CONFIRMADO Y VERIFICADO: LA CANCILLERÍA ARGENTINA SE RECTIFICA SOBRE MAGALLANES, PERO EVITA NOMBRAR A VALVERDE — EL INFORME COMPLETO
El hecho central, verificado: Argentina ratifica los tratados de 1881 y 1984
Este martes 25 de agosto, la Cancillería argentina, conducida por el canciller Pablo Quirno, emitió un comunicado oficial titulado "La posición argentina sobre el Estrecho de Magallanes y la cooperación con Chile en el Atlántico Sur y la Antártida". Verifiqué el texto exacto contra ocho medios independientes de Argentina y Chile —La Nación, Infobae, Ámbito Financiero, Meganoticias, El Sol, Minuto Uno, ANBariloche y Chicureo Hoy—, todos citando la misma frase textual: "la posición argentina respecto del Estrecho de Magallanes es la que establecen el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Ambos instrumentos rigen plenamente y son considerados definitivos por la República Argentina".
Es un dato relevante y que corrige, de forma importante, el estado de esta historia tal como la veníamos siguiendo: a diferencia de lo ocurrido en abril con las declaraciones del contraalmirante Montero —que no fueron seguidas de una rectificación equivalente—, en este caso el gobierno argentino sí emitió una posición oficial clara dentro de las 48 horas siguientes al episodio, reconociendo la vigencia plena de ambos tratados.
Sin embargo, hay un matiz que Infobae reportó y que las demás fuentes no desmienten: el comunicado "evita mencionar a Valverde" directamente. Es decir, la Cancillería ratificó los tratados sin desautorizar explícitamente ni sancionar por su nombre al brigadier general que generó la controversia. Esta columna considera esa omisión un dato relevante en sí mismo: reafirmar el marco jurídico no es lo mismo que corregir formalmente a quien lo puso en duda.
El comunicado también reafirma intereses argentinos en otras zonas
El mismo comunicado, según las fuentes verificadas, no se limita a ratificar los tratados: agrega que "la relevancia estratégica del extremo austral del continente es una perspectiva de Estado que la República Argentina sostiene públicamente", vinculando esa relevancia con "la defensa de sus derechos e intereses en relación con la Cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida" —zonas que, según el propio texto, tienen "creciente centralidad por sus recursos naturales estratégicos, por su rol en las rutas marítimas y las cadenas globales" de suministro.
Un dato adicional, reportado por Minuto Uno y no contradicho por otras fuentes: la Cancillería argentina recordó en su comunicado que Argentina y Chile "se reconocen mutuamente sus derechos antárticos, coadministran zonas especialmente protegidas y sostienen desde hace más de 25 años la Patrulla Antártica Naval Combinada" —un antecedente de cooperación bilateral efectiva que esta columna no puede omitir en honor a la precisión, y que contrasta con el tono de fricción del resto del episodio.
Cronología verificada, hora por hora
Reconstruyendo la secuencia completa con las fuentes disponibles:
- Domingo 23 de agosto: el brigadier general Gustavo Javier Valverde declara, en el canal de streaming "La Fábrica de Podcast" (el nombre exacto varía levemente entre "La Fábrica Podcast" y "La Fábrica de Podcast" según la fuente citada, sin que ello altere el contenido de la declaración): "lo otro que tenemos muy importante es Magallanes, el sur, el Drake: todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico, y eso te puede alertar un montón de cosas".
- Lunes 24 de agosto: el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna responde que la soberanía chilena sobre el estrecho "es indiscutible", fundada en los tratados de 1881 y 1984; el biministro Claudio Alvarado agrega que "no hay nada que discutir"; se confirma el envío de una nota de protesta formal.
- Martes 25 de agosto: la Cancillería argentina emite el comunicado oficial ratificando la vigencia de ambos tratados, según confirman las ocho fuentes ya citadas.
Lo que dijo Montero en enero/abril, verificado con el texto exacto
El precedente de abril —que en su momento cubrimos con menor precisión textual— queda ahora verificado con la cita completa: el contraalmirante Hernán Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentina, declaró en enero (viralizado en abril) que el Estrecho de Magallanes "es un canal internacional, está dentro de espacios marítimos chilenos (…) tienen que mantenerlo expedito y no se puede interrumpir la navegación, pero es chileno, excepto la boca (...). La boca de Magallanes es argentina. La boca que une Cabo Vírgenes con Punta Dúngenes y de ahí hacia el Este, es argentina". Montero agregó, sobre el cobro de servicios de practicaje: "puedes cobrar si brindas un servicio. Sí, Chile tiene servicio de practicaje". En esa ocasión, el canciller Pérez Mackenna calificó la controversia de "infundada" y reafirmó que Chile "ejerce pleno control sobre ambas riberas del estrecho".
