UN CAPITÁN DE 21 AÑOS MUERE A MANOS DE HEZBOLÁ APENAS UN DÍA DESPUÉS DEL ACUERDO DE PAZ: LA REALIDAD DEL TERRENO QUE EL TEXTO FIRMADO EN WASHINGTON TODAVÍA NO LOGRA CAMBIAR
El capitán David Hazutt, de 21 años, comandante de pelotón del 12.º Batallón de la Brigada Golani, murió en la madrugada del domingo en un enfrentamiento con un terrorista de Hezbolá cerca de Deit Siryan, en el sur del Líbano, mientras su unidad buscaba a un sospechoso. Otro soldado resultó herido y fue evacuado. Es la primera muerte de un soldado israelí en el Líbano que esta cobertura documenta desde la firma, apenas días antes, del acuerdo marco trilateral entre Israel, Líbano y Estados Unidos, que establece un proceso gradual de desarme de Hezbolá como condición para la retirada de las FDI. El primer ministro Benjamin Netanyahu inclinó la cabeza "en señal de respeto" ante la caída de quien describió como "uno de nuestros hijos más ilustres".
Lo que ocurrió en Deit Siryan
El pelotón de Hazutt buscaba a un sospechoso de terrorismo cerca de la localidad de Deit Siryan, en el sur del Líbano, cuando los soldados se encontraron con un terrorista de Hezbolá aproximadamente a las 2 de la madrugada del domingo. En ese enfrentamiento, el terrorista mató al capitán Hazutt e hirió a otro soldado, que fue evacuado para recibir atención médica.
Tras el ataque, los soldados de las FDI lanzaron de inmediato una operación para localizar al responsable, atacando objetivos terroristas adicionales en la zona. La búsqueda se extendió durante toda la mañana, continuando hasta aproximadamente las 12:30 del mediodía del domingo, en un esfuerzo sostenido por localizar y abatir al terrorista que perpetró el ataque.
Quién era David Hazutt
David Hazutt tenía 21 años y era originario de la ciudad de Ascalón. Se desempeñaba como comandante de pelotón en el 12.º Batallón de la Brigada Golani, una de las unidades de infantería más históricas y condecoradas de las Fuerzas de Defensa de Israel. Deja a su madre, a su hermana y a una familia que su propia ciudad describió como desconsolada; su padre había fallecido varios años antes.
El alcalde de Ascalón, Tomer Galam, emitió un comunicado honrando su memoria: "La ciudad de Ascalón inclina la cabeza y llora su pérdida." Es el tipo de duelo municipal que se repite, con una frecuencia que esta cobertura ya ha documentado en distintos episodios de este conflicto, cada vez que una comunidad israelí pierde a uno de sus jóvenes en el frente del Líbano.
Las palabras de Netanyahu
El primer ministro Benjamin Netanyahu emitió un comunicado de condolencias que destacó las contribuciones de Hazutt a la protección del Estado de Israel: "David, de bendita memoria, oriundo de la ciudad de Ascalón, fue uno de nuestros hijos más ilustres. Dirigió con valentía a sus soldados en el frente de batalla para proteger a nuestros ciudadanos y comunidades de la organización terrorista Hezbolá." Y cerró con una frase de duelo formal: "Inclinamos la cabeza en señal de respeto ante su caída."
Lo que esta muerte confirma sobre la distancia entre el papel y el terreno
Esta cobertura ya documentó, hace apenas días, el acuerdo marco trilateral firmado en Washington entre Israel, Líbano y Estados Unidos, que establece un proceso gradual y verificado de desarme de Hezbolá como condición para que las FDI se retiren del sur del Líbano. También documentó las palabras del ministro de Defensa Israel Katz, quien calificó ese mismo acuerdo de "un golpe estratégico para el eje iraní", y las del propio Netanyahu, quien lo describió como un paso que "fortalece a Israel y al Líbano, y debilita a Irán y a Hezbolá."
La muerte del capitán Hazutt, ocurrida apenas un día después de esas declaraciones, confirma exactamente la advertencia que esta misma cobertura ya había señalado al analizar el texto del acuerdo: que el documento firmado en Washington no detalla fechas ni plazos concretos, y que no resuelve, de manera inmediata, la capacidad operativa real de Hezbolá sobre el terreno. Mientras los textos diplomáticos describen un proceso "gradual y verificado" de desarme zona por zona, la organización sigue siendo capaz, en los hechos, de enfrentar directamente a las tropas israelíes y de causarles bajas mortales en las mismas zonas donde ese proceso de desarme debería estar, en teoría, avanzando.
Es la misma tensión entre la firma diplomática y la realidad militar que el propio secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, ya había señalado al rechazar el acuerdo calificándolo de "nulo": una organización que se niega explícitamente a aceptar las condiciones del pacto seguirá, mientras esa negativa se mantenga, representando una amenaza letal y concreta para los soldados israelíes desplegados en el terreno, sin que el papel firmado en Washington altere, por sí solo, esa realidad inmediata.