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Cuando el despecho traiciona y se destruyen líderes: La trayectoria política de Evelyn Matthei, sus contradicciones ideológicas y sus lealtades rotas

Cuando el despecho traiciona y se destruyen líderes: La trayectoria política de Evelyn Matthei, sus contradicciones ideológicas y sus lealtades rotas

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by Redacción VDI Global

Informe de análisis político e histórico Basado en fuentes documentales públicas, hemeroteca y registros parlamentarios


I. Introducción: El peso de un apellido y la sed de poder

Evelyn Rose Matthei Fornet nació el 11 de noviembre de 1953 en Santiago de Chile. Es hija de Fernando Matthei Aubel, quien durante el gobierno militar fue ministro de Salud, miembro de la Junta de Gobierno entre 1978 y 1990, y comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Ese origen familiar lo es todo y nada a la vez en la política chilena: una ventaja que abre puertas, pero también un punto de referencia que ella misma ha manipulado según el momento, invocándolo cuando convenía y distanciándose de él cuando el costo político lo exigía.

Estudió en el Colegio Alemán de Santiago y es licenciada en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde obtuvo el premio Raúl Yver a la mejor egresada de su promoción. Formación de élite, apellido de peso institucional, contactos en los círculos del poder económico y político: todo parecía destinado a encumbrarla. Y sin embargo, la historia política de Evelyn Matthei es, ante todo, la historia de una ambición que tropieza con sus propias traiciones; de una mujer que ha cambiado de partido, de posiciones y de alianzas con una frecuencia que sus admiradores llaman pragmatismo y sus detractores denominan oportunismo sin límites.

Este informe, elaborado con base en fuentes documentales públicas, registros parlamentarios, hemeroteca y análisis de medios, reconstruye esa trayectoria con rigor, prestando especial atención a los momentos en que la honestidad política cedió terreno al cálculo personal, en que la lealtad fue sacrificada en el altar de la conveniencia, y en que las verdades a medias se convirtieron en el instrumento predilecto de su comunicación pública.


II. Los primeros años: La "patrulla juvenil" y la semilla del conflicto

Matthei comenzó su trayectoria política en 1988 al integrar Renovación Nacional (RN), colectividad donde pasó a integrar la Comisión Política. En 1990 asumió la vicepresidencia del partido. En ese contexto emergió como parte de lo que la prensa y los analistas bautizaron como la "patrulla juvenil" de la derecha chilena, un grupo de políticos de entre treinta y cuarenta años que incluía también a Sebastián Piñera, Andrés Allamand y Alberto Espina. Todos ellos representaban una derecha que buscaba proyectarse hacia el futuro democrático después del plebiscito de 1988.

En ese plebiscito, Matthei había defendido activamente la continuidad del gobierno militar, apostando por un resultado que la ciudadanía resolvió de otra manera con el triunfo del No. Esa derrota no interrumpió su carrera; al contrario, la impulsó. Y fue en ese escenario de renovación política donde Matthei comenzó a mostrar el rasgo que definiría su trayectoria: la capacidad de adaptarse a cualquier viento sin que sus propias convicciones le pusieran freno.

Dentro de RN, Matthei y Piñera eran compañeros de partido y competidores en ascenso. Ambos tenían ambiciones presidenciales. Y en ese escenario de competencia interna, la relación entre los dos derivó en uno de los episodios más oscuros y reveladores de la política chilena de la transición: el caso conocido como el Piñeragate o Kiotazo.


III. El Piñeragate: Espionaje, mentira y la primera gran traición

El "Piñeragate", conocido también como "Kiotazo", fue un escándalo político ocurrido el 23 de agosto de 1992, generado a partir de la revelación en un programa de televisión en vivo del canal privado Megavisión de una grabación telefónica clandestina protagonizada por el entonces senador y precandidato presidencial Sebastián Piñera, relativa a Evelyn Matthei.

