ha demostrado siempre que somos un Estado soberano, y hoy lo dijo así el presidente de la Nación". Consultada sobre el fundamento de esa base, agregó: "el concepto de la soberanía no pasa por la propiedad, sino por estas cosas. Soberanía es tener una base estratégica de nuestras FF.AA. en Tierra del Fuego. Eso es cuidar nuestra soberanía".
La senadora fue todavía más explícita al enumerar los "elementos estratégicos" que, a su juicio, Argentina debe defender: "la frontera sur en lo que es la lucha por la recuperación de las Malvinas, y el control del Atlántico Sur, del Estrecho de Magallanes, de la llegada a la Antártida". Es decir, incluyó textualmente al Estrecho de Magallanes —territorio de soberanía chilena exclusiva, reconocida por escrito apenas dos días antes por el propio gobierno argentino— dentro de una lista de objetivos de "control" estratégico argentino.
El patrón de diez días: tres funcionarios, una misma ambigüedad
La secuencia es difícil de leer como una simple coincidencia de comunicación. El 24 de agosto, el brigadier Gustavo Valverde afirmó que Magallanes era "soberanía" argentina, generando la primera protesta formal chilena. El jueves 3 de septiembre, tras la reunión Kast-Milei, ambos gobiernos firmaron una declaración conjunta reconociendo expresamente la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho. Menos de 24 horas después, el canciller Pablo Quirno calificó a Argentina como país "bioceánico", en lo que documentamos como una nueva señal de ambigüedad. Y apenas un día después de eso, Bullrich —una de las figuras más influyentes del entorno de Milei hasta hace pocos meses— volvió a mezclar Magallanes con Malvinas bajo el mismo concepto de "soberanía" y "control".
Bullrich incluso ofreció una pista sobre el trasfondo estratégico más amplio de este discurso, al recordar el episodio del hundimiento del submarino ARA San Juan: "cómo vinieron todos los países al Atlántico Sur a querer tener presencia... vinieron los rusos, los chinos, los americanos, hasta los ingleses". Es decir, el argumento de fondo no es solo bilateral con Chile, sino parte de una estrategia argentina de proyección de poder en todo el Atlántico Sur, que en la práctica sigue sin trazar con claridad el límite que separa esa proyección legítima de las pretensiones sobre territorio chileno.
Lectura editorial
Desde VDI Global sostenemos que este patrón —tres funcionarios de alto rango del propio gobierno de Milei reabriendo la misma controversia en apenas diez días, la última vez horas después de un acuerdo firmado— ya no puede explicarse como una serie de "confusiones" o "desprolijidades" aisladas, la fórmula que usó en su momento el ministro de Defensa argentino Carlos Presti para justificar los dichos de Valverde. Cuando la ambigüedad se repite con esta frecuencia y viene de figuras tan distintas entre sí —un jefe militar, el canciller, una senadora que hasta hace meses fue ministra—, lo que corresponde es que Chile deje de tratar cada episodio como un incidente puntual y empiece a leerlo como lo que probablemente es: una posición de fondo del actual gobierno argentino sobre el Atlántico Sur que la declaración conjunta del jueves no logró modificar en la práctica, por más que la haya modificado en el papel.
El titular que planteamos —"mañana justificarán invadir"— es deliberadamente provocador, y es importante ser precisos: no existe, hasta hoy, ningún indicio de un plan militar argentino contra territorio chileno, y sería irresponsable de nuestra parte sugerir lo contrario sin evidencia. Lo que sí existe, y es motivo de alerta legítima, es un patrón retórico sostenido que normaliza, declaración tras declaración, la idea de que Magallanes es un "objetivo estratégico" argentino, exactamente el tipo de construcción discursiva que en 1978 precedió a la Operación Soberanía contra Chile en el Beagle, como hemos documentado en análisis históricos anteriores. La historia no se repite mecánicamente, pero los patrones retóricos que la anteceden merecen ser tomados en serio, no minimizados.
Reiteramos, como hemos hecho en cada entrega sobre esta materia, que esta crítica apunta a declaraciones específicas de autoridades identificadas —Valverde, Quirno, Bullrich— y a la posición oficial que reflejan, no a la ciudadanía argentina en su conjunto, con la que Chile mantiene lazos históricos, familiares y culturales profundos que trascienden ampliamente cualquier disputa de gobierno.
Lo que corresponde exigir
- Que la Cancillería chilena solicite una aclaración formal también a Bullrich, dado que sus declaraciones repiten exactamente el patrón ya cuestionado a Quirno y Valverde.
- Que el Gobierno de Milei explique, de una vez y de forma inequívoca, si su posición oficial sobre "soberanía" en el Atlántico Sur incluye o no al Estrecho de Magallanes, dado que sus propios funcionarios lo mencionan de forma reiterada junto a Malvinas.
- Que Chile evalúe si la declaración conjunta del jueves requiere un mecanismo de seguimiento formal, dado que ya ha sido contradicha en los hechos en menos de una semana.
- Que se mantenga y refuerce la presencia militar efectiva chilena en Magallanes como respuesta permanente a este patrón, independientemente de cuántas declaraciones de buena voluntad se firmen en Santiago.
Conclusión
Tres funcionarios argentinos de alto perfil, en apenas diez días, y el último de ellos horas después de que ambos países firmaran lo contrario. El patrón habla más fuerte que cualquier comunicado conjunto, y Chile no puede permitirse seguir tratando cada episodio como una anécdota aislada. VDI Global seguirá documentando cada nueva declaración hasta que Argentina demuestre, con hechos sostenidos y no solo con firmas puntuales, que su posición sobre Magallanes es la que efectivamente suscribió el jueves.