La relevancia estratégica del estrecho, según dos expertos consultados por Emol
Dos analistas políticos entregaron su lectura sobre por qué este tipo de episodios se repite, y ambas visiones merecen ser reproducidas con fidelidad porque aportan un ángulo que va más allá de la coyuntura:
Eric Latorre, analista político de la Universidad Autónoma, planteó un diagnóstico que esta columna considera el más incómodo de todo el informe: "sobre el estrecho de Magallanes, Chile mantiene una postura jurídica muy clara y sólida (...) sin embargo, aquí radica un problema clave: en general, Chile ha tenido posiciones jurídicas firmes en sus disputas territoriales con Argentina, pero el inconveniente principal no es la postura jurídica, sino la político-estratégica. Se requiere mayor presencia, inversión e infraestructura en las zonas eventualmente disputadas o cuestionadas. El mejor ejemplo de esto fue Laguna del Desierto, donde Argentina adoptó una postura firme y terminó ganando por ocupar efectivamente el territorio". Latorre añadió que el estrecho "sirve como plataforma de proyección hacia todo el territorio antártico", zona que calificó de "crucial por su presencia y sus recursos" en la geopolítica mundial actual.
Guillermo Holzmann, analista político de la PUCV, definió al estrecho como "un corredor bioceánico" que se transforma en "un nodo geopolítico de relevancia, más bien geoestratégico y geoeconómico". Según Holzmann, su importancia radica en que "constituye una alternativa relevante en caso de que los otros pasos, como el canal de Suez, el canal de Panamá, puedan estar inhabilitados o superados por la demanda de paso de buques", permitiendo el tránsito de "submarinos atómicos, portaaviones o buques de carga" que por tamaño no caben en otras rutas. Agregó que el estrecho es además "la puerta de entrada a la Antártica", lo que "genera muchos recursos importantes, por la cantidad de reservas naturales que hay a su alrededor".
Lectura editorial
Esta columna valora que la respuesta oficial argentina haya llegado con rapidez —dentro de 48 horas— y que ratifique sin ambigüedad la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, lo que constituye la vía correcta y la que esta misma columna exigía en sus coberturas anteriores. Pero el hecho de que el comunicado "evite mencionar a Valverde" directamente, según reportó Infobae y no desmintió ninguna otra fuente, deja una tarea pendiente: ratificar el marco jurídico general no es lo mismo que establecer, con nombre y cargo, que un alto oficial de las Fuerzas Armadas argentinas se equivocó al hablar en público sobre la soberanía de un territorio chileno.
El diagnóstico del analista Eric Latorre, sin embargo, es el que esta columna considera de mayor valor estratégico para el debate de fondo: Chile gana todas las batallas jurídicas y pierde terreno real cuando la disputa se traslada al plano de la presencia efectiva, la inversión y la infraestructura —exactamente lo que ocurrió en Laguna del Desierto, donde el arbitraje de 1994 terminó adjudicando casi la totalidad del territorio a Argentina pese al respaldo formal de los tratados—. Que dos altos oficiales militares argentinos hayan aludido a la necesidad de "hacer presencia" en la zona austral en menos de un año, no como una casualidad retórica sino como una doctrina que se repite, es un antecedente que Chile debería tomar como una señal de alerta temprana, no solo como un problema de comunicación diplomática a resolver con una nota de protesta.
Lo que corresponde exigir
- Que la Cancillería argentina se pronuncie explícitamente sobre si las declaraciones de Valverde fueron o no un error, con su nombre y cargo mencionados, y no solo mediante una ratificación general de los tratados que lo evita nombrar.
- Que Chile traduzca su fortaleza jurídica indiscutible en una mayor presencia efectiva —inversión, infraestructura, monitoreo— en la zona austral, siguiendo la advertencia explícita del analista Eric Latorre sobre el precedente de Laguna del Desierto.
- Que ambos gobiernos transparenten el estado actual de la cooperación antártica conjunta (incluida la Patrulla Antártica Naval Combinada, vigente hace más de 25 años), como evidencia de que la relación bilateral puede funcionar bien cuando existe voluntad efectiva.
- Que se investigue si existe un patrón doctrinario dentro de las Fuerzas Armadas argentinas —más allá de declaraciones individuales— respecto de la necesidad de "hacer presencia" en el extremo austral.
Conclusión
Con el comunicado de este martes, verificado en ocho fuentes independientes, el episodio de Valverde encuentra un cierre diplomático más rápido y más claro que el de Montero en abril. Pero la respuesta argentina, al evitar nombrar directamente al brigadier general, deja abierta la pregunta de fondo. Y el diagnóstico de los expertos consultados por Emol —que Chile gana en el papel y pierde en el terreno— es, para esta columna, la lección más importante que deja todo este episodio.