El episodio es complejo y revelador en múltiples capas. Esa noche, el empresario y dueño de Megavisión, Ricardo Claro, reprodujo en vivo y en directo una grabación en que Piñera le solicitaba a su amigo Pedro Pablo Díaz persuadir al periodista Jorge Andrés Richards para hacerle una encerrona a Matthei durante un debate político que se emitía esa misma noche. La conversación era inequívoca: Piñera intentaba sabotear a su rival interna mediante una manipulación del programa.

Hasta aquí, Matthei era la víctima. El escándalo estalló en contra de Piñera. Pero la historia tenía una segunda vuelta, y en ella Matthei pasaba de víctima a victimaria. Lo que no sabían ni Piñera ni Díaz era que estaban siendo interceptados telefónicamente por el capitán Fernando Diez, comandante de la Cuarta Compañía de Guerra Electrónica del Regimiento de Telecomunicaciones del Ejército. La grabación había caído en manos del comando político de Matthei, quien la trasladó a Ricardo Claro para que la difundiera públicamente.

La dimensión del escándalo es extraordinaria: Matthei había obtenido una grabación producto de un operativo de inteligencia militar para destruir políticamente a su propio compañero de partido. No a un adversario ideológico. A uno de los suyos. A alguien que militaba en el mismo sector, que compartía sus convicciones y que formaba parte de la misma generación política que ella misma integraba. Esa es la primera y más reveladora de sus traiciones: la que se comete hacia adentro, contra los propios.

Y cuando comenzaron las investigaciones, Matthei respondió con la estrategia que caracterizaría su relación con la verdad durante décadas: la negación sistemática seguida de una confesión tardía y parcial.

Luego de negar repetidamente su participación en los hechos, y presionada por una investigación interna impulsada por el propio Piñera, el 7 de noviembre de 1992 Matthei confesó públicamente su responsabilidad. Sin embargo, su versión no era completamente veraz: declaró que había obtenido la grabación de un supuesto radioaficionado. La investigación judicial posterior aclaró que ese radioaficionado nunca existió y que la cinta había sido entregada directamente por el capitán Fernando Diez.

El patrón es cristalino y quedará grabado en su historia para siempre: primero la negación total, luego la admisión de una versión falsa, y finalmente la verdad, que no emergió de Matthei sino de la investigación judicial. En su declaración pública asumió su responsabilidad y pidió perdón a Piñera, a su familia, a los militantes de RN y a quienes habían depositado su confianza en ella.

Las consecuencias fueron devastadoras. Para la relación con Piñera, generaron una enemistad que se prolongaría veinte años. Para su candidatura, significaron el fin inmediato de sus aspiraciones presidenciales de ese ciclo. Y para su trayectoria partidaria, precipitaron su salida de RN: al año siguiente renunció al partido y en 1999 formalizó su ingreso a la UDI.

Lo que el Piñeragate revela sobre Matthei es definitorio: cuando la ambición propia se impone, la lealtad hacia los suyos es lo primero que cae. Utilizó el aparato de inteligencia del Ejército —institución a la que su propio padre pertenecía— para destruir a un correligionario. Y ante las consecuencias, recurrió a la mentira. Ambos rasgos reaparecerán a lo largo de su carrera con una regularidad que no puede atribuirse a la casualidad.


IV. El peregrinaje sin brújula: De RN a la UDI, cambios sin explicación

Tras el Piñeragate, Matthei operó durante años como independiente, acercándose a la bancada UDI sin militar formalmente en ella. Solo en 1999 formalizó su ingreso a la Unión Demócrata Independiente. Este tránsito de RN a la UDI nunca fue explicado con coherencia ideológica pública. No hubo un discurso de principios, no hubo una declaración de convicciones que justificara el cambio. Lo que hubo fue una necesidad de sobrevivencia política después del escándalo que la había dejado sin partido y sin candidatura.

