"VA A CORRER SANGRE": INSTITUTO NACIONAL SUSPENDE CLASES POR AMENAZA DE TIROTEO Y LA VIOLENCIA QUE EL PC Y EL COLEGIO DE PROFESORES ALIMENTARON AÑO A AÑO TIENE CONSECUENCIAS
Subtítulo: Un video de WhatsApp con la frase "tiroteo mañana, va a correr sangre" llegó anoche al inspector general del Instituto Nacional. El establecimiento suspendió clases este viernes de manera preventiva. El OS9 de Carabineros adoptó el procedimiento. Esta mañana, el presidente del Colegio de Profesores había advertido al gobierno sobre la convivencia escolar. Lo que no dijo es que el video que acompaña la nota de VDI Noticias sobre esta amenaza muestra hechos violentos ocurridos en el IN en 2023. Y que esa violencia ha ido escalando año a año en un clima que el Partido Comunista y el propio Colegio de Profesores contribuyeron a crear con sus discursos de impunidad y su romantización de la resistencia estudiantil.
Esta mañana, pocas horas antes de que la noticia del Instituto Nacional llegara a las redacciones, Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, le advertía al gobierno de Kast en Radio Infinita que si no eran escuchados en materia de convivencia escolar "tendremos que movilizarnos." Dijo que el problema era "tan complejo y tan urgente" que requería más que sanciones y punición.
Tenía razón en el diagnóstico. Completamente equivocado en el origen.
En las mismas horas en que pronunciaba esa advertencia, el inspector general del Instituto Nacional había recibido la noche anterior un video por WhatsApp con el siguiente mensaje: "Tiroteo mañana, si no me crees ponme a prueba. No lo subo en redes, están advertidos. Va a correr sangre mañana." Junto al texto, una imagen del símbolo anarquista y vainillas de balas.
El Instituto Nacional amaneció vacío este viernes. Las clases suspendidas. El OS9 de Carabineros activado.
Y el video que acompaña la nota de Emol sobre esta amenaza no es de hoy. Es de 2023. Son imágenes de hechos violentos ocurridos en el mismo establecimiento hace tres años. Lo que ese video dice, sin palabras, es que la violencia en el Instituto Nacional no comenzó con esta amenaza. Lleva años escalando. Y VDI Global sostiene con fundamento que esa escalada tiene responsables que van más allá del estudiante anónimo que envió el video de WhatsApp.
EL VIDEO DE 2023: LA HISTORIA QUE SE REPITE
El video de 2023 que acompaña la nota muestra lo que ocurrió en el Instituto Nacional en ese año: disturbios, enfrentamientos, violencia al interior o en los alrededores del establecimiento más emblemático de la educación pública chilena. No es un hecho aislado de ese año. Es parte de un patrón que viene de más atrás y que se ha ido intensificando.
El IN tiene una historia de conflictos que incluye tomas estudiantiles recurrentes, enfrentamientos con fuerzas policiales, daños a la infraestructura, agresiones a docentes y personal, y episodios de violencia que han ocupado los noticieros en múltiples momentos de la última década. Cada vez que ese ciclo se activa, hay actores políticos que lo celebran como "resistencia estudiantil", que lo enmarcan como ejercicio del derecho a la protesta y que critican cualquier respuesta institucional como "represión."
Esos actores tienen nombre. Tienen partido. Y tienen una historia documentada de intervención en el conflicto del Instituto Nacional y de los liceos emblemáticos en general.
EL PC Y EL COLEGIO DE PROFESORES: LA RESPONSABILIDAD QUE NADIE NOMBRA
VDI Global sostiene, con fundamento en la evidencia acumulada, que el Partido Comunista y el Colegio de Profesores han contribuido activamente a crear el clima de impunidad que hace posible que un estudiante del Instituto Nacional considere enviar un video con vainillas de balas como una acción sin consecuencias.
No lo hacen con las armas en la mano. Lo hacen con el discurso. Con el marco interpretativo que convierte la violencia estudiantil en resistencia legítima. Con la defensa sistemática de los estudiantes que vandalizan, que agreden, que toman el colegio y que impiden el funcionamiento normal del establecimiento. Con la oposición a cualquier medida de consecuencias reales para los actos de violencia menor, argumentando que las sanciones "criminalizan la protesta."
El PC tiene una historia larga de instrumentalización de los conflictos en los liceos emblemáticos chilenos. Las Juventudes Comunistas —que tienen presencia activa en el IN y en otros liceos emblemáticos— han sido protagonistas de tomas, marchas y episodios de confrontación que el partido matriz ha respaldado política y discursivamente. Cuando un estudiante del IN ocupa el colegio y enfrenta a Carabineros, el PC lo llama "ejercicio democrático." Cuando las consecuencias de esa cultura llegan al nivel de una amenaza de tiroteo, el PC no está.