Durante los años noventa y la primera década del dos mil, Matthei desarrolló un perfil confrontacional que incluyó un apoyo público y activo al legado del gobierno militar. Como senadora, fue a saludar al general Pinochet cuando regresó a Chile en el año 2000, un gesto que quedó documentado fotográficamente y que la ubicó junto a quienes defendían ese período de la historia de Chile.

Pero esa posición tampoco fue sostenida en el tiempo. Con los años, Matthei fue modulando sus declaraciones sobre el gobierno militar según las exigencias del momento electoral: defendiéndolo cuando hablaba a su base dura, distanciándose cuando necesitaba votos de centro. Una posición que nunca fue de convicción, sino de cálculo. Y eso, para quienes habían depositado su confianza en ella como representante genuina de ese sector, constituye también una forma de traición.

En materia institucional, construyó una narrativa en que su padre aparece como el gran referente ético del período: el comandante que habría ordenado explícitamente a su personal no involucrarse en excesos, el hombre que "habría dado la cara" si algo hubiera ocurrido bajo su mando. Una narrativa que sirve simultáneamente para reivindicar el apellido familiar y para diferenciarse de los aspectos del gobierno militar que se han vuelto políticamente incómodos. Conveniente en ambas direcciones; honesta en ninguna.


V. El gran giro de abril de 2025: Decir, desmentirse y pedir perdón

El episodio más reciente y revelador de las contradicciones de Matthei ocurrió en plena campaña presidencial. En abril de 2025, en una entrevista radial, Matthei declaró que consideraba justificable el pronunciamiento militar de 1973 y añadió que durante los primeros años del gobierno militar era inevitable que hubiera muertos. Sobre el pronunciamiento mismo, sostuvo que era necesario para evitar que Chile tomara un camino que la mayoría de los chilenos rechazaba.

Las declaraciones generaron reacciones de distinto signo en el espectro político. Desde la izquierda, el rechazo fue total e inmediato. Desde sectores del propio mundo de derecha, la preocupación no fue tanto por el contenido sino por el momento y la forma: una candidata presidencial que necesitaba votos de centro no podía darse el lujo de abrir ese flanco a cuatro meses de la elección.

Ante la presión política, Matthei maniobró con la estrategia que le es característica: primero publicó un video intentando morigerar sus propias palabras, acusando a sus adversarios de distorsionar sus dichos. Meses después, cuando las encuestas mostraban un descenso sostenido, envió una carta pública en que ofreció disculpas por el dolor causado y buscó enmarcar sus palabras en una reflexión más matizada.

El patrón es exactamente el mismo del Piñeragate, treinta años después: posición tomada, defensa inicial, retroceso estratégico cuando el costo se vuelve insostenible, disculpa calculada. No se trata de evolución genuina ni de reflexión honesta. Se trata de gestión de daños. Y esa incapacidad de sostener una posición cuando recibe presión es precisamente lo que le impidió consolidar una base electoral sólida.


VI. La traición a Piñera: Espionaje, enemistad, reconciliación y uso póstumo

La relación de Matthei con Sebastián Piñera es el hilo conductor más revelador de toda su trayectoria. Comenzaron como compañeros en la misma generación política dentro de RN. Matthei lo traicionó a través del Kiotazo, destruyendo su candidatura presidencial de 1993 mediante espionaje. Vivieron dos décadas de enemistad. Luego protagonizaron una reconciliación instrumental, y finalmente, una vez fallecido Piñera, Matthei usó su nombre y su legado como escudo de credibilidad en su campaña presidencial.

En 2011, Piñera la nombró Ministra del Trabajo y Previsión Social, en un gesto que muchos interpretaron como la formalización de una reconciliación. Matthei se desempeñó en ese cargo durante dos años y medio, hasta julio de 2013, cuando fue proclamada candidata presidencial de la UDI. Aquí emerge otra arista de la traición: Piñera le abrió las puertas de su gobierno cuando nadie más la quería, le devolvió visibilidad y relevancia política, y el resultado fue que su propia ministra abandonó el cargo para competir por la continuidad de ese mismo sector, disputándole el relato del legado.

La traición más llamativa, sin embargo, vino después de la muerte de Piñera en febrero de 2024. Durante la campaña de 2025, Matthei apeló reiteradamente a su figura como aval de credibilidad y competencia. "Ustedes saben que yo me entrené con él. Yo sé gobernar", afirmó en debates televisivos. Usó el nombre de un hombre que ya no podía defenderse, ni matizarla, ni desmentirla. Un hombre al que había traicionado en 1992, con quien mantuvo enemistad por dos décadas, y cuyo nombre aprovechó cuando ya no había riesgo de que le cobrase la factura.

Eso no es homenaje. Es oportunismo de la peor clase: el que se ejerce sobre quien ya no puede responder.


VII. La traición a la UDI: El partido usado y abandonado según conveniencia

La relación de Matthei con la UDI sigue el mismo patrón que su relación con RN y con Piñera: utilización del partido cuando sirve, distanciamiento cuando incomoda, regreso cuando se necesita. Ingresó al partido en 1999 no por convicción ideológica sino por necesidad de supervivencia política. Y desde el primer momento fue una militante incómoda, cuyas posiciones en materia valórica chocaban frontalmente con la línea oficial del partido.

En diciembre de 2010, siendo senadora UDI, presentó junto a un senador socialista un proyecto de ley para despenalizar el aborto terapéutico, generando escándalo en su propio sector. En 2009 había apoyado la entrega de la píldora del día después. En el Senado fue de las pocas voces del partido que votó a favor de la Ley de Divorcio cuando su bancada se oponía. Esas posiciones le significaron años de aislamiento de las cúpulas del partido, algo que ella misma reconocería con evidente resentimiento.

El punto de mayor tensión llegó en 2021, cuando intentó ser la candidata presidencial del partido y la directiva UDI decidió llevar a Joaquín Lavín como única carta a las primarias. Matthei lo vivió como una humillación pública. Declaró que "no es bueno para un partido acomodar las reglas a último minuto" y, según fuentes periodísticas de la época, cortó el contacto con toda la directiva: no volvió a contestar el teléfono al presidente del partido ni a ningún miembro de la mesa.

Finalmente bajó su candidatura mediante una carta en que apelaba a la necesidad de "nuevos rostros", no sin antes dejar consignada su molestia con Lavín y señalar que el sector "necesita modernizarse". La reconciliación con el partido llegó recién en 2023, cuando fue proclamada candidata para el ciclo de 2025. El ciclo completo ilustra con precisión su forma de operar: el partido es un instrumento. Cuando el instrumento le falla, lo abandona. Cuando lo vuelve a necesitar, regresa como si nada hubiera ocurrido. Y los que se quedaron sosteniendo la estructura mientras ella miraba desde afuera deben recibirla de vuelta sin reclamos.


VIII. El fracaso de 2025: La caída de la candidata imbatible

Durante gran parte de 2025, Matthei lideró las encuestas con comodidad y fue presentada como la favorita indiscutida de las elecciones presidenciales de noviembre. El resultado fue uno de los fracasos electorales más llamativos de la historia política reciente de Chile.

En la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025, obtuvo apenas el 13,70% de los votos, quedando en el quinto lugar, superada por Jeannette Jara, José Antonio Kast, Franco Parisi y Johannes Kaiser. Llegó a la campaña con el respaldo de los partidos más importantes de la derecha tradicional, con años de visibilidad acumulada y con todos los recursos de una candidatura bien financiada. Terminó quinta.

Las causas de la derrota son múltiples, pero en ellas pesan decisivamente los errores de comunicación y las contradicciones que este informe documenta. Sus declaraciones sobre el gobierno militar le costaron apoyo en el centro político. Su intento de endurecerse en materia de seguridad para competir con Kast la hizo perder credibilidad como figura moderada. Sus oscilaciones en temas valóricos generaron desconfianza en ambos extremos de la derecha.