El Colegio de Profesores, por su parte, ha operado durante años con un doble estándar que VDI Global documenta esta semana con la claridad que el momento ofrece. Esta mañana Aguilar describía la crisis de convivencia escolar como "compleja y urgente." Pero el Colegio de Profesores ha sido históricamente uno de los actores más activos en la oposición a las medidas que podrían reducir esa complejidad y esa urgencia: la aplicación consistente de consecuencias para los actos de violencia, el fortalecimiento de la autoridad directiva, la capacidad de expulsión disciplinaria sin que cada decisión se convierta en un litigio.
El Colegio se ha opuesto a todas esas medidas bajo el argumento de que "criminalizan" a los estudiantes. Y mientras tanto, la violencia en los establecimientos ha escalado año a año.
LA CULTURA DE IMPUNIDAD: CÓMO SE CONSTRUYE
La cultura de impunidad que hace posible la amenaza de tiroteo no se construye de un día para otro. Se construye con años de señales consistentes que el sistema educativo chileno ha enviado a sus estudiantes más conflictivos.
La señal número uno: las tomas de colegios son aceptables. Cuando estudiantes del IN u otros liceos emblemáticos toman el establecimiento, interrumpen las clases de sus compañeros y causan daños a la infraestructura, las consecuencias institucionales son mínimas. Las autoridades negocian. Los directivos ceden. Y los organizadores de la toma son, en algunos contextos, celebrados como líderes estudiantiles.
La señal número dos: la violencia contra el personal tiene protección política. Cuando un estudiante agrede a un docente o a un inspector, la respuesta institucional es complicada por la presión del Colegio de Profesores —que debería defender a sus propios miembros— y por la interferencia política de sectores que cuestionan la versión del adulto agredido.
La señal número tres: las amenazas tienen historia sin consecuencias. No es la primera vez que el IN o liceos similares reciben amenazas. La mayoría resultaron ser falsas alarmas. La mayoría tuvieron como única consecuencia la suspensión preventiva de clases. Sin investigación policial que produjera resultados públicos. Sin consecuencias penales visibles para los emisores de las amenazas.
Cada señal sin consecuencias define el nuevo piso desde el cual la siguiente puede escalar. Es el mismo mecanismo que VDI Global describió en el análisis sobre las funas y la violencia política: la normalización funciona por acumulación.
EL INSTITUTO NACIONAL HOY: EL RESULTADO DE AÑOS DE NORMALIZACIÓN
Lo que ocurrió el jueves por la noche en el Instituto Nacional —el video de WhatsApp, las vainillas de balas, la frase "va a correr sangre"— no cayó del cielo. Es el resultado predecible de años de normalización de la violencia menor, de impunidad para los actos de confrontación y de un discurso político que durante demasiado tiempo romantizó la "resistencia estudiantil" sin preguntarse adónde conducía.
El IN de 2026 es el heredero del IN de 2023 que muestra el video de Emol. Y el IN de 2023 es el heredero del IN de 2019, y del de 2011, y del de cada ciclo de conflicto estudiantil en que los actores políticos que deberían haber dicho "esto no está bien" en cambio dijeron "esto es la democracia en acción."
VDI Global no dice que el Partido Comunista ni el Colegio de Profesores enviaron el video de las vainillas de balas. No lo dice porque no es verdad y porque ese no es el argumento. El argumento es más preciso y más grave: que el clima que hizo posible ese video —la convicción de que una amenaza de tiroteo es una acción posible y sin consecuencias— es en parte el producto de años de discurso y de decisiones políticas que esos actores contribuyeron a construir.
Eso no los hace penalmente responsables de la amenaza del jueves. Los hace políticamente responsables del clima en que esa amenaza ocurrió.
LO QUE DEBE CAMBIAR
El gobierno de Kast tiene en este episodio la oportunidad —y la obligación— de romper el ciclo que lo produjo.
Primero: la investigación debe producir consecuencias penales reales para quien emitió la amenaza. No un proceso disciplinario menor. Una formalización que deje en claro que amenazar con "va a correr sangre" tiene consecuencias en el mundo real.
Segundo: el gobierno debe articular con claridad que la respuesta a la crisis de convivencia escolar incluye consecuencias para los actos de violencia y no solo recursos para el apoyo psicosocial. Ambas cosas son necesarias. La segunda sin la primera produce exactamente el clima que el IN está viviendo.
Tercero: el gobierno debe nombrar públicamente el doble estándar del Colegio de Profesores y del PC. Esta mañana Aguilar habló de convivencia escolar desde un estudio de radio. Esta tarde el IN estaba vacío por una amenaza de tiroteo. Esa coincidencia no es accidental. Es el resultado de décadas de posiciones políticas que ahora el propio Colegio describe como crisis urgente sin asumir su parte en haberla creado.
La ministra Arzola tiene disposición al diálogo. Tiene también la responsabilidad de no aceptar que ese diálogo ocurra sin que los actores que contribuyeron al problema asuman su responsabilidad en él.
El Instituto Nacional merece algo mejor que esto. Los estudiantes que se quedaron en casa este viernes merecen algo mejor que esto. Y Chile merece un debate honesto sobre quién construyó el clima que lo hizo posible.
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