El intento de ocupar un espacio de centroderecha moderada fue devorado por dos fuerzas simultáneas: por la izquierda, que no le creyó sus gestos de apertura; y por la derecha, que prefirió el discurso más consistente y sostenido de Kast. Quedó en tierra de nadie. Y esa tierra de nadie no fue mala suerte: fue la consecuencia lógica de décadas construyendo una imagen que se adaptaba a todo y que, por eso mismo, no terminaba de convencer a nadie.

Tras reconocer su derrota, se dirigió al comando de Kast para apoyarlo de cara a la segunda vuelta. Un último gesto que cerró con coherencia involuntaria el relato de su campaña: apoyando a quien la había derrotado, exactamente como había hecho toda su carrera con quienes la superaban.


IX. Las contradicciones ideológicas: Un mapa de posiciones cambiantes

A lo largo de su carrera, Matthei ha sostenido posiciones que resultan difícilmente conciliables entre sí. Un repaso cronológico evidencia la profundidad de esas contradicciones.

Sobre el gobierno militar: apoyó activamente al general Pinochet en el plebiscito de 1988, fue a saludarle cuando regresó a Chile en el año 2000, declaró años después que "hizo cosas bien y cosas horribles", en 2025 dijo que el pronunciamiento militar era "necesario", y finalmente pidió disculpas cuando las encuestas bajaron. Cinco posiciones distintas sobre el mismo tema en cuatro décadas, siempre calibradas según el momento electoral.

Sobre el aborto: presentó en 2010 un proyecto de aborto terapéutico junto a un senador socialista. Años después invocó su fidelidad a la Biblia en materia valórica. Más tarde volvió a defender el aborto, ya no solo terapéutico sino en tres causales. El giro se produjo cuando le convenía electoralmente ensanchar su base de apoyo.

Sobre sus partidos: militó en RN, operó como independiente, ingresó a la UDI, se alejó de la UDI en 2021, regresó en 2023. Cada movimiento respondió a una necesidad, no a una convicción.

Sobre Piñera: lo traicionó en 1992, vivió veinte años de enemistad con él, aceptó su mano tendida en 2011, abandonó su ministerio en 2013 para candidatear, y lo usó como argumento de autoridad en 2025 cuando ya no podía responder.

Lo que une todos estos puntos es la ausencia de un núcleo ideológico sólido. Matthei no tiene convicciones inamovibles; tiene posiciones de conveniencia. Y esa ausencia de anclaje firme es, en última instancia, lo que hace que ninguna de sus versiones sucesivas termine de resultar creíble.


X. La cuestión de la honestidad: Un patrón que se repite

Un análisis honesto de la trayectoria de Matthei revela un patrón recurrente en su relación con la verdad. No se trata de mentiras burdas. Se trata de algo más sofisticado y más dañino: la negación inicial seguida de una admisión parcial, la disculpa estratégica cuando el costo político se vuelve insostenible, la verdad dicha a medias para no comprometerse del todo.

En el Piñeragate, negó su participación, luego la admitió pero con una versión falsa (el inexistente radioaficionado), y solo la investigación judicial reveló la verdad completa. En el episodio de las declaraciones sobre el gobierno militar, comenzó defendiendo su posición, luego la matizó acusando a sus adversarios de distorsionarla, y finalmente pidió disculpas cuando las encuestas mostraban el costo real.

Este patrón tiene una consecuencia política profunda y directa: destruye la confianza. Y la confianza, en política, no se recupera con una carta bien redactada ni con una disculpa en el diario. Se construye a lo largo de años de consistencia entre lo que se dice y lo que se hace. Matthei ha pasado tres décadas demostrando que esa consistencia no es una de sus prioridades.


XI. La herencia familiar: Reivindicada cuando sirve, relativizada cuando incomoda

Su padre, el general Fernando Matthei, fue miembro de la Junta de Gobierno durante doce años y comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Ese hecho ha condicionado toda su trayectoria, obligándola a navegar permanentemente entre la reivindicación y el distanciamiento según el viento político del momento.

Matthei ha construido con el tiempo una narrativa en que su padre aparece como el referente ético del período: el comandante que habría ordenado a su personal no involucrarse en excesos, el hombre que "habría dado la cara". Es una narrativa que sirve para reivindicar el apellido familiar y al mismo tiempo para diferenciarse de los aspectos del gobierno militar que se han vuelto políticamente incómodos. El problema no es la narrativa en sí; el problema es que se activa o se desactiva según las encuestas. Eso no es convicción. Es marketing político.

En 2005, durante un allanamiento al predio de Colonia Dignidad, documentos periodísticos señalaron que entre las personas fichadas por el responsable de esa comunidad estaba Evelyn Matthei. Que existiera un archivo sobre ella no implica responsabilidad de su parte, pero sí ilustra los círculos en que se movía el entorno familiar durante ese período.


XII. El legado de Providencia: Lo que sí funcionó, y sus límites

Este informe, en su vocación de rigor, no puede ignorar los aspectos de la trayectoria de Matthei que representan logros genuinos. Su gestión como alcaldesa de Providencia entre 2016 y 2024, en dos períodos consecutivos, fue reconocida como eficiente, bien administrada y con altos índices de aprobación ciudadana. La mejora de la infraestructura comunal, la gestión de servicios y la administración de los recursos municipales le valieron una imagen de gestora competente que alimentó sus aspiraciones presidenciales.

Esa experiencia municipal le permitió reconstruir una imagen pública después del fracaso de 2013. Providencia se convirtió en su laboratorio político, el espacio donde demostró capacidad de administración concreta. No es un mérito menor.

Pero la gestión municipal tiene sus límites como argumento presidencial. Administrar una comuna de alto ingreso, con recursos abundantes y conflictos acotados, es distinto a gobernar un país. Trasladar ese éxito a una candidatura presidencial requería no solo habilidad administrativa, sino también convicción ideológica sólida y una narrativa coherente sobre el pasado y el futuro. Ahí, como este informe documenta extensamente, es donde Matthei ha mostrado siempre sus mayores debilidades.


XIII. Conclusiones: El despecho como motor y como límite

La trayectoria política de Evelyn Matthei es la historia de alguien que ha sido, simultáneamente, víctima y artífice de sus propios fracasos. Fue víctima de la conspiración de Piñera en 1992; pero respondió con espionaje y mentira. Fue desplazada por su propio partido en 2021; pero llevaba años siendo una militante incómoda que no respetaba las líneas del partido que le daba cobijo. Fue derrotada por la ultraderecha en 2025; pero ella misma contribuyó a esa erosión con oscilaciones que alejaron a los electores que necesitaba.

La traición es el hilo conductor de su carrera. Traicionó a Piñera en 1992 con el espionaje. Traicionó a RN abandonándolo tras el escándalo que ella misma provocó. Traicionó a la UDI distanciándose cuando le incomodaba y regresando cuando la necesitaba. Traicionó a quienes confiaban en sus posiciones sobre el gobierno militar modulando esas posiciones según las encuestas. Y, en cierto sentido, traicionó a su propio apellido al convertir el legado de su padre en un instrumento de marketing político que se activa o se desactiva según convenga.

El despecho ha sido el combustible de esa carrera. El resentimiento hacia Piñera, hacia la UDI, hacia quienes la subestimaron, la impulsó a seguir adelante cuando la política parecía haberla dejado fuera. Pero el despecho también nubla el juicio, lleva a decisiones impulsivas y dificulta la construcción de las lealtades duraderas que cualquier proyecto político serio requiere.

En 2025 tuvo su última oportunidad de demostrar que había aprendido de todo eso. Las urnas respondieron con claridad: quinta posición, 13,7%, derrota inapelable desde la cima de las encuestas. No fue mala suerte. Fue el desenlace lógico de tres décadas de traiciones acumuladas.


Fuentes consultadas

Registros institucionales y parlamentarios

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (BCN) — Reseña biográfica oficial de Evelyn Matthei Fornet. Registro de cargos parlamentarios, ministeriales y municipales. Disponible en: bcn.cl/historiapolitica

Municipalidad de Providencia — Biografía oficial de la alcaldesa Evelyn Matthei Fornet. Disponible en: transparencia.providencia.cl

Hemeroteca y medios de comunicación nacionales

La Tercera — Cobertura del Piñeragate (1992 y análisis de 2025), conflicto Matthei-Lavín en UDI (2021), reconciliación con la UDI (2023), factor Piñera en la campaña de 2025, elecciones presidenciales noviembre 2025.

El Mostrador — Posicionamiento centrista de Matthei (septiembre 2023), renuncia a candidatura 2021, declaraciones sobre el gobierno militar (abril 2025).

Emol — Ficha biográfica de campaña presidencial 2013. Renuncia al Ministerio del Trabajo (julio 2013). Resultados electorales 2025.

The Clinic — Análisis del Piñeragate (julio 2013, basado en el libro de Ascanio Cavallo). Debate sobre el gobierno militar en el comando de Matthei (agosto 2025).

CNN Chile / CNN en Español — Perfil biográfico de Evelyn Matthei (noviembre 2025). Resultados de primera vuelta presidencial 2025.

Infobae — Declaraciones de Matthei sobre el gobierno militar (abril 2025) e inscripción de candidatura presidencial (agosto 2025).

T13 (Canal 13) — Declaraciones de Matthei sobre Pinochet y su legado (junio 2023). Disculpas por frases sobre el gobierno militar (agosto 2025). Reconocimiento de derrota electoral (noviembre 2025).

BioBioChile — Tensión Matthei-Lavín en UDI (mayo 2021). Declaraciones de campaña (octubre 2025).

Doble Espacio (Universidad de Chile) — Análisis del expediente de Colonia Dignidad y declaraciones de Matthei (abril 2025).

Radio Universidad de Chile — Conflicto interno UDI sobre candidaturas presidenciales (mayo 2021).

El Desconcierto — Crónica del Kiotazo a 26 años del escándalo (agosto 2018).

PAUTA (Radio PAUTA) — Declaraciones de Matthei sobre su candidatura en UDI (mayo 2021).

SwissInfo / EFE — Perfil de Evelyn Matthei previo a las elecciones presidenciales de 2025 (noviembre 2025).

El Libero — Análisis de la relación de Matthei con el legado del gobierno militar durante la campaña de 2025.

El Ciudadano — Giro estratégico de Matthei tras caída en encuestas (agosto 2025).

Interferencia — Disputa interna Lavín-Matthei en la UDI (mayo 2021).

Libros y fuentes de referencia

Ascanio Cavallo, La Historia Oculta de la Transición, Editorial Uqbar. Capítulo 17: reconstrucción del caso de espionaje telefónico y el Piñeragate.

CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs) — Ficha biográfica de Evelyn Matthei Fornet. Disponible en: cidob.org

Wikipedia (versión en español) — Entrada "Evelyn Matthei" y entrada "Piñeragate". Consultadas en mayo 2026.

Organizaciones y verificación

Fact Checking UC — Análisis del historial legislativo de la UDI. Disponible en: factchecking.cl


Informe elaborado con información verificada procedente de fuentes públicas. Todos los hechos documentados cuentan con respaldo en al menos una fuente periodística o institucional identificada. Las interpretaciones y análisis son responsabilidad editorial del autor.

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